<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205</id><updated>2012-02-16T20:54:00.738-03:00</updated><category term='Roberto Fontanarrosa'/><category term='Gabriel García Márquez'/><category term='Luis Alberto Spinetta'/><category term='Juan Gelman'/><category term='Jacobo Fijman'/><category term='Vicente Huidobro'/><category term='José Martí'/><category term='Alberto Cortéz'/><category term='Ernest Hemingway'/><category term='The Beatles'/><category term='Federico García Lorca'/><category term='Juan Carlos Onetti'/><category term='Alejandro Dolina'/><category term='Rubén Darío'/><category term='Pablo Neruda'/><category term='Jorge Luis Borges'/><category term='Julio Cortázar'/><category term='Andrés Eloy Blanco'/><category term='Alfonsina Storni'/><category term='John Keats'/><category term='Abelardo Castillo'/><category term='Enrique Anderson Imbert'/><category term='Pedro Salinas'/><category term='Alejandra Pizarnik'/><category term='Olga Orozco'/><category term='Eduardo Galeano'/><category term='Osvaldo Soriano'/><category term='Adolfo Bioy Casares'/><category term='Miguel Hernández'/><category term='Fernando Pessoa'/><category term='Rodolfo Walsh'/><category term='Julio Cortázar'/><category term='Oliverio Girondo'/><category term='Mario Benedetti'/><category term='Franz Kafka'/><category term='Octavio Paz'/><category term='Paco Urondo'/><category term='Jacques Prevert'/><category term='Ambroce Bierce'/><category term='José Pedroni'/><title type='text'>El Mate de los Poetas</title><subtitle type='html'>...entre mate y mate vamos leyendo y escribiendo...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>145</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2101916651162527962</id><published>2012-01-20T12:23:00.000-03:00</published><updated>2012-01-20T12:24:25.801-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto Cortéz'/><title type='text'>Castillos en el aire</title><content type='html'>"Quiso volar igual que las gaviotas,&lt;br /&gt;libre en el aire, por el aire libre&lt;br /&gt;y los demás dijeron, ""¡pobre idiota,&lt;br /&gt;no sabe que volar es imposible!"".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas él alzó sus sueños hacia el cielo&lt;br /&gt;y poco a poco, fue ganando altura&lt;br /&gt;y los demás, quedaron en el suelo&lt;br /&gt;guardando la cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y construyó, castillos en aire&lt;br /&gt;a pleno sol, con nubes de algodón,&lt;br /&gt;en un lugar, adonde nunca nadie&lt;br /&gt;pudo llegar usando la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y construyó ventanas fabulosas,&lt;br /&gt;llenas de luz, de magia y de color&lt;br /&gt;y convocó al duende de las cosas&lt;br /&gt;que tiene mucho que ver con el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los demás, al verlo tan dichoso,&lt;br /&gt;cundió la alarma, se dictaron normas,&lt;br /&gt;""No vaya a ser que fuera contagioso...""&lt;br /&gt;tratar de ser feliz de aquella forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión, es clara y contundente,&lt;br /&gt;lo condenaron por su chifladura&lt;br /&gt;a convivir de nuevo con la gente,&lt;br /&gt;vestido de cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por construir castillos en el aire&lt;br /&gt;a pleno sol, con nubes de algodón&lt;br /&gt;en un lugar, adonde nunca nadie&lt;br /&gt;pudo llegar usando la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por abrir ventanas fabulosas,&lt;br /&gt;llenas de luz, de magia y de color&lt;br /&gt;y convocar al duende de las cosas&lt;br /&gt;que tienen mucho que ver con el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaba aquí la historia del idiota&lt;br /&gt;que por el aire, como el aire libre,&lt;br /&gt;quiso volar igual que las gaviotas...,&lt;br /&gt;pero eso es imposible..., ¿o no?... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Cortéz&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2101916651162527962?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2101916651162527962/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2101916651162527962&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2101916651162527962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2101916651162527962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2012/01/castillos-en-el-aire.html' title='Castillos en el aire'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4250378553418902697</id><published>2011-11-11T22:32:00.000-03:00</published><updated>2011-11-11T22:33:30.326-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Lucas, sus soliloquios</title><content type='html'>Che, ya está bien que tus hermanos me hayan escorchado hasta nomáspoder, pero ahora que yo te estaba esperando con tantas ganas de salir a caminar, llegás hecho una sopa y con esa cara entre plomo y paraguas dado vuelta que ya te conocí tantas veces. Así no es posible entenderse, te das cuenta. ¿Qué clase de paseo va a ser éste si me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma, que se me va a meter el agua por el pescuezo y que los cafés olerán a humedad y casi seguro habrá una mosca en el vaso de vino?&lt;br /&gt;Parecería que darte cita no sirve de nada, y eso que la preparé tan despacio, primero arrinconando a tus hermanos que como siempre hacen lo posible por hartarme, irme sacando las ganas de que vengas vos a traerme un poco de aire fresco, un rato de esquinas asoleadas y parques con chicos y trompos. De a uno, sin contemplaciones, los fui ignorando para que no pudieran cagarme la romana como es su estilo, abusar del teléfono, de las cartas urgentes, de esa manera que tienen de aparecerse a las ocho de la mañana y plantarse para toda la siega. Nunca fui grosero con ellos, hasta me comedí a tratarlos con gentileza, simplemente haciéndome el que no me daba cuenta de sus presiones, de la extorsión permanente que me infligen desde todos los ángulos, como si te tuvieran envidia, quisieran menoscabarte por adelantado para quitarme el deseo de verte llegar, de salir con vos. Ya sabemos, la familia, pero ahora ocurre que en vez de estar de mi lado contra ellos, vos también te les plegás sin darme tiempo a nada, ni siquiera a resignarme y contemporizar, te aparecés así, chorreando agua, un agua gris de tormenta y de frío, una negación aplastante de lo que yo tanto había esperado mientras me sacaba poco a poco de encima a tus hermanos y trataba de guardar fuerzas y alegría, de tener los bolsillos llenos de monedas, de planear itinerarios, papas fritas en ese restaurante bajo los árboles donde es tan lindo almorzar entre pájaros y chicas y el viejo Clemente que recomienda el mejor provolone y a veces toca el acordeón y canta.&lt;br /&gt;Perdoname si te bato que sos un asco, ahora tengo que convencerme de que eso está en la familia, que no sos diferente aunque siempre te esperé como la excepción, ese momento en que todo lo abrumador se detiene para que entre lo liviano, la espuma de la charla y la vuelta de las esquinas; ya ves, resulta todavía peor, te aparecés como el reverso de mi esperanza, cínicamente me golpeás la ventana y te quedás ahí esperando a que yo me ponga galochas, a que saque la gabardina y el paraguas. Sos el cómplice de los otros, yo que tantas veces te supe diferente y te quise por eso, ya van tres o cuatros veces que me hacés lo mismo, de qué me va a servir que cada tanto respondas a mi deseo si al final es esto, verte ahí con las crenchas en los ojos, los dedos chorreando un agua gris, mirándome sin hablar. Casi mejor tus hermanos, finalmente, por lo menos luchar contra ellos me hace pasar el tiempo, todo va mejor cuando se defiende la libertad y la esperanza; pero vos, vos no me das más que este vacío de quedarme en casa, de saber que todo rezuma hostilidad, que la noche vendrá como un tren atrasado en un andén lleno de viento, que sólo llegará después de muchos mates, de muchos informativos, con tu hermano lunes esperando detrás de la puerta la hora en que el despertador me va a poner de nuevo cara a cara con él que es peor, pegado a vos pero vos ya de nuevo tan lejos de él, detrás del martes y el miércoles y etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Julio Cortázar&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4250378553418902697?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4250378553418902697/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4250378553418902697&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4250378553418902697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4250378553418902697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2011/11/lucas-sus-soliloquios.html' title='Lucas, sus soliloquios'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-125971309351340653</id><published>2011-05-12T10:42:00.000-03:00</published><updated>2011-05-13T17:30:00.040-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandra Pizarnik'/><title type='text'>Al despertar</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-lZ4_ukCdTl4/TcvkhW7cKVI/AAAAAAAAAMo/17pQwsBkric/s1600/jaula-801228.jpeg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-lZ4_ukCdTl4/TcvkhW7cKVI/AAAAAAAAAMo/17pQwsBkric/s320/jaula-801228.jpeg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5605825422934419794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;a León Ostrov&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La jaula se ha vuelto pájaro&lt;br /&gt;y se ha volado&lt;br /&gt;y mi corazón está loco&lt;br /&gt;porque aúlla a la muerte&lt;br /&gt;y sonríe detrás del viento&lt;br /&gt;a mis delirios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué haré con el miedo&lt;br /&gt;Qué haré con el miedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no baila la luz en mi sonrisa&lt;br /&gt;ni las estaciones queman palomas en mis ideas&lt;br /&gt;Mis manos se han desnudado&lt;br /&gt;y se han ido donde la muerte&lt;br /&gt;enseña a vivir a los muertos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;El aire me castiga el ser&lt;br /&gt;Detrás del aire hay mounstros&lt;br /&gt;que beben de mi sangre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el desastre&lt;br /&gt;Es la hora del vacío no vacío&lt;br /&gt;Es el instante de poner cerrojo a los labios&lt;br /&gt;oír a los condenados gritar&lt;br /&gt;contemplar a cada uno de mis nombres&lt;br /&gt;ahorcados en la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;Tengo veinte años&lt;br /&gt;También mis ojos tienen veinte años&lt;br /&gt;y sin embargo no dicen nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;He consumado mi vida en un instante&lt;br /&gt;La última inocencia estalló&lt;br /&gt;Ahora es nunca o jamás&lt;br /&gt;o simplemente fue&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Còmo no me suicido frente a un espejo&lt;br /&gt;y desaparezco para reaparecer en el mar&lt;br /&gt;donde un gran barco me esperaría&lt;br /&gt;con las luces encendidas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo no me extraigo las venas&lt;br /&gt;y hago con ellas una escala&lt;br /&gt;para huir al otro lado de la noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principio ha dado a luz el final&lt;br /&gt;Todo continuará igual&lt;br /&gt;Las sonrisas gastadas&lt;br /&gt;El interés interesado&lt;br /&gt;Las preguntas de piedra en piedra&lt;br /&gt;Las gesticulaciones que remedan amor&lt;br /&gt;Todo continuará igual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo&lt;br /&gt;porque aún no les enseñaron&lt;br /&gt;que ya es demasiado tarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;Arroja los féretros de mi sangre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo mi niñez&lt;br /&gt;cuando yo era una anciana&lt;br /&gt;Las flores morían en mis manos&lt;br /&gt;porque la danza salvaje de la alegría&lt;br /&gt;les destruía el corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo las negras mañanas de sol&lt;br /&gt;cuando era niña&lt;br /&gt;es decir ayer&lt;br /&gt;es decir hace siglos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;La jaula se ha vuelto pájaro&lt;br /&gt;y ha devorado mis esperanzas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;La jaula se ha vuelto pájaro&lt;br /&gt;Qué haré con el miedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Alejandra Pizarnik&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-125971309351340653?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/125971309351340653/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=125971309351340653&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/125971309351340653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/125971309351340653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2011/05/al-despertar.html' title='Al despertar'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-lZ4_ukCdTl4/TcvkhW7cKVI/AAAAAAAAAMo/17pQwsBkric/s72-c/jaula-801228.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4993998228695284565</id><published>2011-05-11T21:17:00.000-03:00</published><updated>2011-05-13T17:29:59.811-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Instrucciones para subir una escalera al revés</title><content type='html'>En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás. &lt;div&gt;Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán, sin excesivo esfuerzo, que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso. Hágase la prueba con cualquier escalera exterior. Vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que, si bien forma parte del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo ensancha. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio, bastará subirla de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín, salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la Turca, estalle en los álamos del cementerio y, con un poco de suerte, llegue hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita de tercer grado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Y el cielo? ¿Y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto, bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor, una novela, había que subir hacia atrás. Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse. Hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los álamos del cementerio. Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;b&gt;Julio Cortázar&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4993998228695284565?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4993998228695284565/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4993998228695284565&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4993998228695284565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4993998228695284565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2011/05/instrucciones-para-subir-una-escalera.html' title='Instrucciones para subir una escalera al revés'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-133862309655773455</id><published>2009-12-05T12:14:00.000-03:00</published><updated>2009-12-05T12:15:09.105-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Rayuela. Capítulo 1</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Sxp49EfsMFI/AAAAAAAAAL4/ijU5p67O2bQ/s1600-h/rayuela.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 154px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Sxp49EfsMFI/AAAAAAAAAL4/ijU5p67O2bQ/s320/rayuela.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411770892813086802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais, quizá estuviera charlando con una vendedora de papas fritas o comiendo una salchicha caliente en el boulevard de Sebastopol. De todas maneras subí hasta el puente, y la Maga no estaba. Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a árboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película húngara. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabó. Oh Maga, y no estábamos contentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué venía yo a hacer al Pont des Arts? Me parece que ese jueves de diciembre tenía pensado cruzar a la villa derecha y beber vino en el cafecito de la rue des Lombards donde madame Leonie me mira la palma de la mano y me anuncia viajes y sorpresas. Nunca te llevé a que madame Leonie te mirara la palma de la mano, a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro. De manera que nunca te llevé a que madame Leonie, Maga; y sí, porque me lo dijiste, que a vos no te gustaba que yo te viese entrar en la pequeña librería de la rue de Verneuil, donde un anciano agobiado haca miles de fichas y sabe todo lo que puede saberse sobre historiografía. Ibas allá a jugar con un gato, y el viejo te dejaba entrar y no te hacía preguntas, contento de que a veces le alcanzaras algún libro de los estantes más altos. Y te calentabas en su estufa de gran caño negro y no te gustaba que yo supiera que ibas a ponerte al lado de esa estufa. Pero todo esto había que decirlo en su momento, solo que era difícil precisar el momento de una cosa, y aun ahora, acodado en el puente, viendo pasar una pinaza color borra vino, hermosísima como una gran cucaracha reluciente de limpieza, con una mujer de delantal blanco que colgaba ropa en un alambre de la proa, mirando sus ventanillas pintadas de verde con cortinas Hansel y Gretel, aun ahora, Maga, me preguntaba si este rodeo tenía sentido, ya que para llegar a la rue des Lombards me hubiera convenido más cruzar el Pont Saint-Michel y el Pont au Change. Pero si hubieras estado ahí esa noche, como tantas otras veces, yo habría sabido que el rodeo tenía un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo. Era cuestión, después de subirme el cuello de la canadiense, de seguir por los muelles hasta entrar en esa zona de grandes tiendas que se acaba en el Chatelet, pasar bajo la sombra violeta de la Tour Saint-Jacques y subir por mi calle pensando en que no te había encontrado y en madame Leonie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que un día llegué a París, sé que estuve un tiempo viviendo de prestado, haciendo lo que otros hacen y viendo lo que otros ven. Sé que salías de un café de la rue du Cherche-Midi y que nos hablamos. Esa tarde todo anduvo mal, porque mis costumbres argentinas me prohibían cruzar continuamente de una vereda a otra para mirar las cosas más insignificantes en las vitrinas apenas iluminadas de unas calles que ya no recuerdo. Entonces te seguía de mala gana, encontrándote petulante y malcriada, hasta que te cansaste de no estar cansada y nos metíamos en un café del Boul Mich y de golpe, entre dos medialunas, me contaste un gran pedazo de tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo podía yo sospechar que aquello que parecía tan mentira era verdadero, un Figari con violetas de anochecer, con caras lívidas, con hambre y golpes en los rincones. Más tarde te creí, más tarde hubo razones, hubo madame Leonie que mirándome la mano que había dormido con tus senos me repitió casi tus mismas palabras. "Ella sufre en alguna parte. Siempre ha sufrido. Es muy alegre, adora el amarillo, su pájaro es el mirlo, su hora la noche, su puente el Pont des Arts." (Una pinaza color borra vino, Maga, y por qué no nos habremos ido en ella cuando todavía era tiempo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, y entonces primero cosas como estrellas amarillas (moviéndose en una jalea de terciopelo), luego saltos rojos del humor y de las horas, ingreso paulatino en un mundo - Maga que era la torpeza y la confusión pero también helechos con la firma de la arena Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil. Y entonces en esos días íbamos a los cine-clubs a ver películas mudas, porque yo con mi cultura, no es cierto, y vos pobrecita no entendías absolutamente nada de esa estridencia amarilla convulsa previa a tu nacimiento, esa emulsión estriada donde corrían los muertos; pero de repente pasaba por ahí Harold Lloyd y entonces te sacudías el agua del sueño y al final te convencías de que todo había estado muy bien, y que Pabst y que Fritz Lang. Me hartabas un poco con tu manía de perfección, con tus zapatos rotos, con tu negativa a aceptar lo aceptable. Comíamos hamburgers en el Carrefour de l'Odeon, y nos íbamos en bicicleta a Montparnasse, a cualquier hotel a cualquier almohada. Pero otras veces seguíamos hasta la Porte d'Orleans, conocíamos cada vez mejor la zona de terrenos baldíos que hay más allá del Boulevard Jourdan, donde a veces a medianoche se reunían los del club de la Serpiente pare hablar con un vidente ciego, paradoja estimulante. Dejábamos las bicicletas en la calle y nos internábamos de a poco, parándonos a mirar el cielo porque esa es una de las pocas zonas de París donde el cielo vale más que la sierra. Sentados en un montón de basuras fumábamos un rato, y la Maga me acariciaba el pelo o canturreaba melodías ni siquiera inventadas, melopeyas absurdas cortadas por suspiros o recuerdos. Yo aprovechaba para pensar en cosas inútiles, método que había empezado a practicar años atrás en un hospital y que cada vez me parecía más fecundo y necesario. Con un enorme esfuerzo, reuniendo imágenes auxiliares, pensando en olores y caras, conseguía extraer de la nada un par de zapatos marrones que había usado en Olavarría en 1940. Tenían tacos de goma, suelas muy fines, y cuando llovía me entraba el agua hasta el alma. Con ese par de zapatos en la mano del recuerdo, el resto venía solo: la cara de doña Manuela, por ejemplo, o el poeta Ernesto Morroni. Pero los rechazaba porque el juego consistía en recobrar tan solo lo insignificante, lo in ostentoso, lo perecido. Temblando de no ser capaz de acordarme, atacado por la polilla que propone la prórroga, imbécil a fuerza de besar el tiempo, terminaba por ver al lado de los zapatos una latita de Té Sol que mi madre me había dado en Buenos Aires. Y la cucharita pare el té, cuchara-ratonera donde las lauchitas negras se quemaban vivas en la taza de agua lanzando burbujas chirriantes. Convencido de que el recuerdo lo guarda todo y no solamente a las Albertinas y a las grandes efemérides del corazón y los rincones, me obstinaba en reconstruir el contenido de mi mesa de trabajo en Floresta, la cara de una muchacha irrecordable llamada Gekrepten, la cantidad de plumas cucharita que había en mi caja de útiles de quinto grado, y acababa temblando de tal manera y desesperándome (porque nunca he podido acordarme de esas plumas cucharita, sé que estaban en la caja de útiles, en un compartimiento especial, pero no me acuerdo de cuántas eran ni puedo precisar el momento justo en que debieron ser dos o seis), hasta que la Maga, besándome y echándome en la cara el humo del cigarrillo y su aliento caliente, me recobraba y nos reíamos, empezábamos a andar de nuevo entre los montones de basura en busca de los del club. Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas. Con la Maga hablábamos de pata física hasta cansarnos, porque a ella también le ocurría (y nuestro encuentro era eso, y tantas cosas oscuras como el fósforo) caer de continuo en las excepciones, verse metida en casillas que no eran las de la gente, y esto sin despreciar a nadie, sin creernos Maldorores en liquidación ni Melmoths privilegiadamente errantes. No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo baste suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio. De la misma manera a la Maga le encantaban los líos inverosímiles en que andaba metida siempre por causa del fracaso de las leyes en su vida. Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos, o se acuerdan llorando a gritos de haber visto en una vitrina el décimo de lotería que acaba de ganar cinco millones. Por mi parte ya me había acostumbrado a que me pasaran cosas modestamente excepcionales, y no encontraba demasiado horrible que al entrar en un cuarto a oscuras para recoger un álbum de discos, sintiera bullir en la palma de la mano el cuerpo vivo de un ciempiés gigante que había elegido dormir en el lomo del álbum. Eso, y encontrar grandes pelusas grises o verdes dentro de un paquete de cigarrillos, u oír el silbato de una locomotora exactamente en el momento y el tono necesarios pare incorporarse ex oficio a un pasaje de una sinfonía de Ludwig Van, o entrar a una pissottière de la rue de Medicis y ver a un hombre que orinaba aplicadamente hasta el momento en que, apartándose de su comportamiento, giraba hacia mí y me mostraba, sosteniéndolo en la palma de la mano como un objeto litúrgico y precioso, un miembro de dimensiones y colores increíbles, y en el mismo instante darme cuenta de que ese hombre era exactamente igual a otro (aunque no era el otro) que veinticuatro horas antes, en la Salle de Géographie, había disertado sobre tótems y tabúes, y había mostrado público, sosteniéndolos preciosamente en la palma de la mano, bastoncillos de marfil, plumas de pájaro lira, monedas rituales, fósiles mágicos, estrellas de mar, pescados secos, fotografías de concubinas reales, ofrendas de cazadores, enormes escarabajos embalsamados que hacían temblar de asustada delicia a las infaltables señoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, no es fácil hablar de la Maga que a esta hora anda seguramente por Belleville o Pantin, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de género rojo. Si no lo encuentra seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura, los ojos vidriosos, convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón o del aplazamiento. Sé lo que es eso porque también obedezco a esas señales, también hay veces en que me toca encontrar trapo rojo. Desde la infancia apenas se me cae algo al suelo tengo que levantarlo, sea lo que sea, porque si no lo hago va a ocurrir una desgracia, no a mí sino a alguien a quien amo y cuyo nombre empieza con la inicial del objeto caído. Lo peor es que nada puede contenerme cuando algo se me cae al suelo, ni tampoco vale que lo levante otro porque el maleficio obraría igual. He pasado muchas veces por loco a causa de esto y la verdad es que estoy loco cuando lo hago, cuando me precipito a juntar un lápiz o un trocito de papel que se me han ido de la mano, como la noche del terrón de azúcar en el restaurante de la rue Scribe, un restaurante bacán con montones de gerentes, putas de zorros plateados y matrimonios bien organizados. Estábamos con Ronald y Etienne, y a mí se me cayó un terrón de azúcar que fue a parar abajo de una mesa bastante lejos de la nuestra. Lo primero que me llamó la atención fue la forma en que el terrón se había alejado, porque en general los terrones de azúcar se plantan apenas tocan el suelo por razones paralelepípedas evidentes. Pero este se conducía como si fuera una bola de naftalina, lo cual aumentó mi aprensión, y llegué a creer que realmente me lo habían arrancado de la mano. Ronald, que me conoce, miró hacia donde había ido a parar el terrón y se empezó a reír. Eso me dio todavía más miedo, mezclado con rabia. Un mozo se acercó pensando que se me había caído algo precioso, una Parker o una dentadura postiza, y en realidad lo único que hacía era molestarme, entonces sin pedir permiso me tiré al suelo y empecé a buscar el terrón entre los zapatos de la gente que estaba llena de curiosidad creyendo (y con razón) que se trataba de algo importante. En la mesa había una gorda pelirroja, otra menos gorda pero igualmente putona, y dos gerentes o algo así. Lo primero que hice fue darme cuenta de que el terrón no estaba a la vista y eso que lo había visto saltar hasta los zapatos (que se movían inquietos como gallinas). Para peor el piso tenía alfombra, y aunque estaba asquerosa de usada el terrón se había escondido entre los pelos y no podía encontrarlo. El mozo se tiró del otro lado de la mesa y ya éramos dos cuadrúpedos moviéndonos entre los zapatos-gallina que allá arriba empezaban a cacarear como locas. El mozo seguía convencido de la Parker o el Luis de oro, y cuando estábamos bien metidos debajo de la mesa, en una especie de gran intimidad y penumbra y él me preguntó y yo le dije, puso una cara que era como para pulverizarla con un fijador, pero yo no tenía ganas de reír, el miedo me hacía una doble llave en la boca del estómago y al final me dio una verdadera desesperación (el mozo se había levantado furioso) y empecé a agarrar los zapatos de las mujeres y a mirar si debajo del arco de la suela no estaría agazapado el azúcar, y las gallinas cacareaban, los gallos gerentes me picoteaban el lomo, oía las carcajadas de Ronald y de Etienne mientras me movía de una mesa a otra hasta encontrar el azúcar escondido detrás de una pata Segundo Imperio. Y todo el mundo enfurecido, hasta yo con el azúcar apretado en la palma de la mano y sintiendo como se mezclaba con el sudor de la piel, como asquerosamente se deshacía en una especie de venganza pegajosa, esa clase de episodios todos los días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-133862309655773455?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/133862309655773455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=133862309655773455&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/133862309655773455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/133862309655773455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/12/rayuela-capitulo-1.html' title='Rayuela. Capítulo 1'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Sxp49EfsMFI/AAAAAAAAAL4/ijU5p67O2bQ/s72-c/rayuela.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3563682153329988928</id><published>2009-12-05T12:12:00.001-03:00</published><updated>2009-12-05T12:12:44.331-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='The Beatles'/><title type='text'>I'm so tired</title><content type='html'>I'm so tired, I haven't slept a wink&lt;br /&gt;I'm so tired, my mind is on the blink&lt;br /&gt;I wonder should I get up and fix myself a drink&lt;br /&gt;No, no, no&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I'm so tired I don't know what to do&lt;br /&gt;I'm so tired my mind is set on you&lt;br /&gt;I wonder should I call you but I know what you'd do&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;You'd say I'm putting you on&lt;br /&gt;But it's no joke, it's doing me harm&lt;br /&gt;You know I can't sleep, I can't stop my brain&lt;br /&gt;You know it's three weeks, I'm going insane&lt;br /&gt;You know I'd give you everything I've got&lt;br /&gt;For a little peace of mind&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I'm so tired, I'm feeling so upset&lt;br /&gt;Although I'm so tired I'll have another cigarette&lt;br /&gt;And curse Sir Walter Raleigh&lt;br /&gt;He was such a stupid get&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;You'd say I'm putting you on&lt;br /&gt;But it's no joke, it's doing me harm&lt;br /&gt;You know I can't sleep, I can't stop my brain&lt;br /&gt;You know it's three weeks, I'm going insane&lt;br /&gt;You know I'd give you everything I've got&lt;br /&gt;For a little peace of mind&lt;br /&gt;I'd give you everything I've got&lt;br /&gt;For a little peace of mind&lt;br /&gt;I'd give you everything I've got&lt;br /&gt;For a little peace of mind&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Beatles&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3563682153329988928?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3563682153329988928/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3563682153329988928&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3563682153329988928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3563682153329988928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/12/im-so-tired.html' title='I&apos;m so tired'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6837926818357381926</id><published>2009-12-03T10:47:00.001-03:00</published><updated>2009-12-03T10:49:36.562-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='The Beatles'/><title type='text'>Glass Onion</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SxfB5_Oj8zI/AAAAAAAAALw/JCOU6kPh7xs/s1600-h/beatles5.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 293px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SxfB5_Oj8zI/AAAAAAAAALw/JCOU6kPh7xs/s320/beatles5.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411006679278154546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I told you about strawberry fields &lt;br /&gt;You know the place where nothing is real &lt;br /&gt;Well here's another place you can go &lt;br /&gt;Where everything flows &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Looking through the bent backed tulips &lt;br /&gt;To see how the other half live &lt;br /&gt;Looking through a glass onion &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I told you about the walrus and me man &lt;br /&gt;You know that we're as close as can be man &lt;br /&gt;Well here's another clue for you all &lt;br /&gt;The walrus was Paul &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Standing on the cast iron shore yeah &lt;br /&gt;Lady Madonna trying to make ends meet yeah &lt;br /&gt;Looking through a glass onion &lt;br /&gt;Looking through a glass onion &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I told you about the fool on the hill &lt;br /&gt;I tell you man he's living there still &lt;br /&gt;Well here's another place you can be &lt;br /&gt;Listen to me &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixing a hole in the ocean &lt;br /&gt;Trying to make a dove-tail joint yeah &lt;br /&gt;Looking through a glass onion&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Beatles&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6837926818357381926?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6837926818357381926/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6837926818357381926&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6837926818357381926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6837926818357381926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/12/glass-onion.html' title='Glass Onion'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SxfB5_Oj8zI/AAAAAAAAALw/JCOU6kPh7xs/s72-c/beatles5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3669054755342102303</id><published>2009-12-03T10:45:00.001-03:00</published><updated>2009-12-03T10:45:58.809-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Defensa de la alegría</title><content type='html'>Defender la alegría como una trinchera &lt;br /&gt;defenderla del escándalo y la rutina &lt;br /&gt;de la miseria y los miserables &lt;br /&gt;de las ausencias transitorias &lt;br /&gt;y las definitivas &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;defender la alegría como un principio &lt;br /&gt;defenderla del pasmo y las pesadillas &lt;br /&gt;de los neutrales y de los neutrones &lt;br /&gt;de las dulces infamias &lt;br /&gt;y los graves diagnósticos &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;defender la alegría como una bandera &lt;br /&gt;defenderla del rayo y la melancolía &lt;br /&gt;de los ingenuos y de los canallas &lt;br /&gt;de la retórica y los paros cardiacos &lt;br /&gt;de las endemias y las academias &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;defender la alegría como un destino &lt;br /&gt;defenderla del fuego y de los bomberos &lt;br /&gt;de los suicidas y los homicidas &lt;br /&gt;de las vacaciones y del agobio &lt;br /&gt;de la obligación de estar alegres &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;defender la alegría como una certeza &lt;br /&gt;defenderla del óxido y la roña &lt;br /&gt;de la famosa pátina del tiempo &lt;br /&gt;del relente y del oportunismo &lt;br /&gt;de los proxenetas de la risa &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;defender la alegría como un derecho &lt;br /&gt;defenderla de dios y del invierno &lt;br /&gt;de las mayúsculas y de la muerte &lt;br /&gt;de los apellidos y las lástimas &lt;br /&gt;del azar &lt;br /&gt;                  y también de la alegría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3669054755342102303?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3669054755342102303/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3669054755342102303&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3669054755342102303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3669054755342102303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/12/defensa-de-la-alegria.html' title='Defensa de la alegría'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7346414402934063251</id><published>2009-07-13T11:45:00.000-03:00</published><updated>2009-07-13T11:46:02.006-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Cinco últimos poemas para Cris (1)</title><content type='html'>Ahora escribo pájaros.&lt;br /&gt;No los veo venir, no los elijo,&lt;br /&gt;de golpe están ahí, son esto,&lt;br /&gt;una bandada de palabras&lt;br /&gt;posándose&lt;br /&gt;      una&lt;br /&gt;         a&lt;br /&gt;          una&lt;br /&gt;en los alambres de la página,&lt;br /&gt;chirriando, picoteando, lluvia de alas&lt;br /&gt;y yo sin pan que darles, solamente&lt;br /&gt;dejándolos venir. Tal vez&lt;br /&gt;sea eso un árbol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;o tal vez&lt;br /&gt;el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7346414402934063251?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7346414402934063251/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7346414402934063251&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7346414402934063251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7346414402934063251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/07/cinco-ultimos-poemas-para-cris-1.html' title='Cinco últimos poemas para Cris (1)'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-298538873344526253</id><published>2009-06-20T23:05:00.002-03:00</published><updated>2009-06-20T23:07:53.326-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Neruda'/><title type='text'>Oda al día feliz</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Sj2V8tLZFKI/AAAAAAAAALo/9s3NKsTMPv0/s1600-h/2428551265_a56c475572.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 164px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Sj2V8tLZFKI/AAAAAAAAALo/9s3NKsTMPv0/s200/2428551265_a56c475572.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349596802538083490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta vez dejadme&lt;br /&gt;ser feliz,&lt;br /&gt;nada ha pasado a nadie,&lt;br /&gt;no estoy en parte alguna,&lt;br /&gt;sucede solamente&lt;br /&gt;que soy feliz&lt;br /&gt;por los cuatro costados&lt;br /&gt;del corazón, andando,&lt;br /&gt;durmiendo o escribiendo.&lt;br /&gt;Que voy a hacerle, soy&lt;br /&gt;feliz,&lt;br /&gt;soy mas innumerable&lt;br /&gt;que el pasto&lt;br /&gt;en las praderas,&lt;br /&gt;siento la piel como un árbol rugoso&lt;br /&gt;y el agua abajo,&lt;br /&gt;los pájaros arriba,&lt;br /&gt;el mar como un anillo&lt;br /&gt;en mi cintura,&lt;br /&gt;hecha de pan y piedra la tierra&lt;br /&gt;el aire canta como una guitarra.&lt;br /&gt;Tú a mi lado en la arena,&lt;br /&gt;eres arena,&lt;br /&gt;tú cantas y eres canto,&lt;br /&gt;el mundo&lt;br /&gt;es hoy mi alma,&lt;br /&gt;canto y arena.&lt;br /&gt;el mundo&lt;br /&gt;es hoy tu boca,&lt;br /&gt;dejadme&lt;br /&gt;en tu boca y en la arena&lt;br /&gt;ser feliz,&lt;br /&gt;ser feliz porque sí, porque respiro&lt;br /&gt;y porque tú respiras,&lt;br /&gt;ser feliz porque toco&lt;br /&gt;tu rodilla&lt;br /&gt;y es como si tocara&lt;br /&gt;la piel azul del cielo&lt;br /&gt;y su frescura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy dejadme&lt;br /&gt;a mí solo&lt;br /&gt;ser feliz,&lt;br /&gt;con todos o sin todos,&lt;br /&gt;ser feliz&lt;br /&gt;con el pasto&lt;br /&gt;y la arena,&lt;br /&gt;ser feliz&lt;br /&gt;con el aire y la tierra.&lt;br /&gt;ser feliz,&lt;br /&gt;contigo, con tu boca,&lt;br /&gt;ser feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-298538873344526253?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/298538873344526253/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=298538873344526253&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/298538873344526253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/298538873344526253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/06/oda-al-dia-feliz.html' title='Oda al día feliz'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Sj2V8tLZFKI/AAAAAAAAALo/9s3NKsTMPv0/s72-c/2428551265_a56c475572.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1559011101628782848</id><published>2009-06-20T22:05:00.001-03:00</published><updated>2009-06-20T22:07:23.607-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='The Beatles'/><title type='text'>Julia</title><content type='html'>Half of what I say is meaningless&lt;br /&gt;But I say it just to reach you,&lt;br /&gt;Julia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julia, Julia, oceanchild, calls me&lt;br /&gt;So I sing a song of love, Julia&lt;br /&gt;Julia, seashell eyes, windy smile, calls me&lt;br /&gt;So I sing a song of love, Julia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Her hair of floating sky is shimmering, glimmering,&lt;br /&gt;In the sun&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julia, Julia, morning moon, touch me&lt;br /&gt;So I sing a song of love, Julia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When I cannot sing my heart&lt;br /&gt;I can only speak my mind, Julia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julia, sleeping sand, silent cloud, touch me&lt;br /&gt;So I sing a song of love, Julia&lt;br /&gt;Hum hum hum...calls me&lt;br /&gt;So I sing a song of love for Julia, Julia, Julia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Beatles - White Album&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1559011101628782848?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1559011101628782848/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1559011101628782848&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1559011101628782848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1559011101628782848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/06/julia.html' title='Julia'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-8681938924198167369</id><published>2009-05-21T17:59:00.000-03:00</published><updated>2009-05-21T18:00:23.139-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>El sur también existe</title><content type='html'>Con su ritual de acero&lt;br /&gt;    sus grandes chimeneas&lt;br /&gt;    sus sabios clandestinos&lt;br /&gt;    su canto de sirenas&lt;br /&gt;    sus cielos de neón&lt;br /&gt;    sus ventanas navideñas&lt;br /&gt;    su culto a dios padre&lt;br /&gt;    y de las charreteras&lt;br /&gt;    con sus llaves del reino&lt;br /&gt;    el norte es el que ordena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    pero aquí abajo abajo&lt;br /&gt;    el hambre disponible&lt;br /&gt;    recorre el fruto amargo&lt;br /&gt;    de lo que otros deciden&lt;br /&gt;    mientras que el tiempo pasa&lt;br /&gt;    y pasan los desfiles&lt;br /&gt;    y se hacen otras cosas&lt;br /&gt;    que el norte no prohíbe&lt;br /&gt;    con su esperanza dura&lt;br /&gt;    el sur también existe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    con sus predicadores&lt;br /&gt;    sus gases que envenenan&lt;br /&gt;    su escuela de chicago&lt;br /&gt;    sus dueños de la tierra&lt;br /&gt;    con sus trapos de lujo&lt;br /&gt;    y su pobre osamenta&lt;br /&gt;    sus defensas gastadas&lt;br /&gt;    sus gastos de defensa&lt;br /&gt;    son su gesta invasora&lt;br /&gt;    el norte es el que ordena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    pero aquí abajo abajo&lt;br /&gt;    cada uno en su escondite&lt;br /&gt;    hay hombres y mujeres&lt;br /&gt;    que saben a qué asirse&lt;br /&gt;    aprovechando el sol&lt;br /&gt;    y también los eclipses&lt;br /&gt;    apartando lo inútil&lt;br /&gt;    y usando lo que sirve&lt;br /&gt;    con su fe veterana&lt;br /&gt;    el sur también existe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    con su corno francés&lt;br /&gt;    y su academia sueca&lt;br /&gt;    su salsa americana&lt;br /&gt;    y sus llaves inglesas&lt;br /&gt;    con todos sus misiles&lt;br /&gt;    y sus enciclopedias&lt;br /&gt;    su guerra de galaxias&lt;br /&gt;    y su saña opulenta&lt;br /&gt;    con todos sus laureles&lt;br /&gt;    el norte es el que ordena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    pero aquí abajo abajo&lt;br /&gt;    cerca de las raíces&lt;br /&gt;    es donde la memoria&lt;br /&gt;    ningún recuerdo omite&lt;br /&gt;    y hay quienes se desmueren&lt;br /&gt;    y hay quienes se desviven&lt;br /&gt;    y así entre todos logran&lt;br /&gt;    lo que era un imposible&lt;br /&gt;    que todo el mundo sepa&lt;br /&gt;    que el sur también existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-8681938924198167369?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/8681938924198167369/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=8681938924198167369&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8681938924198167369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8681938924198167369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/05/el-sur-tambien-existe.html' title='El sur también existe'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4157866045339817932</id><published>2009-04-23T19:38:00.002-03:00</published><updated>2009-04-23T19:40:54.518-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>La hoguera donde arde una</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SfDubncQtTI/AAAAAAAAALg/LZkcybEC0OM/s1600-h/cortazar_hole.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 146px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SfDubncQtTI/AAAAAAAAALg/LZkcybEC0OM/s200/cortazar_hole.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328020517390693682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fue el primero en acusarme de&lt;br /&gt;Sin pruebas y quizá doliéndole, pero había los que&lt;br /&gt;Y se sabe en un pueblo perdido entre&lt;br /&gt;El tiempo pesa inmóvil y sólo cada&lt;br /&gt;Gentes que viven de telarañas, de lentas&lt;br /&gt;Acaso tienen corazón pero cuando hablan es&lt;br /&gt;¿De qué podía acusarme si solamente habíamos&lt;br /&gt;Imposible que el mero despecho, después de aquella&lt;br /&gt;(Tal vez la luna llena, la noche en que me llevó hasta&lt;br /&gt;Morder en el amor no es tan extraño cuando se ha&lt;br /&gt;Yo había gemido, sí, y en algún momento pude&lt;br /&gt;Después no hablamos de eso, él parecía orgulloso de&lt;br /&gt;Siempre parecen orgullosos si gemimos, pero entonces&lt;br /&gt;¿Qué memoria diferente tendrá el odio que sigue al&lt;br /&gt;Porque en esas noches nos queríamos más que si&lt;br /&gt;Bajo la luna en las arenas enredados y oliendo a&lt;br /&gt;(Lo habré mordido, sí, morder en el amor no es tan&lt;br /&gt;Nunca me dijo nada, sólo atento a&lt;br /&gt;Me perfumaba los senos con las yerbas que mi madre&lt;br /&gt;Y él, la alegría del tabaco en la barba, y tanta&lt;br /&gt;Nunca llovió cuando bajábamos al río, pero a veces&lt;br /&gt;Un pañuelo blanco y negro, me lo pasaba despacio mientras&lt;br /&gt;Nos llamábamos con nombres de animales dulces, de árboles que echan&lt;br /&gt;No había fin para ese interminable comienzo de cada&lt;br /&gt;(Lo habré mordido mientras él clavado en mí me&lt;br /&gt;Siempre en algún momento se mezclaban nuestras voces si&lt;br /&gt;Podría haber durado como el cielo verde y duro encima de mis&lt;br /&gt;¿Por qué, si abrazados sosteníamos el mundo contra&lt;br /&gt;Hasta una noche, lo recuerdo como un clavo en la boca, en que sentí&lt;br /&gt;Oh la luna en su cara, esa muerta caricia sobre una piel que antes&lt;br /&gt;¿Por qué se tambaleaba, por qué su cuerpo se vencía como sí&lt;br /&gt;-¿Estás enfermo? Tiéndete al abrigo, deja que te&lt;br /&gt;Lo sentía temblar como de miedo o bruma y cuando me miró&lt;br /&gt;Mis manos lo tejían otra vez buscando ese latido, ese tambor caliente y&lt;br /&gt;Hasta el alba fui sombra fiel, y esperé que de nuevo&lt;br /&gt;Pero vino otra luna y nos tocamos y comprendí que ya&lt;br /&gt;Y él temblaba de cólera y me arrancó la blusa como&lt;br /&gt;Lo ayudé, fui su perra, lamí el látigo esperando&lt;br /&gt;Mentí el grito y el llanto como si de verdad su carne me&lt;br /&gt;(No lo mordí ya más pero gemía y suplicaba para darle la&lt;br /&gt;Pudo creer todavía, se alzó con la sonrisa del comienzo, cuando&lt;br /&gt;Pero en la despedida tropezó y lo ví volverse, todo mueca y&lt;br /&gt;Sola en mi casa esperé abrazada a mis rodillas hasta&lt;br /&gt;El primero en acusarme fue&lt;br /&gt;(Lo habré mordido, morder en el amor no es&lt;br /&gt;Ahora ya sé que cuando llegue la mañana en que me&lt;br /&gt;Le faltará valor para acercar la antorcha a los&lt;br /&gt;Lo hará otro por él mientras desde su casa&lt;br /&gt;La ventana entornada que da sobre la plaza donde&lt;br /&gt;Miraré hasta el final esa ventana mientras&lt;br /&gt;Lo morderé hasta el fin, morder en el amor no es tan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4157866045339817932?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4157866045339817932/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4157866045339817932&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4157866045339817932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4157866045339817932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/04/la-hoguera-donde-arde-una.html' title='La hoguera donde arde una'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SfDubncQtTI/AAAAAAAAALg/LZkcybEC0OM/s72-c/cortazar_hole.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-623871757484112110</id><published>2009-04-13T11:55:00.000-03:00</published><updated>2009-04-13T11:58:08.191-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Carta a una señorita en París</title><content type='html'>Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar... Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. Cuán culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafio me pase por los ojos como un bando de gorriones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá... Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enterarla; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible. Pero hice las maletas, avisé a la mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor. Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre el primero y segundo piso, Andrée, como un anuncio de lo que sería mi vida en su casa, supe que iba a vomitar un conejito. En seguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte. Mire usted, yo tenía perfectamente resuelto el problema de los conejitos. Sembraba trébol en el balcón de mi otra casa, vomitaba un conejito, lo ponía en el trébol y al cabo de un mes, cuando sospechaba que de un momento a otro... entonces regalaba el conejo ya crecido a la señora de Molina, que creía en un hobby y se callaba. Ya en otra maceta venía creciendo un trébol tierno y propicio, yo aguardaba sin preocupación la mañana en que la cosquilla de una pelusa subiendo me cerraba la garganta, y el nuevo conejito repetía desde esa hora la vida y las costumbres del anterior. Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me decidí, con todo, a matar el conejito apenas naciera. Yo viviría cuatro meses en su casa: cuatro -quizá, con suerte, tres- cucharadas de alcohol en el hocico. (¿Sabe usted que la misericordia permite matar instantáneamente a un conejito dándole a beber una cucharada de alcohol? Su carne sabe luego mejor, dicen, aunque yo... Tres o cuatro cucharadas de alcohol, luego el cuarto de baño o un piquete sumándose a los desechos.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cruzar el tercer piso el conejito se movía en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme a entrar las valijas... ¿Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo. Apenas se movía. Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un clic final, y que es también un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara no vio nada, la fascinaba demasiado el arduo problema de ajustar su sentido del orden a mi valija-ropero, mis papeles y mi displicencia ante sus elaboradas explicaciones donde abunda la expresión «por ejemplo». Apenas pude me encerré en el baño; matarlo ahora. Una fina zona de calor rodeaba el pañuelo, el conejito era blanquísimo y creo que más lindo que los otros. No me miraba, solamente bullía y estaba contento, lo que era el más horrible modo de mirarme. Lo encerré en el botiquín vacío y me volví para desempacar, desorientado pero no infeliz, no culpable, no jabonándome las manos para quitarles una última convulsión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendí que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa, se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento. (Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el descanso.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches -sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es que me desea las buenas noches- y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento. Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante nada tengo que decir, los miro solamente desde el sofá, con un libro inútil en la mano -yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo-; y se comen el trébol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran su triple sol y están contentos. Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos, verlos a mis pies y quietos -un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los dioses-, no así insinuándose detrás del retrato de Miguel de Unamuno, en torno al jarrón verde claro, por la negra cavidad del escritorio, siempre menos de diez, siempre seis u ocho y yo preguntándome dónde andarán los dos que faltan, y si Sara se levantara por cualquier cosa, y la presidencia de Rivadavia que yo quería leer en la historia de López.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo resisto, Andrée. Usted recuerda que vine a descansar a su casa. No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito, si esta mudanza me alteró también por dentro -no es nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha-. Así, Andrée, o de otro modo, pero siempre así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen ¡Qué alivio esta oficina cubierta de gritos, órdenes, máquinas Royal, vicepresidentes y mimeógrafos! Qué alivio, qué paz, qué horror, Andrée! Ahora me llaman por teléfono, son los amigos que se inquietan por mis noches recoletas, es Luis que me invita a caminar o Jorge que me guarda un concierto. Casi no me atrevo a decirles que no, invento prolongadas e ineficaces historias de mala salud, de traducciones atrasadas, de evasión Y cuando regreso y subo en el ascensor ese tramo, entre el primero y segundo piso me formulo noche a noche irremediablemente la vana esperanza de que no sea verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se advierte, toda la noche trabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa -usted sabe que las casas inglesas tienen los mejores cementos- y ahora me quedo al lado para que ninguno la alcance otra vez con las patas (es casi hermoso ver cómo les gusta pararse, nostalgia de lo humano distante, quizá imitación de su dios ambulando y mirándolos hosco; además usted habrá advertido -en su infancia, quizá- que se puede dejar a un conejito en penitencia contra la pared, parado, las patitas apoyadas y muy quieto horas y horas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las cinco de la mañana (he dormido un poco, tirado en el sofá verde y despertándome a cada carrera afelpada, a cada tintineo) los pongo en el armario y hago la limpieza. Por eso Sara encuentra todo bien aunque a veces le he visto algún asombro contenido, un quedarse mirando un objeto, una leve decoloración en la alfombra y de nuevo el deseo de preguntarme algo, pero yo silbando las variaciones sinfónicas de Franck, de manera que nones. Para qué contarle, Andrée, las minucias desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal, en que camino entredormido levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño, y mi Gide que se atrasa, Troyat que no he traducido, y mis respuestas a una señora lejana que estará preguntándose ya si... para qué seguir todo esto, para qué seguir esta carta que escribo entre teléfonos y entrevistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrée, querida Andrée, mi consuelo es que son diez y ya no más. Hace quince días contuve en la palma de la mano un último conejito, después nada, solamente los diez conmigo, su diurna noche y creciendo, ya feos y naciéndoles el pelo largo, ya adolescentes y llenos de urgencias y caprichos, saltando sobre el busto de Antinoo (¿es Antinoo, verdad, ese muchacho que mira ciegamente?) o perdiéndose en el living, donde sus movimientos crean ruidos resonantes, tanto que de allí debo echarlos por miedo a que los oiga Sara y se me aparezca horripilada, tal vez en camisón -porque Sara ha de ser así, con camisón- y entonces... Solamente diez, piense usted esa pequeña alegría que tengo en medio de todo, la creciente calma con que franqueo de vuelta los rígidos cielos del primero y el segundo piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interrumpí esta carta porque debía asistir a una tarea de comisiones. La continúo aquí en su casa, Andrée, bajo una sorda grisalla de amanecer. ¿Es de veras el día siguiente, Andrée? Un trozo en blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé para asistir a una tarea de comisiones. En su cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos; acaso ahora mismo, pero no, no ahora. En el ascensor, luego, o al entrar; ya no importa dónde, si el cuándo es ahora, si puede ser en cualquier ahora de los que me quedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara alguna clara mañana de París. Anoche di vuelta los libros del segundo estante, alcanzaban ya a ellos, parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes -no por hambre, tienen todo el trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también gritaron, estuvieron en círculo bajo la luz de la lámpara, en círculo y como adorándome, y de pronto gritaban, gritaban como yo no creo que griten los conejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He querido en vano sacar los pelos que estropean la alfombra, alisar el borde de la tela roída, encerrarlos de nuevo en el armario. El día sube, tal vez Sara se levante pronto. Es casi extraño que no me importe verlos brincar en busca de juguetes. No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo hice lo que pude para evitarle un enojo... En cuanto a mí, del diez al once hay como un hueco insuperable. Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza, cuántas cosas pueden construirse. No ya con once, porque decir once es seguramente doce, Andrée, doce que serán trece. Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-623871757484112110?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/623871757484112110/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=623871757484112110&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/623871757484112110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/623871757484112110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2009/04/carta-una-senorita-en-paris.html' title='Carta a una señorita en París'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6114972405707731214</id><published>2008-11-25T17:40:00.000-02:00</published><updated>2008-11-25T17:42:56.920-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oliverio Girondo'/><title type='text'>Gratitud</title><content type='html'>Gracias aroma&lt;br /&gt;azul,&lt;br /&gt;fogata&lt;br /&gt;encelo.&lt;br /&gt;Gracias pelo&lt;br /&gt;caballo&lt;br /&gt;mandarino.&lt;br /&gt;Gracias pudor&lt;br /&gt;turquesa&lt;br /&gt;embrujo&lt;br /&gt;vela,&lt;br /&gt;llamarada&lt;br /&gt;quietud&lt;br /&gt;azar&lt;br /&gt;delirio.&lt;br /&gt;Gracias a los racimos&lt;br /&gt;a la tarde,&lt;br /&gt;a la sed&lt;br /&gt;al fervor&lt;br /&gt;a las arrugas,&lt;br /&gt;al silencio&lt;br /&gt;a los senos&lt;br /&gt;a la noche,&lt;br /&gt;a la danza&lt;br /&gt;a la lumbre&lt;br /&gt;a la espesura.&lt;br /&gt;Muchas gracias al humo&lt;br /&gt;a los microbios,&lt;br /&gt;al despertar&lt;br /&gt;al cuerno&lt;br /&gt;a la belleza,&lt;br /&gt;a la esponja&lt;br /&gt;a la duda&lt;br /&gt;a la semilla&lt;br /&gt;a la sangre&lt;br /&gt;a los toros&lt;br /&gt;a la siesta.&lt;br /&gt;Gracias por la ebriedad,&lt;br /&gt;por la vagancia,&lt;br /&gt;por el aire&lt;br /&gt;la piel&lt;br /&gt;las alamedas,&lt;br /&gt;por el absurdo de hoy&lt;br /&gt;y de mañana,&lt;br /&gt;desazón&lt;br /&gt;avidez&lt;br /&gt;calma&lt;br /&gt;alegría,&lt;br /&gt;nostalgia&lt;br /&gt;desamor&lt;br /&gt;ceniza&lt;br /&gt;llanto.&lt;br /&gt;Gracias a lo que nace,&lt;br /&gt;a lo que muere,&lt;br /&gt;a las uñas&lt;br /&gt;las alas&lt;br /&gt;las hormigas,&lt;br /&gt;los reflejos&lt;br /&gt;el viento&lt;br /&gt;la rompiente,&lt;br /&gt;el olvido&lt;br /&gt;los granos&lt;br /&gt;la locura.&lt;br /&gt;Muchas gracias gusano.&lt;br /&gt;Gracias huevo.&lt;br /&gt;Gracias fango,&lt;br /&gt;sonido.&lt;br /&gt;Gracias piedra.&lt;br /&gt;Muchas gracias por todo.&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;br /&gt;Oliverio Girondo,&lt;br /&gt;agradecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oliverio Girondo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6114972405707731214?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6114972405707731214/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6114972405707731214&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6114972405707731214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6114972405707731214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/11/gratitud.html' title='Gratitud'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3014241948354970670</id><published>2008-10-31T15:21:00.000-02:00</published><updated>2008-10-31T15:23:40.120-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandra Pizarnik'/><title type='text'>Tiempo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SQs--4InVvI/AAAAAAAAAIo/ak5T0DygW-8/s1600-h/Caricatura_Alejandra_Pizarnik.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SQs--4InVvI/AAAAAAAAAIo/ak5T0DygW-8/s200/Caricatura_Alejandra_Pizarnik.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5263369839453886194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;A Olga Orozco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé de la infancia&lt;br /&gt;más que un miedo luminoso&lt;br /&gt;y una mano que me arrastra&lt;br /&gt;a mi otra orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi infancia y su perfume&lt;br /&gt;a pájaro acariciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra Pizarnik&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3014241948354970670?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3014241948354970670/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3014241948354970670&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' 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igualmente en una nube.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al llegar primavera -¡oh, primavera!-&lt;br /&gt;es la de un rey mi vida.&lt;br /&gt;Echada entre los brotes de la hierba,&lt;br /&gt;acecho a las muchachas bonitas en su paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro por los lugares donde no osara nadie&lt;br /&gt;y se fijan mis ojos donde nadie los fija,&lt;br /&gt;y si la noche viene,&lt;br /&gt;me cantan los corderos una canción de cuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;John Keats&lt;br /&gt;Versión de Màrie Montand&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-5591485671791376501?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/5591485671791376501/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=5591485671791376501&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5591485671791376501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5591485671791376501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/10/cancin-de-la-margarita.html' title='Canción de la margarita'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SQSNJda-2eI/AAAAAAAAAIA/xUtwoQf-zsE/s72-c/margarita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3497786111128445239</id><published>2008-10-22T12:46:00.001-02:00</published><updated>2008-10-22T12:48:14.061-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Instrucciones para cantar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SP89KenmXFI/AAAAAAAAAH4/F6KaECNRj8w/s1600-h/pez+cantando.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SP89KenmXFI/AAAAAAAAAH4/F6KaECNRj8w/s320/pez+cantando.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5259990140019170386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvidese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3497786111128445239?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3497786111128445239/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3497786111128445239&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3497786111128445239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3497786111128445239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/10/instrucciones-para-cantar.html' title='Instrucciones para cantar'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SP89KenmXFI/AAAAAAAAAH4/F6KaECNRj8w/s72-c/pez+cantando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2251870686912107679</id><published>2008-10-22T12:40:00.001-02:00</published><updated>2008-10-24T15:24:52.973-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Una carta de amor</title><content type='html'>Todo lo que de vos quisiera&lt;br /&gt;es tan poco en el fondo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;porque en el fondo es todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;como un perro que pasa, una colina,&lt;br /&gt;esas cosas de nada, cotidianas,&lt;br /&gt;espiga y cabellera y dos terrones,&lt;br /&gt;el olor de tu cuerpo,&lt;br /&gt;lo que decís de cualquier cosa,&lt;br /&gt;conmigo o contra mía,&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;todo eso es tan poco&lt;br /&gt;yo lo quiero de vos porque te quiero.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Que mires más allá de mí,&lt;br /&gt;que me ames con violenta prescindencia&lt;br /&gt;del mañana, que el grito&lt;br /&gt;de tu entrega se estrelle&lt;br /&gt;en la cara de un jefe de oficina,&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;y que el placer que juntos inventamos&lt;br /&gt;sea otro signo de la libertad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2251870686912107679?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2251870686912107679/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2251870686912107679&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2251870686912107679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2251870686912107679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/10/una-carta-de-amor.html' title='Una carta de amor'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2258807089931858130</id><published>2008-10-17T15:17:00.001-03:00</published><updated>2008-10-17T15:17:40.052-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandro Dolina'/><title type='text'>El hombre que pedia demasiado</title><content type='html'>Satanás: ¿Qué pides a cambio de tu alma?&lt;br /&gt;Hombre: Exijo riquezas, posesiones, honores, distinciones... Y también&lt;br /&gt;juventud, poder, fuerza, salud... Exijo sabiduría, genio, prudencia... Y también&lt;br /&gt;renombre, fama, gloria y buena suerte... Y amores, placeres, sensaciones... ¿Me&lt;br /&gt;darás todo eso?&lt;br /&gt;Satanás: No te daré nada.&lt;br /&gt;Hombre: Entonces no tendrás mi alma.&lt;br /&gt;Satanás: Tu alma ya es mía. (Desaparece)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro Dolina&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2258807089931858130?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2258807089931858130/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2258807089931858130&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2258807089931858130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2258807089931858130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/10/el-hombre-que-pedia-demasiado.html' title='El hombre que pedia demasiado'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7459437326138536804</id><published>2008-10-16T10:16:00.001-03:00</published><updated>2008-10-16T10:18:07.072-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>La culpa es de uno</title><content type='html'>Quizá fue una hecatombe de esperanzas&lt;br /&gt;un derrumbe de algún modo previsto&lt;br /&gt;ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;todas mis intuiciones se asomaron&lt;br /&gt;para verme sufrir&lt;br /&gt;y por cierto me vieron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hasta aquí había hecho y rehecho&lt;br /&gt;    mis trayectos contigo&lt;br /&gt;hasta aquí había apostado&lt;br /&gt;a inventar la verdad&lt;br /&gt;pero vos encontraste la manera&lt;br /&gt;    una manera tierna&lt;br /&gt;    y a la vez implacable&lt;br /&gt;    de desahuciar mi amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con un solo pronostico lo quitaste&lt;br /&gt;    de los suburbios de tu vida posible&lt;br /&gt;lo envolviste en nostalgias&lt;br /&gt;lo cargaste por cuadras y cuadras&lt;br /&gt;y despacito&lt;br /&gt;sin que el aire nocturno lo advirtiera&lt;br /&gt;ahí nomás lo dejaste&lt;br /&gt;a solas con su suerte&lt;br /&gt;    que no es mucha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;creo que tenés razón&lt;br /&gt;la culpa es de uno cuando no enamora&lt;br /&gt;    y no de los pretextos&lt;br /&gt;    ni del tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hace mucho muchísimo&lt;br /&gt;que yo no me enfrentaba&lt;br /&gt;como anoche al espejo&lt;br /&gt;y fue implacable como vos&lt;br /&gt;    mas no fue tierno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ahora estoy solo&lt;br /&gt;francamente&lt;br /&gt;    solo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;siempre cuesta un poquito&lt;br /&gt;empezar a sentirse desgraciado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;antes de regresar&lt;br /&gt;a mis lóbregos cuarteles de invierno&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;con los ojos bien secos&lt;br /&gt;por si acaso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;miro como te vas adentrando en la niebla&lt;br /&gt;y empiezo a recordarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7459437326138536804?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7459437326138536804/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7459437326138536804&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7459437326138536804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7459437326138536804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/10/la-culpa-es-de-uno.html' title='La culpa es de uno'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-8100074018321249001</id><published>2008-10-09T19:55:00.002-03:00</published><updated>2008-10-09T19:56:27.854-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oliverio Girondo'/><title type='text'>Llorar a lágrima viva</title><content type='html'>Llorar a chorros.&lt;br /&gt;Llorar la digestión.&lt;br /&gt;Llorar el sueño.&lt;br /&gt;Llorar ante las puertas y los puertos.&lt;br /&gt;Llorar de amabilidad y de amarillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrir las canillas,&lt;br /&gt;las compuertas del llanto.&lt;br /&gt;Empaparnos el alma,&lt;br /&gt;la camiseta.&lt;br /&gt;Inundar las veredas y los paseos,&lt;br /&gt;y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asistir a los cursos de antropología,&lt;br /&gt;llorando.&lt;br /&gt;Festejar los cumpleaños familiares,&lt;br /&gt;llorando.&lt;br /&gt;Atravesar el África,&lt;br /&gt;llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llorar como un cacuy,&lt;br /&gt;como un cocodrilo...&lt;br /&gt;si es verdad&lt;br /&gt;que los cacuyes y los cocodrilos&lt;br /&gt;no dejan nunca de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llorarlo todo,&lt;br /&gt;pero llorarlo bien.&lt;br /&gt;Llorarlo con la nariz,&lt;br /&gt;con las rodillas.&lt;br /&gt;Llorarlo por el ombligo,&lt;br /&gt;por la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llorar de amor,&lt;br /&gt;de hastío,&lt;br /&gt;de alegría.&lt;br /&gt;Llorar de frac,&lt;br /&gt;de flato, de flacura.&lt;br /&gt;Llorar improvisando,&lt;br /&gt;de memoria.&lt;br /&gt;¡Llorar todo el insomnio y todo el día!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oliverio Girondo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-8100074018321249001?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/8100074018321249001/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=8100074018321249001&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8100074018321249001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8100074018321249001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/10/llorar-lgrima-viva.html' title='Llorar a lágrima viva'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1197947286967130610</id><published>2008-08-09T20:42:00.001-03:00</published><updated>2008-08-09T20:46:54.271-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Fontanarrosa'/><title type='text'>Viejo con árbol</title><content type='html'>A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ojo con la vía íalertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No pasan trenes, casi ítranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No vino la hinchada? íya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejoí. ¿No vino la barra brava?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá íbromeó alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por ahí es amigo del referí —dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha —casi a desgano, aprovechando para desperezarse— cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? —medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No ísonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatadoí. Música ídijo después, mirándolo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún tanguito? —probó el Soda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero le gusta el fútbol —le dijo—. Por lo que veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte —dictaminó después—. Muy emparentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mire usted nuestro arquero —efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra—. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales —se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba—. Bueno... Eso, eso es la escultura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así... Bueno... Eso, eso es la pintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y escuche usted, escuche usted... —lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido—... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y vea usted a ese delantero... —señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado—... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda se tomó la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué cobró? —balbuceó indignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cobró penal? —abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha—. ¿Qué cobrás? —gritó después, desaforado—. ¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—...¿Y eso? —se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y eso... —vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra—...Eso es el fútbol. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roberto Fontanarrosa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1197947286967130610?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1197947286967130610/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1197947286967130610&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1197947286967130610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1197947286967130610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/08/viejo-con-rbol.html' title='Viejo con árbol'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6491611435612889383</id><published>2008-08-07T12:03:00.001-03:00</published><updated>2008-08-07T12:08:19.482-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>Amanecer</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SJsPy6QhKOI/AAAAAAAAAHw/kNvtaPkBbaE/s1600-h/amanecer.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SJsPy6QhKOI/AAAAAAAAAHw/kNvtaPkBbaE/s200/amanecer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231792759427377378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En la honda noche universal&lt;br /&gt;que apenas contradicen los faroles&lt;br /&gt;una racha perdida&lt;br /&gt;ha ofendido las calles taciturnas&lt;br /&gt;como presentimiento tembloroso&lt;br /&gt;del amanecer horrible que ronda&lt;br /&gt;los arrabales desmantelados del mundo.&lt;br /&gt;Curioso de la sombra&lt;br /&gt;y acobardado por la amenaza del alba&lt;br /&gt;reviví la tremenda conjetura&lt;br /&gt;de Schopenhauer y de Berkeley&lt;br /&gt;que declara que el mundo&lt;br /&gt;es una actividad de la mente,&lt;br /&gt;un sueño de las almas,&lt;br /&gt;sin base ni propósito ni volumen.&lt;br /&gt;Y ya que las ideas&lt;br /&gt;no son eternas como el mármol&lt;br /&gt;sino inmortales como un bosque o un río,&lt;br /&gt;la doctrina anterior&lt;br /&gt;asumió otra forma en el alba&lt;br /&gt;y la superstición de esa hora&lt;br /&gt;cuando la luz como una enredadera&lt;br /&gt;va a implicar las paredes de la sombra,&lt;br /&gt;doblegó mi razón&lt;br /&gt;y trazó el capricho siguiente:&lt;br /&gt;Si están ajenas de sustancia las cosas&lt;br /&gt;y si esta numerosa Buenos Aires&lt;br /&gt;no es más que un sueño&lt;br /&gt;que erigen en compartida magia las almas,&lt;br /&gt;hay un instante&lt;br /&gt;en que peligra desaforadamente su ser&lt;br /&gt;y es el instante estremecido del alba,&lt;br /&gt;cuando son pocos los que sueñan el mundo&lt;br /&gt;y sólo algunos trasnochadores conservan,&lt;br /&gt;cenicienta y apenas bosquejada,&lt;br /&gt;la imagen de las calles&lt;br /&gt;que definirán después con los otros.&lt;br /&gt;¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida&lt;br /&gt;corre peligro de quebranto,&lt;br /&gt;hora en que le sería fácil a Dios&lt;br /&gt;matar del todo Su obra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de nuevo el mundo se ha salvado.&lt;br /&gt;La luz discurre inventando sucios colores&lt;br /&gt;y con algún remordimiento&lt;br /&gt;de mi complicidad en el resurgimiento del día&lt;br /&gt;solicito mi casa,&lt;br /&gt;atónita y glacial en la luz blanca,&lt;br /&gt;mientras un pájaro detiene el silencio&lt;br /&gt;y la noche gastada&lt;br /&gt;se ha quedado en los ojos de los ciegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6491611435612889383?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6491611435612889383/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6491611435612889383&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6491611435612889383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6491611435612889383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/08/amanecer.html' title='Amanecer'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SJsPy6QhKOI/AAAAAAAAAHw/kNvtaPkBbaE/s72-c/amanecer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1644307694468907658</id><published>2008-07-29T00:15:00.000-03:00</published><updated>2008-07-29T00:16:21.737-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juan Carlos Onetti'/><title type='text'>Y el pan nuestro</title><content type='html'>Sólo conozco de ti&lt;br /&gt;la sonrisa gioconda&lt;br /&gt;con labios separados&lt;br /&gt;el misterio&lt;br /&gt;mi terca obsesión&lt;br /&gt;de desvelarlo&lt;br /&gt;y avanzar porfiado&lt;br /&gt;y sorprendido&lt;br /&gt;tanteando tu pasado&lt;br /&gt;Sólo conozco&lt;br /&gt;la dulce leche de tus dientes&lt;br /&gt;la leche plácida y burlona&lt;br /&gt;que me separa&lt;br /&gt;y para siempre&lt;br /&gt;del paraíso imaginado&lt;br /&gt;del imposible mañana&lt;br /&gt;de paz y dicha silenciosa&lt;br /&gt;de abrigo y pan compartido&lt;br /&gt;de algún objeto cotidiano&lt;br /&gt;que yo pudiera llamar&lt;br /&gt;nuestro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Carlos Onetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1644307694468907658?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1644307694468907658/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1644307694468907658&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1644307694468907658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1644307694468907658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/07/y-el-pan-nuestro.html' title='Y el pan nuestro'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6074543808969102541</id><published>2008-07-29T00:10:00.002-03:00</published><updated>2008-07-29T00:12:36.013-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Lo particular y lo universal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SI6KnbQdJaI/AAAAAAAAAHo/SRlR072qVV0/s1600-h/518227440_1b047cdab2.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SI6KnbQdJaI/AAAAAAAAAHo/SRlR072qVV0/s320/518227440_1b047cdab2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228268627360032162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un cronopio iba a lavarse los dientes junto a su balcón, y poseído de una grandísima alegría al ver el sol de la mañana y las hermosas nubes que corrían por el cielo, apretó enormemente el tubo de pasta dentífrico y la pasta empezó a salir en una larga cinta rosa. Después de cubrir su cepillo con una verdadera montaña de pasta, el cronopio se encontró con que le sobraba todavía una cantidad, entonces empezó a sacudir el tubo en la ventana y los pedazos de pasta rosa caían por el balcón a la calle donde varios famas se habían reunido a comentar las novedades municipales. Los pedazos de pasta rosa caían sobre los sombreros de los famas, mientras arriba el cronopio cantaba y se frotaba los dientes lleno de contento. Los famas se indignaron ante esta increíble inconsciencia del cronopio, y decidieron nombrar una delegación para que lo imprecara inmediatamente, con lo cual la delegación formada por tres famas subió a la casa del cronopio y lo increpó, diciéndole así: -Cronopio, has estropeado nuestros sombreros, por lo cual tendrás que pagar. Y después, con mucha más fuerza: -¡Cronopio, no deberías derrochar así la pasta dentífrico!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6074543808969102541?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6074543808969102541/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6074543808969102541&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6074543808969102541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6074543808969102541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/07/lo-particular-y-lo-universal.html' title='Lo particular y lo universal'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SI6KnbQdJaI/AAAAAAAAAHo/SRlR072qVV0/s72-c/518227440_1b047cdab2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-748869992460783479</id><published>2008-07-28T12:31:00.002-03:00</published><updated>2008-07-29T00:04:00.716-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Osvaldo Soriano'/><title type='text'>Laurel  y Hardy. El error de hacer reír</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SI3m5X5dGvI/AAAAAAAAAHg/QC9384bOklA/s1600-h/gordoyflaco.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SI3m5X5dGvI/AAAAAAAAAHg/QC9384bOklA/s320/gordoyflaco.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228088615788944114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Para reconstruir la historia de Laurel y Hardy hay que contar un tiempo de miseria, ansiedad, fulgor, decadencia y olvido. Es necesario sentir vergüenza y rencor, soslayar la tentación de la pena –ese sentimiento infame–, para recordar las frustraciones de dos hombres vulgares pero estupendos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cuarenta y cinco años, en un modesto estudio de Hollywood, el productor Hal Roach integró la pareja que revolucionaría la técnica de la comicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan Laurel estaba buscando una oportunidad para dirigir una película y Roach se la otorgó. El actor principal sería un obeso comediante de segundo orden, un payaso al que no se concedía demasiado crédito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento de la filmación, Oliver Hardy, que personificaba a un repostero, cometió una de sus torpezas habituales y se volcó una olla con aceite hirviendo sobre un brazo. Stan corrió en su ayuda: juntos armaron un alboroto que fascinó a Roach. Enseguida supo que estaba ante el comienzo de un gran negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En enero de 1892 nacieron dos de los protagonistas de esta historia. El 18, en Atlanta, Georgia, Oliver Norvelle Hardy, hijo de un prominente político local. Cuatro días antes, en Elmira, Nueva York, había nacido Hal Eugene Roach. Se encontraron muchos años después pero al parecer tenían demasiadas cosas en común. Charley Rogers, un director que trabajó con ellos en varias películas, dijo: “Babe (Hardy) y Hal eran enteramente semejantes. Stan, en cambio, no se les parecía en nada, pero entre los tres formaban una curiosa amalgama que era como una moneda de oro puro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hardy se recibió de abogado y puso una fiambrería con el dinero que su padre le dio para el bufete. Intolerante, el político lo echó de la casa y Ollie pensó entonces que podía vagar de ciudad en ciudad cantando en cualquier parte. Tenía voz de tenor y quería ser comediante, jugador de fútbol, cantor, golfista, algo que le permitiera vivir en plenitud lejos de la severa mirada de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1913 consiguió un puesto en el cine, más por causa de su físico que por sus cualidades. Parecía un bebé malcriado: su cara era sonrosada, su mirada huidiza, su barriga descomunal. Trabajó en los estudios de Lubin, uno de los fundadores del cine norteamericano, en Florida, pero pronto se cansó de los compromisos y decidió viajar. Se sabe que estuvo en Australia, pero ninguno de los historiadores del cine podría asegurar qué hizo por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco se sabe a ciencia cierta qué buscaba en Buenos Aires, hacia 1914, cuando trabajó unos meses en el Pabellón de las Rosas, en Palermo, junto a Juan Maglio, Pacho, el bandoneonista. Cuando un argentino se lo preguntó, mucho tiempo después, Hardy bromeó: “Yo pesaba más de trescientas libras y como el tranvía me dejaba a ocho cuadras del lugar no me sentí capaz de continuar trabajando allí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más difícil es hallar algún indicio que recuerde el paso por el teatro Casino, en 1915, de un flaco desgarbado que actuaba como payaso en la troupe de Flynn. Era Stan Laurel y las revistas de la época, aunque comentaron la actuación del grupo, no dedicaron ni una línea al desconocido cómico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan había llegado a Estados Unidos el 2 de octubre de 1912 como integrante de la troupe inglesa de Fred Karno, que iniciaba su segunda gira por ese país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Stan viajó Charles Chaplin, el astro del conjunto. Ambos pensaban quedarse en Norteamérica para buscar trabajo en el cine. Hasta entonces, Laurel era el suplente de Chaplin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlie consiguió su primer trabajo en seis meses. Laurel tardó cinco años en ingresar en el cine. En el ínterin se ganó la vida en circos y cabarets. Sus primeras películas no tuvieron éxito comercial, pero se lo respetaba como un comediante inteligente, sagaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan Laurel desplegaba todas las mañanas los diarios para saborear la fama de aquel hombrecillo talentoso que había llegado con él en un barco de ganado. Chaplin era reconocido ya como uno de los más geniales comediantes que habían llegado al cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan intentó saludarlo varias veces, pero Charlie no lo atendió nunca. “Estaba muy ocupado”, suponía Laurel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los últimos días de 1926, Stan se emocionó al saber que iba a dirigir una película. Ese gordo a quien tenía que señalar los pasos de su primera comedia tenía pasta. Era algo despreocupado, torpe y displicente, pero servía. Cuando Stan vio que volcaba el aceite, creyó morir. De pronto, todo iba a parar al demonio. Entonces corrió a ayudarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquella idea de Roach surgió Slipping Wives, un éxito con pocos precedentes. El público se dislocó de risa ante la asombrosa plasticidad de esos hombres que destruían todo a su paso. El cataclismo se convertía de pronto en poesía, como si las leyes del mundo se alteraran de pronto y la destrucción del orden fuera, por fin, bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alerta, la Metro Goldwin Mayer contrató al equipo capitaneado por Roach y la serie de filmes de Laurel y Hardy creció hasta ganar todos los mercados. Parecían tan sólo dos buenos payasos hasta que en 1929 filmaron Big Business, tal vez la película más cómica de la historia del cine (en la Argentina se la conoce como Ojo por ojo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En adelante, Laurel y Hardy trabajaron en los estudios buscando la perfección. Cada una de sus películas tenía el simple objetivo de hacer reír con un método inédito en Estados Unidos: la destrucción de la propiedad y la burla a la autoridad, los valores más preciados por los norteamericanos de entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan era el cerebro de la pareja. Ollie –ya sus amigos preferían llamarlo Babe– se despreocupó de la técnica y del trabajo silencioso. Prefirió jugar al golf y perseguir mujeres, mientras su compañero pasaba horas frente a las moviolas perfeccionando cada detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie, hasta entonces, había dedicado tanto tiempo a la construcción de un gag. Laurel quería que cada situación pudiera desprenderse del contexto del guión como una obra en sí misma. Así, sus películas parecían endemoniadas cajas chinas en las que cada vista era independiente del resto, pero a la vez le daba sentido. Stan Laurel inventó el gag. Le concedió un crescendo, un clímax y una deliciosa caída. Cada gag del Gordo y el Flaco semeja un espléndido orgasmo con toda su furia, su desesperación y su necesario alivio. Como incansables amantes, el Gordo y el Flaco provocaban una y otra vez ese clímax.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hardy dijo una vez que ellos no necesitaban planes previos; bastaban las instrucciones de Stan para iniciar una toma exitosa. Ocurría que esas instrucciones eran el producto de un paciente estudio. “A veces bastaba un perro para iniciar una toma –contó Ollie–, y llevarla adelante. Stan hacía algo y yo lo seguía y daba pie para que él hiciera otra cosa y yo otra y después Stan hacía el montaje y todo era perfecto.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que terminaban una escena, a su alrededor flotaba el desastre. Casas y autos eran destruidos, los policías violados, los matrimonios traicionados. ¿Y el american way of life? Tal vez Stan no haya querido provocar esos cataclismos en la sociedad, pero todas las películas que creó los contenían como si la anarquía fuera su manera de expresar una sociedad despiadada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la demanda del mercado y sus contratos con la Metro los obligaron a filmar largometrajes, comenzó la decadencia de Laurel y Hardy. Pero no sólo la obligación de dosificar los gags en una hora y media de celuloide los llevó al fracaso. El paso de comedia amable, picaresca, no era el fuerte de Stan. El creciente éxito de los hermanos Marx terminó por apabullarlos. Al comenzar la guerra, Laurel y Hardy estaban terminados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan se recluyó. Hardy marchó al frente. Como un Mambrú insólito, se unió a las tropas que asaltaron el peñón de Gibraltar. Empezó como oficial, terminó como oficinista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ollie retornó a Estados Unidos, se reunió con Stan y firmaron un contrato para rodar algunas películas. Fueron, sin excepción, absolutos fracasos. Toda la grandeza de la pareja había quedado atrás. El desconcierto ante una realidad que los alejaba de su propia historia desencadenó la tragedia. Ningún productor quería ya a esos viejos comediantes vacíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decadencia del Gordo y el Flaco se acentuaba a medida que los historiadores iniciaban el descubrimiento de su genio pasado. Laurel y Hardy eran tan sólo espectros de una época esplendorosa. Sin un dólar en sus bolsillos (nunca reservaron derechos sobre sus filmes), comenzaron a vagar otra vez por los teatros del interior. Quienes los vieron en los escenarios recuerdan sus gags como burdas parodias, como parábolas perfectas de un círculo que se cierra. Hacia 1949 hicieron su primera gira por Europa y trabajaron en París, donde el público los adoraba. Por fin, filmaron Atoll K, una experiencia horrible. “Cada vez que caían al suelo parecía que no podrían levantarse jamás. Se imitaban a sí mismos, pero con un infinito cansancio”, escribió un crítico francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su regreso a Estados Unidos, la pareja no tenía otra posibilidad que la vuelta al vodevil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hijo de Hal Roach –también productor–, en un intento por recuperar la grandeza de la pareja creada por su padre, les ofreció filmar una serie para la televisión. Parecía, por fin, que la vida les daba otra chance. Entonces Stan, que era diabético, sufrió un ataque y estuvo al borde de la muerte. El plan se frustró y tuvieron que vivir, junto a sus mujeres, en pensiones de segundo orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperado, Ollie recordó que John Wayne había sido uno de sus amigos. “El nos ayudará”, le dijo a Stan. “Nadie te ayudará ahora”, le contestó el Flaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ollie concertó una cita con la secretaria de Wayne, uno de los más influyentes hombres de Hollywood, y una tarde se fue a verlo a su residencia. Ese día recibió la que tal vez sería su última humillación: el cowboy le dio un papel en una película del Oeste como actor de reparto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese acto de villanía, ese gesto de despreciable beneficencia ensayado por Wayne, hizo exclamar a Buster Keaton (quien también estaba casi en la miseria): “Ellos cometieron el error de hacer reír a un país violento y sin alma, que íntimamente los amaba pero terminó despreciándolos”. John Wayne fue tan sólo el ejecutor de esa reacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1953, Laurel y Hardy emprendieron viaje a Gran Bretaña, en un intento por olvidar sus penurias. Darían algunas funciones en teatros rurales y el Flaco volvería a ver a su padre, un viejo comediante del teatro de Lancashire. Un periodista inglés, que entrevistó a Laurel, escribió que aquellos hombres eran los espectros de una historia que podía volver a verse cada día en un cine cualquiera del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sabe que Stan vio a su padre. Los viejos actores cenaron juntos y no hablaron. Un apretón de manos fue la despedida: Stan partía otra vez hacia Estados Unidos, pero ya no buscaba nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año más tarde, Ollie tuvo un par de ataques al corazón y quedó semiparalítico. Su mujer lo internó en un hospital de Burbank y allí se quedó en un sillón de ruedas, empujando su cuerpo que había perdido sesenta kilos, hasta su muerte, el 7 de agosto de 1957.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stan, que sufría otro ataque, no pudo ir al entierro. “Tuve suerte –diría más tarde–, porque Ollie murió en la miseria más absoluta. Yo aún puedo pagar mi habitación.” En esa pieza de una pensión cercana a Los Angeles pasó sus últimos años, recibiendo apenas la visita de sus tres alumnos, Dick van Dyke, Jerry Lewis y a veces, Danny Kaye. “Dick es el más talentoso –escribió–, me gustaría que si alguien se interesa alguna vez por filmar mi vida, sea él quien lo haga.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 23 de febrero de 1965, cuando Stan murió, Van Dyke leyó la oración fúnebre en el cementerio de Forest Lawn. “Stan nunca fue aplaudido por su arte porque él se cuidó muy bien de esconderlo. El sólo quería que la gente riera”, dijo el actor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de trescientas películas han quedado archivadas en las cinematecas de todo el mundo. La Metro produjo siete antologías de sus obras. Blake Edwards, Pierre Etaix, Jean-Luc Godard, han intentado a partir de la técnica del gag de Laurel y Hardy abrir nuevos caminos para la comicidad. No lo han conseguido. Tal vez la decadencia de Stan y Ollie, su tragedia, hayan señalado el fin de una época en el cine norteamericano: la de los antihéroes absurdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo Soriano&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-748869992460783479?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/748869992460783479/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=748869992460783479&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/748869992460783479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/748869992460783479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/07/para-reconstruir-la-historia-de-laurel.html' title='Laurel  y Hardy. El error de hacer reír'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SI3m5X5dGvI/AAAAAAAAAHg/QC9384bOklA/s72-c/gordoyflaco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-518418881989385990</id><published>2008-07-22T12:35:00.002-03:00</published><updated>2008-07-22T12:40:05.128-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='The Beatles'/><title type='text'>Because</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SIX_Ty-YCRI/AAAAAAAAAHY/X5zHNrfMw-0/s1600-h/the-beatles-02_1_1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SIX_Ty-YCRI/AAAAAAAAAHY/X5zHNrfMw-0/s320/the-beatles-02_1_1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225863658199320850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Because the world is round &lt;br /&gt;it turns me on&lt;br /&gt;because the world is round&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because the wind is high &lt;br /&gt;it blows my mind&lt;br /&gt;because the wind is high&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Love is all, love is new&lt;br /&gt;love is all, love is you&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because the sky is blue&lt;br /&gt;it makes me cry&lt;br /&gt;because the sky is blue&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Beatles&lt;br /&gt;John Lennon - Paul McCartney&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-518418881989385990?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/518418881989385990/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=518418881989385990&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/518418881989385990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/518418881989385990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/07/because.html' title='Because'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SIX_Ty-YCRI/AAAAAAAAAHY/X5zHNrfMw-0/s72-c/the-beatles-02_1_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1761079920135190892</id><published>2008-07-10T21:25:00.002-03:00</published><updated>2008-07-10T21:27:19.611-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>El sur</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SHao4T2arrI/AAAAAAAAAHQ/h74HsSby_mc/s1600-h/viaje-al-sur1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SHao4T2arrI/AAAAAAAAAHQ/h74HsSby_mc/s320/viaje-al-sur1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221546503337324210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El hombre que desembarcó en Buenos Aires en 1871 se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la Iglesia evangélica; en 1939, uno de sus nietos, Juan Dahlmann, era secretario de una biblioteca municipal en la calle Córdoba y se sentía hondamente argentino. Su abuelo materno había sido aquel Francisco Flores, del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires, lanceado por indios de Catriel: en la discordia de sus dos linajes, Juan Dahlmann (tal vez a impulso de la sangre germánica) eligió el de ese antepasado romántico, o de muerte romántica. Un estuche con el daguerrotipo de un hombre inexpresivo y barbado, una vieja espada, la dicha y el coraje de ciertas músicas, el hábito de estrofas del Martín Fierro, los años, el desgano y la soledad, fomentaron ese criollismo algo voluntario, pero nunca ostentoso. A costa de algunas privaciones, Dahlmann había logrado salvar el casco de una estancia en el Sur, que fue de los Flores: una de las costumbres de su memoria era la imagen de los eucaliptos balsámicos y de la larga casa rosada que alguna vez fue carmesí. Las tareas y acaso la indolencia lo retenían en la ciudad. Verano tras verano se contentaba con la idea abstracta de posesión y con la certidumbre de que su casa estaba esperándolo, en un sitio preciso de la llanura. En los últimos días de febrero de 1939, algo le aconteció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones. Dahlmann había conseguido, esa tarde, un ejemplar descabalado de Las Mil y Una Noches de Weil; ávido de examinar ese hallazgo, no esperó que bajara el ascensor y subió con apuro las escaleras; algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro? En la cara de la mujer que le abrió la puerta vio grabado el horror, y la mano que se pasó por la frente salió roja de sangre. La arista de un batiente recién pintado que alguien se olvidó de cerrar le habría hecho esa herida. Dahlmann logró dormir, pero a la madrugada estaba despierto y desde aquella hora el sabor de todas las cosas fue atroz. La fiebre lo gastó y las ilustraciones de Las Mil y Una Noches sirvieron para decorar pasadillas. Amigos y parientes lo visitaban y con exagerada sonrisa le repetían que lo hallaban muy bien. Dahlmann los oía con una especie de débil estupor y le maravillaba que no supieran que estaba en el infierno. Ocho días pasaron, como ocho siglos. Una tarde, el médico habitual se presentó con un médico nuevo y lo condujeron a un sanatorio de la calle Ecuador, porque era indispensable sacarle una radiografía. Dahlmann, en el coche de plaza que los llevó, pensó que en una habitación que no fuera la suya podría, al fin, dormir. Se sintió feliz y conversador; en cuanto llegó, lo desvistieron; le raparon la cabeza, lo sujetaron con metales a una camilla, lo iluminaron hasta la ceguera y el vértigo, lo auscultaron y un hombre enmascarado le clavó una aguja en el brazo. Se despertó con náuseas, vendado, en una celda que tenía algo de pozo y, en los días y noches que siguieron a la operación pudo entender que apenas había estado, hasta entonces, en un arrabal del infierno. El hielo no dejaba en su boca el menor rastro de frescura. En esos días, Dahlmann minuciosamente se odió; odió su identidad, sus necesidades corporales, su humillación, la barba que le erizaba la cara. Sufrió con estoicismo las curaciones, que eran muy dolorosas, pero cuando el cirujano le dijo que había estado a punto de morir de una septicemia, Dahlmann se echó a llorar, condolido de su destino. Las miserias físicas y la incesante previsión de las malas noches no le habían dejado pensar en algo tan abstracto como la muerte. Otro día, el cirujano le dijo que estaba reponiéndose y que, muy pronto, podría ir a convalecer a la estancia. Increíblemente, el día prometido llegó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos; Dahlmann había llegado al sanatorio en un coche de plaza y ahora un coche de plaza lo llevaba a Constitución. La primera frescura del otoño, después de la opresión del verano, era como un símbolo natural de su destino rescatado de la muerte y la fiebre. La ciudad, a las siete de la mañana, no había perdido ese aire de casa vieja que le infunde la noche; las calles eran como largos zaguanes, las plazas como patios. Dahlmann la reconocía con felicidad y con un principio de vértigo; unos segundos antes de que las registraran sus ojos, recordaba las esquinas, las carteleras, las modestas diferencias de Buenos Aires. En la luz amarilla del nuevo día, todas las cosas regresaban a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie ignora que el Sur empieza del otro lado de Rivadavia. Dahlmann solía repetir que ello no es una convención y que quien atraviesa esa calle entra en un mundo más antiguo y más firme. Desde el coche buscaba entre la nueva edificación, la ventana de rejas, el llamador, el arco de la puerta, el zaguán, el íntimo patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos. Recordó bruscamente que en un café de la calle Brasil (a pocos metros de la casa de Yrigoyen) había un enorme gato que se dejaba acariciar por la gente, como una divinidad desdeñosa. Entró. Ahí estaba el gato, dormido. Pidió una taza de café, la endulzó lentamente, la probó (ese placer le había sido vedado en la clínica) y pensó, mientras alisaba el negro pelaje, que aquel contacto era ilusorio y que estaban como separados por un cristal, porque el hombre vive en el tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en la eternidad del instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo del penúltimo andén el tren esperaba. Dahlmann recorrió los vagones y dio con uno casi vacío. Acomodó en la red la valija; cuando los coches arrancaron, la abrió y sacó, tras alguna vacilación, el primer tomo de Las Mil y Una Noches. Viajar con este libro, tan vinculado a la historia de su desdicha, era una afirmación de que esa desdicha había sido anulada y un desafío alegre y secreto a las frustradas fuerzas del mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los lados del tren, la ciudad se desgarraba en suburbios; esta visión y luego la de jardines y quintas demoraron el principio de la lectura. La verdad es que Dahlmann leyó poco; la montaña de piedra imán y el genio que ha jurado matar a su bienhechor eran, quién lo niega, maravillosos, pero no mucho más que la mañana y que el hecho de ser. La felicidad lo distraía de Shahrazad y de sus milagros superfluos; Dahlmann cerraba el libro y se dejaba simplemente vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El almuerzo (con el caldo servido en boles de metal reluciente, como en los ya remotos veraneos de la niñez) fue otro goce tranquilo y agradecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres. Vio casas de ladrillo sin revocar, esquinadas y largas, infinitamente mirando pasar los trenes; vio jinetes en los terrosos caminos; vio zanjas y lagunas y hacienda; vio largas nubes luminosas que parecían de mármol, y todas estas cosas eran casuales, como sueños de la llanura. También creyó reconocer árboles y sembrados que no hubiera podido nombrar, porque su directo conocimiento de la campaña era harto inferior a su conocimiento nostálgico y literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez durmió y en sus sueños estaba el ímpetu del tren. Ya el blanco sol intolerable de las doce del día era el sol amarillo que precede al anochecer y no tardaría en ser rojo. También el coche era distinto; no era el que fue en Constitución, al dejar el andén: la llanura y las horas lo habían atravesado y transfigurado. Afuera la móvil sombra del vagón se alargaba hacia el horizonte. No turbaban la tierra elemental ni poblaciones ni otros signos humanos. Todo era vasto, pero al mismo tiempo era íntimo y, de alguna manera, secreto. En el campo desaforado, a veces no había otra cosa que un toro. La soledad era perfecta y tal vez hostil, y Dahlmann pudo sospechar que viajaba al pasado y no sólo al Sur. De esa conjetura fantástica lo distrajo el inspector, que al ver su boleto, le advirtió que el tren no lo dejaría en la estación de siempre sino en otra, un poco anterior y apenas conocida por Dahlmann. (El hombre añadió una explicación que Dahlmann no trató de entender ni siquiera de oír, porque el mecanismo de los hechos no le importaba).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren laboriosamente se detuvo, casi en medio del campo. Del otro lado de las vías quedaba la estación, que era poco más que un andén con un cobertizo. Ningún vehículo tenían, pero el jefe opinó que tal vez pudiera conseguir uno en un comercio que le indicó a unas diez, doce, cuadras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dahlmann aceptó la caminata como una pequeña aventura. Ya se había hundido el sol, pero un esplendor final exaltaba la viva y silenciosa llanura, antes de que la borrara la noche. Menos para no fatigarse que para hacer durar esas cosas, Dahlmann caminaba despacio, aspirando con grave felicidad el olor del trébol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El almacén, alguna vez, había sido punzó, pero los años habían mitigado para su bien ese color violento. Algo en su pobre arquitectura le recordó un grabado en acero, acaso de una vieja edición de Pablo y Virginia. Atados al palenque había unos caballos. Dahlmam, adentro, creyó reconocer al patrón; luego comprendió que lo había engañado su parecido con uno de los empleados del sanatorio. El hombre, oído el caso, dijo que le haría atar la jardinera; para agregar otro hecho a aquel día y para llenar ese tiempo, Dahlmann resolvió comer en el almacén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una mesa comían y bebían ruidosamente unos muchachones, en los que Dahlmann, al principio, no se fijó. En el suelo, apoyado en el mostrador, se acurrucaba, inmóvil como una cosa, un hombre muy viejo. Los muchos años lo habían reducido y pulido como las aguas a una piedra o las generaciones de los hombres a una sentencia. Era oscuro, chico y reseco, y estaba como fuera del tiempo, en una eternidad. Dahlmann registró con satisfacción la vincha, el poncho de bayeta, el largo chiripá y la bota de potro y se dijo, rememorando inútiles discusiones con gente de los partidos del Norte o con entrerrianos, que gauchos de ésos ya no quedan más que en el Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dahlmann se acomodó junto a la ventana. La oscuridad fue quedándose con el campo, pero su olor y sus rumores aún le llegaban entre los barrotes de hierro. El patrón le trajo sardinas y después carne asada; Dahlmann las empujó con unos vasos de vino tinto. Ocioso, paladeaba el áspero sabor y dejaba errar la mirada por el local, ya un poco soñolienta. La lámpara de kerosén pendía de uno de los tirantes; los parroquianos de la otra mesa eran tres: dos parecían peones de chacra: otro, de rasgos achinados y torpes, bebía con el chambergo puesto. Dahlmann, de pronto, sintió un leve roce en la cara. Junto al vaso ordinario de vidrio turbio, sobre una de las rayas del mantel, había una bolita de miga. Eso era todo, pero alguien se la había tirado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de la otra mesa parecían ajenos a él. Dalhman, perplejo, decidió que nada había ocurrido y abrió el volumen de Las Mil y Una Noches, como para tapar la realidad. Otra bolita lo alcanzó a los pocos minutos, y esta vez los peones se rieron. Dahlmann se dijo que no estaba asustado, pero que sería un disparate que él, un convaleciente, se dejara arrastrar por desconocidos a una pelea confusa. Resolvió salir; ya estaba de pie cuando el patrón se le acercó y lo exhortó con voz alarmada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor Dahlmann, no les haga caso a esos mozos, que están medio alegres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dahlmann no se extrañó de que el otro, ahora, lo conociera, pero sintió que estas palabras conciliadoras agravaban, de hecho, la situación. Antes, la provocación de los peones era a una cara accidental, casi a nadie; ahora iba contra él y contra su nombre y lo sabrían los vecinos. Dahlmann hizo a un lado al patrón, se enfrentó con los peones y les preguntó qué andaban buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El compadrito de la cara achinada se paró, tambaleándose. A un paso de Juan Dahlmann, lo injurió a gritos, como si estuviera muy lejos. Jugaba a exagerar su borrachera y esa exageración era otra ferocidad y una burla. Entre malas palabras y obscenidades, tiró al aire un largo cuchillo, lo siguió con los ojos, lo barajó e invitó a Dahlmann a pelear. El patrón objetó con trémula voz que Dahlmann estaba desarmado. En ese punto, algo imprevisible ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un rincón el viejo gaucho estático, en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies. Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran. Alguna vez había jugado con un puñal, como todos los hombres, pero su esgrima no pasaba de una noción de que los golpes deben ir hacia arriba y con el filo para adentro. No hubieran permitido en el sanatorio que me pasaran estas cosas, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos saliendo- dijo el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1761079920135190892?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1761079920135190892/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1761079920135190892&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1761079920135190892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1761079920135190892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/07/el-sur.html' title='El sur'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_tNC9JmH_D9o/SHao4T2arrI/AAAAAAAAAHQ/h74HsSby_mc/s72-c/viaje-al-sur1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1159519909317906508</id><published>2008-07-02T22:24:00.001-03:00</published><updated>2008-07-02T22:26:56.632-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ernest Hemingway'/><title type='text'>Shakespeare and company</title><content type='html'>En aquellos días no había dinero para comprar libros. Yo los tomaba prestados de Shakespeare and Company, que era la biblioteca circulante y librería de Sylvia Beach, en el 12 de la rué de 1’Odéon. En una calle que el viento frío barría, era un lugar caldeado y alegre, con una gran estufa en invierno, mesas y estantes de libros, libros nuevos en los escaparates, y en las paredes fotos de escritores tanto&lt;br /&gt;muertos como vivos. Las fotos parecían todas instantáneas e incluso los escritores muertos parecían estar realmente en vida. Sylvia tenía una cara vivaz de modelado anguloso, ojos pardos tan vivos como los de una bestezuela y tan alegres como los de una niña, y un ondulado cabello castaño que peinaba hacia atrás partiendo de su hermosa frente y cortaba a ras de sus orejas y siguiendo la misma curva del cuello de las chaquetas de terciopelo que llevaba. Tenía las piernas bonitas y era amable y alegre y se interesaba en las conversaciones, y le gustaba bromear y contar chistes. Nadie me ha ofrecido nunca más bondad que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que entré en la librería estaba muy intimidado y no llevaba encima bastante dinero para suscribirme a la biblioteca circulante. Ella me dijo que ya le daría el depósito cualquier día en que me fuera cómodo y me extendió una tarjeta de suscriptor y me dijo que podía llevarme los libros que quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había razón para que ella confiara en mí. No me conocía, y la dirección que le di, en el 74 de la rué Cardinal-Lemoine, no era como para inspirar optimismo. Pero Sylvia estuvo encantadora, sonriente y cordial, y a sus espaldas, subiendo hasta el techo y entrando en la trastienda que daba al patio, se desplegaban, estante tras estante, las riquezas de la librería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empece por Turguéniev y me llevé los dos tomos de los Apuntes de un cazador más uno de los primeros libros de D. H. Lawrence, creo que era Hijos y amantes, y Sylvia me dijo que me llevara más libros si lo deseaba. Escogí la traducción de Constance Garnett de La guerra y la paz, y El jugador y otras narraciones, de Dostoievski.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tardará usted en volver si tiene que leerse todo eso —dijo Sylvia.&lt;br /&gt;—Volveré a pagarle —dije—. Tengo dinero en casa.&lt;br /&gt;—No, si no es por eso —dijo—. Me paga cuando le vaya bien.&lt;br /&gt;—¿Cuándo viene por aquí Joyce? —pregunté.&lt;br /&gt;—Si viene, acostumbra a ser a última hora de la tarde —dijo—. ¿No le conoce usted?&lt;br /&gt;—De vista, en Michaud, cuando comía con su familia —dije—. Pero no le he visto bien porque no se debe mirar a la gente cuando comen, y además Michaud es caro.&lt;br /&gt;—¿Come usted en casa?&lt;br /&gt;—Ahora sí, la mayoría de las veces —dije—. Tenemos una buena cocinera.&lt;br /&gt;—No hay ningún restaurante cerca de donde vive usted, ¿verdad?&lt;br /&gt;—No. ¿Cómo lo sabe usted?&lt;br /&gt;—Larbaud vivía por allí —dijo—. Le gustaba mucho el barrio salvo por eso.&lt;br /&gt;—Para encontrar un restaurante bueno y barato hay que ir más allá del Panteón.&lt;br /&gt;—Yo conozco poco aquel barrio. Nosotros comemos en casa. Tiene usted que venir alguna vez con su esposa.&lt;br /&gt;—Antes de invitarme, espere a que le pague —dije—. Pero se lo agradezco mucho.&lt;br /&gt;—No lea con prisas —dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El piso de la rué Cardinal-Lemoine tenía dos habitaciones sin agua caliente y sin más dispositivo higiénico que un recipiente con antiséptico, que de todos modos no era molesto para una persona acostumbrada a las letrinas de los patios del Michigan. Con su buena vista, y con su buen colchón y somier que armaban una cama cómoda aunque baja, y cuadros que nos gustaban en las paredes, era un piso alegre y simpático. Al llegar con mis libros le conté a mi mujer mi maravilla de hallazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Tatie, tienes que ir a pagar esta misma tarde —dijo ella.&lt;br /&gt;—Claro que voy a ir —dije—. Iremos juntos. Y luego pasearemos por el río siguiendo los muelles.&lt;br /&gt;—Iremos por la rué de Seine y entraremos en todas las exposiciones y miraremos los escaparates.&lt;br /&gt;—Estupendo. Podemos ir a cualquier parte y nos metemos en un café nuevo donde nadie nos conozca&lt;br /&gt;y tomaremos una copa.&lt;br /&gt;—Podemos tomar dos copas.&lt;br /&gt;—Entonces también podemos cenar en alguna parte.&lt;br /&gt;—Eso no. No olvides que hay que pagar en la librería.&lt;br /&gt;—Bueno, volveremos y cenaremos aquí y tendremos una buena cena y para beber compraremos vino de Beaune de ese de la cooperativa de enfrente que marca el precio en el escaparate. Y luego leeremos un rato y nos iremos a la cama y haremos el amor.&lt;br /&gt;—Y vo te querré siempre a ti y tú siempre a mí.&lt;br /&gt;—Siempre. Y a nadie más.&lt;br /&gt;—Seremos felices toda la tarde y toda la noche. Y ahora vamos a almorzar.&lt;br /&gt;—Estoy muerto de hambre —dije—. He estado trabajando en el café y no he tomado más que un cortado.&lt;br /&gt;—¿Qué tal el trabajo?&lt;br /&gt;—Me parece que bien. Veremos. ¿Qué hay para comer?&lt;br /&gt;—Unos rábanos, y un buen foie de veau con puré de patatas y escarola. Y tarta de manzana.&lt;br /&gt;—Y tendremos para leer todos los libros del mundo y cuando nos marchemos de viaje nos los podremos llevar.&lt;br /&gt;—¿Hay derecho a hacer eso?&lt;br /&gt;—Claro que sí.&lt;br /&gt;—¿Tiene también a Henry James?&lt;br /&gt;—Claro que sí.&lt;br /&gt;—Hombre —dijo ella—. Qué suerte encontrar eso.&lt;br /&gt;—Siempre estamos de suerte —dije, y como un necio no toqué madera. Y en un piso que tenía madera&lt;br /&gt;por todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernest Hemingway&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1159519909317906508?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1159519909317906508/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1159519909317906508&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1159519909317906508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1159519909317906508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/07/shakespeare-and-company.html' title='Shakespeare and company'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3055436968717232225</id><published>2008-06-30T18:04:00.002-03:00</published><updated>2008-06-30T18:07:28.222-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Piedritas en la ventana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SGlLCtWBKoI/AAAAAAAAAHI/nOkgrrGpBzc/s1600-h/ventana.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SGlLCtWBKoI/AAAAAAAAAHI/nOkgrrGpBzc/s200/ventana.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217784153189198466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando la alegría&lt;br /&gt;tira piedritas contra mi ventana&lt;br /&gt;quiere avisarme que esta ahí esperando&lt;br /&gt;pero me siento calmo&lt;br /&gt;casi diría ecuánime&lt;br /&gt;voy a guardar la angustia en un escondite&lt;br /&gt;y luego a tenderme la cara al techo&lt;br /&gt;que es una posición gallarda y cómoda&lt;br /&gt;para filtrar noticias y creerlas&lt;br /&gt;quién sabe dónde quedan mis próximas huellas&lt;br /&gt;ni cuándo mi historia va a ser computada&lt;br /&gt;quién sabe qué consejos voy a inventar aún&lt;br /&gt;y qué atajo hallaré para no seguirlos&lt;br /&gt;esta bien no jugaré al desahucio&lt;br /&gt;no tatuaré el recuerdo con olvidos&lt;br /&gt;mucho queda por decir y callar&lt;br /&gt;y también quedan uvas para llenar la boca&lt;br /&gt;está bien me doy por persuadido&lt;br /&gt;que la alegría no tire más piedras&lt;br /&gt;abriré la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3055436968717232225?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3055436968717232225/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3055436968717232225&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3055436968717232225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3055436968717232225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/06/piedritas-en-la-ventana.html' title='Piedritas en la ventana'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SGlLCtWBKoI/AAAAAAAAAHI/nOkgrrGpBzc/s72-c/ventana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3399896972521446289</id><published>2008-06-25T18:09:00.001-03:00</published><updated>2008-06-25T18:12:04.286-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Osvaldo Soriano'/><title type='text'>Giorgio Bufalini y la muerte de Venecia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SGK0ncxdBrI/AAAAAAAAAHA/Jj-61myIoek/s1600-h/venecia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SGK0ncxdBrI/AAAAAAAAAHA/Jj-61myIoek/s320/venecia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215929908279969458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace diez años, el detective privado Giorgio Bufalini llegaba a su despacho a las ocho de la mañana. Vivía cerca del molino Stucchi, en Venecia, hasta que el año pasado andaba con los bolsillos tan arrugados que tuvo que aceptar una indemnización de dos millones de liras para desalojar la casa que alquilaba desde hacía quince años. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;    "Ahora--dice, recostado en un sillón que tiene el mismo color gris de la ciudad--vivo en Spinea, tengo que tomar el vapor y nunca llego antes de las diez" . Extraña profesión la de Bufalini para una ciudad como Venecia. Su oficina está en un lugar encantador, la Calle del Cafetier, junto al Ponte de la Viste, a cincuenta metros del lugar donde los fascistas mataron a Amerigo Pocini.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    "Hago cualquier cosa. Acepto trabajos en todo el Veneto, porque si no sería imposible vivir. Divorcios hay pocos acá porque la gente es muy tradicionalista, enemiga de los escandaletes. Me contrataron muchas veces para seguir mujeres u hombres, pero no es fácil. Esto no es Nueva York. ¿Se animaría a seguir a una mujer en el vaporetto ?"  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    No, su trabajo no parece cómodo. Seguir a alguien por las estrechas callejuelas, escudado detrás de un grupo de turistas puede ser un papelón. "Hace ocho años--recuerda Bufalini con nostalgia--, agarré a dos hombres de Turín que habían robado un collar muy caro en un negocio del Centro Histórico. Los arrinconé en el Casino. Se entregaron mansitos. Eran buenas épocas, señor".  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Bufalini invita a tomar cerveza en la Sala Billardi, a cuatro pasos de su oficina. En la calle hay un olor ácido que debe llegar desde el puente. El sol del otoño es, aún, demasiado caliente para la calva del detective. Se pasa un pañuelo blanco y lo guarda en un bolsillo del saco. De allí saldrán luego los arrugados billetes para pagar la cerveza. Aparenta unos 54 años y dice que vive con una muchacha de 22, "¡Bella!", exclama, y guiña un ojo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    De pronto, vuelve a ponerse dramático: "Acá nos hundimos, todos, señor. La ciudad un centímetro por año, yo bastante más rápido. Mire qué paradoja: para restaurar a Venecia hacen falta 270 mil millones de liras. ¡Para levantarme a mí se necesitaría tanto menos!".  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pide otra cerveza y enciende la Muratti. "Me desalojaron de la casa. Un par de millones tientan, más si uno anda rengo del bolsillo. Hasta hace cuatro años acá la vida era tranquila, había que aguantar a los turistas, pero con ellos llegaban lindas mujeres. Ahora nos están echando a todos los venecianos. Las grandes corporaciones compran los edificios y empieza la especulación". &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;    Parece deprimido, pero en un gesto de audacia traga su vaso de cerveza con los ojos grises cerrados. ¿Quién compra? "Las grandes empresas Olivetti, Pirelli, las compañías aéreas. Se trata de echar a los nativos para convertir a Venecia en una isla con palacetes para ricachones. Acá hay 49.457 unidades inmobiliarias, pero sólo viven 10.200 patrones, lo demás está alquilado. Entonces, el primer paso es echar a los inquilinos y luego vender. Gran negocio, señor, pronto van a vender hasta el agua de los canales".  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Domina datos, cifras, como si alguien le hubiera encargado el trabajo. El cronista se lo dice. El sonríe. "Leo los diarios--dice--, es lo único que hago a la mañana. Vea, hace diez años el metro cuadrado de terreno acá valia 150 mil liras, ahora ya se paga 250 mil y dicen que va a subir hasta 400 mil. El Centro Histórico, acá donde estamos sentados, tiene seis mil habitantes fijos. No va a quedar nadie.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    Paga y sale junto al enviado. Por la calle pasa una pareja de turistas y ella toma una foto del puente que incluye a Bufalini. Este sonríe: "Vaya uno a saber a dónde irá a parar ese retrato. Ya ve, acá uno no es dueño ni de su alma". Cuando entra en la oficina levanta la cortina y mira a través de los barrotes las azoteas rojas. "Todo empezó cuando la empresa Romana Beni Stabili hizo un complejo inmobiliario moderno de cien departamentos. Sólo vendió el 30 por ciento. La gente que compra quiere las casonas, viejas por fuera y puestas a todo lujo por dentro. Hasta Marcello Mastroiani compró un departamento moderno para pasar vacaciones".&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    Va hacia una vieja heladera, saca una manzana y empieza a mordisquearla. "Yo soy comunista. Estoy convencido que en el negocio andan todos los partidos del gobierno, como siempre. La compañía Aeritalia compró el que era Hotel Splendid y va a montar una residencia de lujo. ¿Quiénes están detrás de eso?". &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;    Por lo pronto, Venecia amenaza cambiar de manos y convertirse simplemente en un complejo turístico. El gobierno obliga a restaurar, pero concede solo el cuarenta por ciento de los gastos. La mayoría de los propietarios --gente de trabajo que ha heredado sus viviendas--, no está en condiciones de cumplir las ordenanzas. Las grandes empresas, sí. Ellas compran, restauran, luego hacen su negocio. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;    Al mediodía, tres viejos músicos se guarecen bajo el toldo de un café en la Piazza San Marcos, y tocan. Los turistas no escuchan, pero toman cerveza, refrescos. Los sonidos del violín, el piano, el contrabajo, intentan piezas de moda, alegres, simples. No hay caso: el ritmo es triste, amargo y nadie aplaude. Los viejos miran a los turistas con una cierta indiferencia. Las palomas descienden sobre las mesas, picotean. Bufalini sonríe: "Napoleón dijo una vez que esta plaza era el más bello salón de Europa" De pronto cambia de expresión, mira a i musici y dice en voz baja: "Thomas Mann puso acá a su personaje porque sintió algo que nosotros sentimos siempre. Venecia es el único lugar del mundo donde se muere sin dolor. Ojalá nos dejen".  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo Soriano&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3399896972521446289?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3399896972521446289/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3399896972521446289&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3399896972521446289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3399896972521446289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/06/giorgio-bufalini-y-la-muerte-de-venecia.html' title='Giorgio Bufalini y la muerte de Venecia'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SGK0ncxdBrI/AAAAAAAAAHA/Jj-61myIoek/s72-c/venecia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6840444594336112858</id><published>2008-06-18T11:42:00.002-03:00</published><updated>2008-06-18T11:44:59.407-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ernest Hemingway'/><title type='text'>Gato bajo la lluvia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFkfZKISyGI/AAAAAAAAAG4/XV_4v2oBwI0/s1600-h/gato_lluvia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFkfZKISyGI/AAAAAAAAAG4/XV_4v2oBwI0/s320/gato_lluvia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213232560734390370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sólo dos americanos paraban en el hotel. No conocían a ninguna de las personas que subían y bajaban por las escaleras hacia y desde sus habitaciones. La suya estaba en el segundo piso, frente al mar y al monumento de la guerra, en el jardín público de grandes palmeras y verdes bancos. Cuando hacía buen tiempo, no faltaba algún pintor con su caballete. A los artistas les gustaban aquellos árboles y los brillantes colores de los hoteles situados frente al mar.&lt;br /&gt;Los italianos venían de lejos para contemplar el monumento a la guerra, hecho de bronce, que resplandecía bajo la lluvia. El agua se deslizaba por las palmeras y formaba charcos en los senderos de piedra. Las olas se rompían en una larga línea y el mar se retiraba de la playa, para regresar y volver a romperse bajo la lluvia.&lt;br /&gt;Los automóviles se alejaron de la plaza donde estaba el monumento. Del otro lado, a la entrada de un café, un mozo estaba contemplando el lugar ahora solitario.&lt;br /&gt;La dama americana lo observó todo desde la ventana.&lt;br /&gt;En el suelo, a la derecha, un gato se había acurrucado bajo uno de los bancos verdes. Trataba de achicarse todo lo posible para evitar las gotas de agua que caían a los lados de su refugio. El gato tenía que estar a la derecha. Tal vez pudiese acercarse protegida por los aleros.&lt;br /&gt;–Voy a buscar a ese gatito –dijo ella.&lt;br /&gt;–Iré yo, si quieres –se ofreció su marido desde la cama.&lt;br /&gt;–No, voy yo. El pobre minino se ha acurrucado bajo el banco para no mojarse. ¡Pobrecito!&lt;br /&gt;El hombre continuó leyendo, apoyado en dos almohadas, al pie de la cama.&lt;br /&gt;–No te mojes –le advirtió.&lt;br /&gt;La mujer bajó y el dueño del hotel se levantó y le hizo una reverencia cuando ella pasó delante de su oficina, que tenía el escritorio al fondo. El propietario era un hombre viejo y muy alto.&lt;br /&gt;–Il piove –expresó la americana.&lt;br /&gt;El dueño del hotel le resultaba simpático.&lt;br /&gt;–Sí, sí, signora, brutto tempo. Es un tiempo muy malo.&lt;br /&gt;Cuando la americana pasó frente a la oficina, el padrone se inclinó desde su escritorio. Ella experimentó una rara sensación. Se quedó detrás del escritorio, al fondo de la oscura habitación. A la mujer le gustaba. Le gustaba la seriedad con que recibía cualquier queja. Le gustaba su dignidad y su manera de servirla y de desempeñar su papel de hotelero. Le gustaba su rostro viejo y triste y sus manos grandes.&lt;br /&gt;Estaba pensando en aquello cuando abrió la puerta y asomó la cabeza. La lluvia había arreciado. Un hombre con un impermeable cruzó la plaza vacía y entró en el café. El gato tenía que estar a la derecha. Tal vez pudiese acercarse protegida por los aleros.&lt;br /&gt;Mientras tanto, un paraguas se abrió detrás. Era la sirvienta encargada de su habitación, mandada, sin duda, por el hotelero.&lt;br /&gt;–No debe mojarse –dijo la muchacha en italiano, sonriendo.&lt;br /&gt;Mientras la criada sostenía el paraguas a su lado, la americana marchó por el sendero de piedra hasta llegar al sitio indicado, bajo la ventana. El banco estaba allí, brillando bajo la lluvia, pero el gato se había ido. La mujer se sintió desilusionada. La criada la miró con curiosidad.&lt;br /&gt;–Ha perduto qualque cosa, signora?&lt;br /&gt;–Había un gato aquí –contestó la americana.&lt;br /&gt;–¿Un gato?&lt;br /&gt;–Sí, il gatto.&lt;br /&gt;–¿Un gato? –la sirvienta se echó a reír – ¿Un gato? ¿Bajo la lluvia?&lt;br /&gt;–Sí; se había refugiado en el banco –y después– ¡Oh! ¡Me gustaba tanto! Quería tener un gatito.&lt;br /&gt;Cuando habló en inglés, la doncella se puso seria.&lt;br /&gt;–Venga, signora. Tenemos que regresar. Si no, se mojará.&lt;br /&gt;–Me lo imagino –dijo la extranjera.&lt;br /&gt;Volvieron al hotel por el sendero de piedra. La muchacha se detuvo en la puerta para cerrar el paraguas. Cuando la americana pasó frente a la oficina, el padrone se inclinó desde su escritorio. Ella experimentó una rara sensación. El padrone la hacía sentirse muy pequeña y, a la vez, importante. Tuvo la impresión de tener una gran importancia.&lt;br /&gt;Después de subir por la escalera, abrió la puerta de su cuarto. George seguía leyendo en la cama.&lt;br /&gt;–¿Y el gato? –preguntó, abandonando la lectura.&lt;br /&gt;–Se ha ido.&lt;br /&gt;–¿Y donde puede haberse ido? –dijo él, descansando un poco la vista.&lt;br /&gt;La mujer se sentó en la cama.&lt;br /&gt;–¡Me gustaba tanto! No sé por qué lo quería tanto. Me gustaba ese pobre gatito. No debe resultar agradable ser un pobre minino bajo la lluvia.&lt;br /&gt;George se puso a leer de nuevo. Su mujer se sentó frente al espejo del tocador y empezó a mirarse con el espejo de mano. Se estudió el perfil, primero de un lado y después del otro y, por último, se fijó en la nuca y en el cuello.&lt;br /&gt;–¿No te parece que me convendría dejarme crecer el pelo? –le preguntó, volviendo a mirarse de perfil.&lt;br /&gt;George levantó la vista y vio la nuca de su mujer, rapada como la de un muchacho.&lt;br /&gt;–A mí me gusta como está.&lt;br /&gt;–¡Estoy cansada de llevarlo tan corto! Ya estoy harta de parecer siempre un muchacho.&lt;br /&gt;George cambió de posición en la cama. No le había quitado la mirada de encima desde que ella empezó a hablar.&lt;br /&gt;–¡Caramba! Si estás muy bonita – dijo.&lt;br /&gt;La mujer dejó el espejo sobre el tocador y se fue a mirar por la ventana. Anochecía ya.&lt;br /&gt;–Quisiera tener el pelo más largo, para poder hacerme moño. Estoy cansada de sentir la nuca desnuda cada vez que me la toco. Y también quisiera tener un gatito que se acostara en mi falda y ronroneara cuando yo lo acariciara.&lt;br /&gt;–¿Sí? –dijo George.&lt;br /&gt;–Y, además, quiero comer en una mesa con velas y con mi propia vajilla. Y quiero que sea primavera y cepillarme el cabello frente al espejo, tener un gatito y algunos vestidos nuevos. Quisiera tener todo eso.&lt;br /&gt;–¡Oh! ¿Por qué no te callas y lees algo? –dijo George, reanudando su lectura.&lt;br /&gt;Su mujer miraba desde la ventana. Ya era de noche y todavía llovía a través de las palmeras.&lt;br /&gt;–De todos modos, quiero un gato –dijo–. Quiero un gato. Quiero un gato. Ahora mismo. Si no puedo tener el pelo largo ni divertirme, por lo menos necesito un gato.&lt;br /&gt;George no la escuchaba. Estaba leyendo su libro. Desde la ventana, ella vio que la luz se había encendido en la plaza. Alguien llamó a la puerta&lt;br /&gt;–Avanti –dijo George, mirando por encima del libro.&lt;br /&gt;En la puerta estaba la sirvienta. Traía un gran gato de color de carey que pugnaba por zafarse de los brazos que lo sujetaban.&lt;br /&gt;–Con permiso –dijo la muchacha– el padrone me encargó que trajera esto para la signora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernest Hemingway&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6840444594336112858?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6840444594336112858/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6840444594336112858&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6840444594336112858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6840444594336112858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/06/gato-bajo-la-lluvia.html' title='Gato bajo la lluvia'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFkfZKISyGI/AAAAAAAAAG4/XV_4v2oBwI0/s72-c/gato_lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2408856494087552015</id><published>2008-06-16T11:41:00.004-03:00</published><updated>2008-06-16T11:46:20.034-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gabriel García Márquez'/><title type='text'>Un día de estos</title><content type='html'>El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un botón dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores elásticos. Era rígido, enjuto, con una mirada que raras veces correspondía a la situación, como la mirada de los sordos. &lt;br /&gt;Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rodó la fresa hacia el sillón de resortes y se sentó a pulir la dentadura postiza. Parecía no pensar en lo que hacía, pero trabajaba con obstinación, pedaleando en la fresa incluso cuando no se servía de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Siguió trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dice el alcalde que si le sacas una muela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dile que no estoy aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dice que sí estás porque te está oyendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dentista siguió examinando el diente. Sólo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a operar la fresa. De una cajita de cartón donde guardaba las cosas por hacer, sacó un puente de varias piezas y empezó a pulir el oro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no había cambiado de expresión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno -dijo-. Dile que venga a pegármelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siéntese. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días -dijo el alcalde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos -dijo el dentista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras hervían los instrumentos, el alcalde apoyó el cráneo en el cabezal de la silla y se sintió mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sintió que el dentista se acercaba, el alcalde afirmó los talones y abrió la boca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Aurelio Escovar le movió la cara hacia la luz. Después de observar la muela dañada, ajustó la mandíbula con una cautelosa presión de los dedos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene que ser sin anestesia -dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque tiene un absceso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcalde lo miró en los ojos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien -dijo, y trató de sonreír. El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, más bien con una amarga ternura, dijo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí nos paga veinte muertos, teniente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Séquese las lágrimas -dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose las manos. “Acuéstese -dijo- y haga buches de agua de sal.” El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFZ8SYkUtYI/AAAAAAAAAGs/ROMHpd9qrvg/s1600-h/el_medio_retrato_de_Gabriel_Garcia_Marquez_franck_de_las_mercedes.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFZ8SYkUtYI/AAAAAAAAAGs/ROMHpd9qrvg/s200/el_medio_retrato_de_Gabriel_Garcia_Marquez_franck_de_las_mercedes.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212490274002220418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Me pasa la cuenta -dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A usted o al municipio? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la misma vaina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel García Márquez&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2408856494087552015?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2408856494087552015/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2408856494087552015&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2408856494087552015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2408856494087552015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/06/un-da-de-estos.html' title='Un día de estos'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFZ8SYkUtYI/AAAAAAAAAGs/ROMHpd9qrvg/s72-c/el_medio_retrato_de_Gabriel_Garcia_Marquez_franck_de_las_mercedes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4697416171850427170</id><published>2008-06-14T00:19:00.002-03:00</published><updated>2008-06-14T00:22:40.718-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Osvaldo Soriano'/><title type='text'>El penal más largo del mundo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFM5df_ohgI/AAAAAAAAAGg/NHRVZj92dbo/s1600-h/soriano1rtg.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFM5df_ohgI/AAAAAAAAAGg/NHRVZj92dbo/s200/soriano1rtg.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211572372765181442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El penal más fantástico del que yo tenga noticia se tiró en 1958 en un lugar&lt;br /&gt;perdido del valle de Río Negro, en Argentina, un domingo por la tarde en un&lt;br /&gt;estadio vacío.Estrella Polar era un club de billares y mesas de baraja, un boliche de&lt;br /&gt;borrachos en una calle de tierra que terminaba en la orilla del río. Tenía&lt;br /&gt;un equipo de fútbol que participaba en el campeonato del valle porque los&lt;br /&gt;domingos no había otra cosa que hacer y el viento arrastraba la arena de las&lt;br /&gt;bardas y el polen de las chacras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jugadores eran siempre los mismos, o los hermanos de los mismos. Cuando&lt;br /&gt;yo tenía quince años, ellos tendrían treinta y me parecían viejísimos. Díaz,&lt;br /&gt;el arquero, tenía casi cuarenta y el pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El blanco que le caía sobre la frente de indio araucano. En el campeonato&lt;br /&gt;participaban dieciséis clubes y Estrella Polar siempre terminaba más abajo&lt;br /&gt;del décimo puesto. Creo que en 1957 se habían colocado en el decimotercer&lt;br /&gt;lugar y volvían a sus casas cantando, con la camiseta roja bien doblada en&lt;br /&gt;el bolso porque era la única que tenían. En 1958 empezaron ganándole a&lt;br /&gt;Escudo Chileno, otro club de miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie le llamo la atención eso. En cambio, un mes después, cuando habían&lt;br /&gt;ganado cuatro partidos seguidos y eran los punteros del torneo, en los doce&lt;br /&gt;pueblos del valle empezó a hablarse de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las victorias habían sido por un gol, pero alcanzaban para que Deportivo&lt;br /&gt;Belgrano, el eterno campeón, el de Padini, Constante Gauna y Tata Cardiles,&lt;br /&gt;quedara relegado al segundo puesto, un punto más abajo. Se hablaba de&lt;br /&gt;Estrella Polar en la escuela, en el ómnibus, en la plaza, pero no imaginaba&lt;br /&gt;todavía que al terminar el otoño tuvieran 22 puntos contra 21 de los&lt;br /&gt;nuestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las canchas se llenaban para verlos perder de una buena vez. Eran lentos&lt;br /&gt;como burros y pesados como roperos, pero marcaban hombre a hombre y gritaban&lt;br /&gt;como marranos cuando no tenían la pelota. El entrenador, un tipo de traje&lt;br /&gt;negro, bigotitos recortados, lunar en frente y pucho apagado entre los&lt;br /&gt;labios, corría junto a la línea de toque y los azuzaba con una vara de&lt;br /&gt;mimbre cuando pasaban a su lado. El público se divertía con eso y nosotros,&lt;br /&gt;que por ser menores jugábamos los sábados, no nos explicábamos como ganaban&lt;br /&gt;si eran tan malos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daban y recibían golpes con tanta lealtad y entusiasmo, que terminaban&lt;br /&gt;apoyándose unos sobre otros para salir de la cancha mientras la gente les&lt;br /&gt;aplaudía el 1 a 0 y les alcanzaba botellas de vino refrescadas en la tierra&lt;br /&gt;húmeda. Por las noches celebraban en el prostíbulo de Santa Ana y la gorda&lt;br /&gt;Leticia se quejaba de que se comieran los restos del pollo que ella&lt;br /&gt;guardaban en la heladera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran la atracción y en el pueblo se les permitía todo. Los viejos les&lt;br /&gt;recogían de los bares cuando tomaban demasiado y se ponían pendencieros; los&lt;br /&gt;comerciantes les regalaban algún juguete o caramelos para los hijos y en el&lt;br /&gt;cine, las novias les consentían caricias por encima de las rodillas. Fuera&lt;br /&gt;de su pueblo nadie los tomaba en serio, ni siquiera cuando le ganaron a&lt;br /&gt;Atlético San Martín por 2 a1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la euforia perdieron, como todo el mundo, en Barda del Medio y&lt;br /&gt;al terminar la primera rueda dejaron el primer puesto cuando Deportivo&lt;br /&gt;Belgrano los puso en su lugar con siete goles. Todos creímos, entonces, que&lt;br /&gt;la normalidad empezaba a restablecerse. Pero el domingo siguiente ganaron 1&lt;br /&gt;a 0 y siguieron con su letanía de laboriosos, horribles triunfos y llegaron&lt;br /&gt;a la primavera con apenas un punto menos que el campeón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último enfrentamiento fue histórico por el penal. El estadio estaba&lt;br /&gt;repleto y los techos de las casas también. Todo el mundo esperaba que&lt;br /&gt;Deportivo Belgrano repitiera los siete goles de la primera rueda. El día era&lt;br /&gt;fresco y soleado y las manzanas empezaban a colorearse en los arboles.&lt;br /&gt;Estrella Polar trajo más de quinientos hinchas que tomaron una tribuna por&lt;br /&gt;asalto y los bomberos tuvieron que sacar las mangueras para que se quedaran&lt;br /&gt;quietos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El referí que pitó el penal era Herminio Silva, un epiléptico que vendía las&lt;br /&gt;rifas del club local y todo el mundo entendió que se estaba jugando el&lt;br /&gt;empleo cuando a los cuarenta minutos del segundo tiempo estaban uno a uno y&lt;br /&gt;todavía no había cobrado la pena por más que los de Deportivo Belgrano se&lt;br /&gt;tiraran de cabeza en el área de Estrella Polar y dieran volteretas y&lt;br /&gt;malabarismos para impresionarlo. Con el empate el local era campeón y&lt;br /&gt;Herminio Silva quería conservar el respeto por sí mismo y no daba penal&lt;br /&gt;porque no había infracción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a los 42 minutos, todos nos quedamos con la boca abierta cuando el&lt;br /&gt;puntero izquierdo de Estrella Polar clavó un tiro libre desde muy lejos y se&lt;br /&gt;pusieron arriba 2 a 1. Entonces sí, Herminio Silva pensó en su empleo y&lt;br /&gt;alargó el partido hasta que Padín entró en el área y ni bien se le acercó un&lt;br /&gt;defensor pitó. Ahí nomás dio un pitazo estridente, aparatoso y sancionó el&lt;br /&gt;penal. En ese tiempo el lugar de ejecución no estaba señalado con una mancha&lt;br /&gt;blanca y había que contar doce pasos de hombre. Herminio Silva no alcanzó&lt;br /&gt;siquiera a recoger la pelota porque el lateral derecho de Estrella Polar, el&lt;br /&gt;Colo Rivero, lo durmió de un cachetazo en la nariz. Hubo tanta pelea que se&lt;br /&gt;hizo de noche y no hubo manera de despejar la cancha ni de despertar a&lt;br /&gt;Herminio Silva. El comisario, con la linterna encendida, suspendió el&lt;br /&gt;partido y ordenó disparar al aire. Esa noche el comando militar dictó estado&lt;br /&gt;de emergencia, o algo así, y mandó a enganchar un tren para expulsar del&lt;br /&gt;pueblo a toda persona que no tuviera apariencia de vivir allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el tribunal de al Liga, que se reunió el martes, faltaban jugarse&lt;br /&gt;veinte segundos a partir de la ejecución del tiro penal y ese match aparte&lt;br /&gt;entre Constante Gauna, el shoteador y el gato Díaz al arco, tendría lugar el&lt;br /&gt;domingo siguiente, en el mismo estadio a puertas cerradas. De manera que el&lt;br /&gt;penal duro una semana y fue, si nadie me informa lo contrario, el más largo&lt;br /&gt;de toda la historia. El miércoles faltamos al colegio y nos fuimos al pueblo&lt;br /&gt;vecino a curiosear. El club estaba cerrado y todos los hombres se habían&lt;br /&gt;reunido do en la cancha, entre las bardas. Formaban una larga fila para&lt;br /&gt;patearle penales al Gato Díaz y el entrenador de traje negro y lunar trataba&lt;br /&gt;de explicarles que esa era la mejor manera de probar al arquero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, todos tiraron su penal y el Gato atajó unos cuantos porque le&lt;br /&gt;pateaban con alpargatas y zapatos de calle. Un soldado bajito, callado, que&lt;br /&gt;estaba en la cola, le tiró un puntazo con el borseguí militar y casi arranca&lt;br /&gt;la red. Al caer la tarde volvieron al pueblo, abrieron el club y se pusieron&lt;br /&gt;a jugar a las cartas. Díaz se quedó toda la noche sin hablar, tirándose para&lt;br /&gt;atrás el pelo blanco y duro hasta que después de comer se puso un&lt;br /&gt;escarbadientes en la boca y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Constante los tira a la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre -dijo el presidente del club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero él sabe que yo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces estamos jodidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero yo sé que él sabe -dijo el Gato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces tírate a la izquierda y listo -dijo uno de los que estaban en la&lt;br /&gt;mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. El sabe que yo sé que él sabe -dijo el Gato Díaz y se levantó para ir a&lt;br /&gt;dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Gato esta cada vez más raro -dijo el presidente el club cuando lo vio&lt;br /&gt;salir pensativo, caminando despacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes no fue a entrenar y el miércoles tampoco. El jueves, cuando lo&lt;br /&gt;encontraron caminando por las vías del tren estaba hablando solo y lo seguía&lt;br /&gt;un perro con el rabo cortado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo vas a atajar?- le preguntó, ansioso, el empleado de la bicicletería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé. ¿Qué me cambia eso?- preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que nos consagramos todos, Gato. Les tocamos el culo a esos maricones de&lt;br /&gt;Belgrano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo me voy consagrar cuando la rubia de Ferreyra me quiera querer -dijo y&lt;br /&gt;silbó al perro para volver a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes, la rubia de Ferreyra esta atendiendo la mercería cuando el&lt;br /&gt;intendente del pueblo entró con un ramo de flores y una sonrisa ancha como&lt;br /&gt;una sandía abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto te lo manda el Gato Díaz y hasta el lunes vos decís que es tu novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pobre tipo -dijo ella con una mueca y ni miro las flores que habían llegado&lt;br /&gt;de Neuquén por el ómnibus de las diez y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la noche fueron juntos al cine. En el entreacto el Gato salió al hall a&lt;br /&gt;fumar y la rubia de los Ferreyra se quedó sola en la media luz, con la&lt;br /&gt;cartera sobre la falda, leyendo cien veces el programa sin levantar la&lt;br /&gt;vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado a la tarde el Gato Díaz pidió prestadas dos bicicletas y fueron a&lt;br /&gt;pasear a las orillas del río. Al caer la tarde la quiso besar, pero ella dio&lt;br /&gt;vuelta la cara y dijo que el domingo a la noche, tal vez, después que&lt;br /&gt;atajara el penal, en el baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y yo cómo sé? -dijo él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo sabés qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si me tengo que tirar para ese lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia Ferreyra lo tomó de la mano y lo llevó hasta donde habían dejado&lt;br /&gt;las bicicletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En esta vida nunca se sabe quién engaña a quién -dijo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si no lo atajo? -preguntó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces quiere decir que no me querés -respondió la rubia, y volvieron al&lt;br /&gt;pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo del penal salieron del club veinte camiones cargados de gente,&lt;br /&gt;per la policía los detuvo a la entrada del pueblo y tuvieron que quedarse a&lt;br /&gt;un costado de la ruta, esperando bajo el sol. En aquel tiempo y en aquel&lt;br /&gt;lugar no había emisoras de radio, ni forma de enterarse de lo que ocurría en&lt;br /&gt;una cancha cerrada, de manera que los de Estrella Polar establecieron una&lt;br /&gt;posta entre el estadio y la ruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleado del bicicletero subió a un techo desde donde se veía el arco del&lt;br /&gt;Gato Díaz y desde allí narraba lo que ocurría a otro muchacho que había&lt;br /&gt;quedado en la vereda que a su vez transmitía a otro que estaba a veinte&lt;br /&gt;metros y así hasta que cada detalle llegaba a donde esperaban los hinchas de&lt;br /&gt;Estrella Polar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las tres de la tarde, los dos equipos salieron a la cancha vestidos como&lt;br /&gt;si fueran a jugar un partido en serio. Herminio Silva tenía un uniforme&lt;br /&gt;negro, desteñido pero limpio y cuando todos estuvieron reunidos en el centro&lt;br /&gt;de la cancha fue derecho hasta donde estaba el Colo Rivero que le había dado&lt;br /&gt;el cachetazo el domingo anterior y lo expulsó de la cancha. Todavía no se&lt;br /&gt;había inventado la tarjeta roja, y Herminio señala la entrada del túnel con&lt;br /&gt;una mano temblorosa de la que colgaba el silbato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin, la policía sacó a empujones al Colo que quería quedarse a ver el&lt;br /&gt;penal. Entonces el arbitro fue hasta el arco con la pelota apretada contra&lt;br /&gt;una cadera, contó doce pasos y la puso en su lugar. El Gato Díaz se había&lt;br /&gt;peinado a la gomina y la cabeza le brillaba como una cacerola de aluminio.&lt;br /&gt;Nosotros los veíamos desde el paredón que rodeaba la cancha, justo detrás&lt;br /&gt;del arco, y cuando se colocó sobre la raya de cal y empezó a frotarse las&lt;br /&gt;manos desnudas, empezamos a apostar hacía dónde tiraría Constante Gauna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ruta habían cortado el tránsito y todo el Valle estaba pendiente de&lt;br /&gt;ese instante porque hacía diez años que el Deportivo Belgrano no perdía un&lt;br /&gt;campeonato. También la policía quería saber, así que dejaron que la cadena&lt;br /&gt;de relatores se organizara a lo largo de tres kilómetros y las noticias&lt;br /&gt;llegaban de boca en boca apenas espaciadas por los sobresaltos de la&lt;br /&gt;respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recién a las tres y media, cuando Herminio Silva consiguió que los&lt;br /&gt;dirigentes de los dos clubes, los entrenadores y las fuerzas vivas del&lt;br /&gt;pueblo abandonaran la cancha, Constante Gauna se acercó a acomodar la&lt;br /&gt;pelota. Era flaco y musculoso y tenía las cejas tan pobladas que parecían&lt;br /&gt;cortarle la cara en dos. Había tirado ese penal tantas veces -contó después-&lt;br /&gt;que volvería a patearlo a cada instante de su vida, dormido o despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las cuatro menos cuarto, Herminio Silva se puso a medio camino entre el&lt;br /&gt;arco y la pelota, se llevó el silbato a la boca y sopló con todas sus&lt;br /&gt;fuerzas. Estaba tan nervioso y el sol le había machacado tanto sobre la&lt;br /&gt;nuca, que cuando la pelota salió hacía el arco, el referí sintió que los&lt;br /&gt;ojos se reviraban y cayó de espalda echando espuma por la boca. Díaz dio un&lt;br /&gt;paso al frente y se tiró a su derecha. La pelota salió dando vueltas hacía&lt;br /&gt;el medio del arco y Constante Gauna adivinó enseguida que las piernas del&lt;br /&gt;Gato Díaz llegarían justo para desviarla hacia un costado. El gato pensó en&lt;br /&gt;el baile de la noche, en la gloria tardía y en que alguien corriera a tirar&lt;br /&gt;la pelota al córner porque había quedado picando en el área.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El petiso Mirabelli llegó primero que nadie y la sacó afuera, contra el&lt;br /&gt;asombrado, pero el arbitro Herminio Silva no podía verlo porque estaba en el&lt;br /&gt;suelo, revolcándose con su epilepsia. Cuando todo Estrella Polar se tiró&lt;br /&gt;sobre el Gato Díaz, el juez de línea corrió hacía Herminio Silva con la&lt;br /&gt;bandera parada y desde el paredón donde estábamos sentados oímos que gritaba&lt;br /&gt;“¡no vale, no vale!”.&lt;br /&gt;La noticia corrió de boca en boca, jubilosa. La atajada del Gato y el&lt;br /&gt;desmayo del árbitro. Entonces en la ruta todos abrieron las botellas de vino&lt;br /&gt;y empezaron a festejar, aunque el “no vale” llegara balbuceado por los&lt;br /&gt;mensajeros como una mueca atónita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que Herminio Silva no se puso de pie, desencajado por el ataque, no&lt;br /&gt;hubo respuesta definitiva. Lo primero que preguntó fue “qué pasó” y cuando&lt;br /&gt;se lo contaron sacudió la cabeza y dijo que había que patear de nuevo porque&lt;br /&gt;él no había estado allí y el reglamento decía que el partido no puede&lt;br /&gt;jugarse con un árbitro desmayado. Entonces el Gato Díaz apartó a los que&lt;br /&gt;querían pegarle al vendedor de rifas de Deportivo Belgrano y dijo que había&lt;br /&gt;que apurarse porque esa noche él tenía una cita y una promesa y fue otra vez&lt;br /&gt;bajo el arco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constante Gauna debía tenerse poca fe, porque le ofreció el tiro a Padini y&lt;br /&gt;recién después fue hacía la pelota mientras el juez de línea ayudaba a&lt;br /&gt;Herminio Silva a mantenerse parado. Afuera se escuchaban bocinazos de&lt;br /&gt;festejo y los jugadores de Estrella Polar empezaron a retirarse de la cancha&lt;br /&gt;rodeados por la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelotazo salió hacía la izquierda y el Gato Díaz se fue para el mismo&lt;br /&gt;lado con una elegancia y una seguridad que nunca más volvió a tener.&lt;br /&gt;Costante Gauna miró al cielo y después se echó a llorar. Nosotros saltamos&lt;br /&gt;del paredón y fuimos a mirar de cerca a Díaz, el viejo, el grandote, que&lt;br /&gt;miraba la pelota que tenía entre las manos como si hubiera sacado la sortija&lt;br /&gt;de la calesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años más tarde, cuando él era una ruina y yo un joven insolente, me lo&lt;br /&gt;encontré otra vez, a doce pasos de distancia y lo vi inmenso, agazapado en&lt;br /&gt;punta de pie, con los dedos abiertos y largos. En una mano llevaba un anillo&lt;br /&gt;de matrimonio que no era de la rubia de los Ferreyra sino del hermano del&lt;br /&gt;Colo Rivero, que era tan india y tan vieja como él.&lt;P&gt; Evité mirarlo a los&lt;br /&gt;ojos y le cambié la pierna; después tiré de zurda, abajo, sabiendo que no&lt;br /&gt;llegaría porque estaba un poco duro y le pesaba la gloria. Cuando fui a&lt;br /&gt;buscar la pelota dentro del arco, el Gato Díaz estaba levantándose como un&lt;br /&gt;perro apaleado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, pibe -me dijo-. Algún día, cuando seas viejo, vas a andar contando&lt;br /&gt;por ahí que le hiciste un gol al Gato Díaz, pero para entonces ya nadie se&lt;br /&gt;va a acordar de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo Soriano&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4697416171850427170?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4697416171850427170/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4697416171850427170&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4697416171850427170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4697416171850427170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/06/el-penal-ms-largo-del-mundo.html' title='El penal más largo del mundo'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SFM5df_ohgI/AAAAAAAAAGg/NHRVZj92dbo/s72-c/soriano1rtg.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1659975205635578192</id><published>2008-06-04T21:33:00.001-03:00</published><updated>2008-06-04T21:34:41.866-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandro Dolina'/><title type='text'>El Corso Triste de la calle Caracas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SEc0ejKFFLI/AAAAAAAAAFE/OCeYTPnByCI/s1600-h/corso_triste.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SEc0ejKFFLI/AAAAAAAAAFE/OCeYTPnByCI/s200/corso_triste.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208189193515504818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Según una difundida leyenda, el Carnaval fue alguna vez una fiesta popular, con personas disfrazadas, musica, baile, bromas y murgas. En verdad, cuesta creer semejante cosa. Como quiera que sea, la legendaria gesta ha muerto ya. Sin embargo, como silenciosas habitaciones vacías, han quedado ciertas fechas del almanaque a las que la terquedad general insiste en adjudicar la condición de carnavalesca. Esos días son utilizados no ya para festejar sino más bien para reflexionar y añorar la ausencia de la fiesta. Se trata, según se ve, de un curioso destino: pasar del entusiasmo a la nostalgia, de la pasión a la meditación, de la alegría a la tristeza. Muchos espíritus taciturnos se solazan con este estado de cosas y afirman que la farra y el desenfreno de otras épocas fueron apenas un paso previo e inevitable, cuyo noble fin se cumple ahora, en el ejercicio del recuerdo. Ilustracion de Carlos Nine&lt;br /&gt;    Los Hombres Sensibles de Flores simpatizaban en cierto modo con este criterio. Para ellos el Carnaval no solamente servía para seducir señoritas en las milongas sino también para pensar en el paso del tiempo.&lt;br /&gt;    Puede afirmarse sin caer en el infundio que esta ilustre manga de atorrantes jamás consiguio entender el sentido de los Carnavales.&lt;br /&gt;    Manuel Mandeb pensaba que las gentes se ponían contentas en virtud de algún suceso que todos conocían menos él. Sus amigos padecían un desconcierto de la misma clase.&lt;br /&gt;    Esto puede explicar la extraña conducta de los Hombres Sensibles en los corsos y en los bailes.&lt;br /&gt;    Durante un rato hacían fuerza para sentirse alegres: bailaban, comían chorizos, se ponían caretas, hablaban con voz finita y mojaban a las damas con pomos de colores. Después comprendían que todo aquello era inútil y entonces se iban a otros bailes, discutían con los mozos, miraban las orquestas, evocaban antiguos Carnavales y cantaban el tango Siga el Corso. Ya en la madrugada maldecían el Carnaval, se estacionaban en las esquinas desoladas y se burlaban de los caminantes que volvían a sus casas.&lt;br /&gt;    Pero una tarde de verano Manuel Mandeb tuvo una inspiración genial. Se le ocurrió organizar todos los años el Corso Triste de la Calle Caracas.&lt;br /&gt;    Se trataba de una idea interesante: Mandeb pensaba que en los Carnavales vulgares todos disimulaban la tristeza disfrazándose de personas alegres. Su proyecto consistía en adoptar disfraces y actitudes melancólicas para ver si detrás de ellos se instalaba la alegría.&lt;br /&gt;    "Si bajo la sonora risa del payaso se adivina siempre una lágrima, es posible que encontremos una sonrisa si sacamos nuestras caretas de víctimas"&lt;br /&gt;    Si el propósito de Mandeb fue lograr un clima de pesadumbre, hay que decir que lo consiguió. El Corso Triste de la Calle Caracas era francamente tenebroso. Todas las luces estaban apagadas. Los asistentes deambulaban como sombras fingiendo toda clase de sufrimientos.&lt;br /&gt;    Las murgas entonaban canciones trágicas y tangos de Agustín Magaldi.&lt;br /&gt;    Los disfraces eran lastimosos: de condenado a muerte, de novia abandonada, de jugador expulsado, de deudor hipotecario, de vendedor de libros y de intoxicado.&lt;br /&gt;    Con el tiempo el Corso Triste se fue haciendo más ambicioso y complejo.&lt;br /&gt;    Jorge Allen, el poeta, empezó a escribir versos murgueros con pretensión literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    "Si parliamo' del destino&lt;br /&gt;    bororom bobom bobom...&lt;br /&gt;    ¿Quién conoce su camino?&lt;br /&gt;    Bororom borom borom....&lt;br /&gt;    Nadie puede contra la suerte&lt;br /&gt;    la última carta es la de la muerte&lt;br /&gt;    borobobom bombom&lt;br /&gt;    borobobom bombom."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los muchachos tristes de otros barrios se acercaron poco a poco y pronto circularon carrozas de hojas secas y automóviles con las ventanillas cerradas.&lt;br /&gt;    En el tercer año, se constituyó un jurado y se realizaron concursos y torneos.&lt;br /&gt;    Las comparsas se sacaban chispas para ver cuál era la más deprimente. Los Lonyipietros del Desengaño, los Decrépitos del Mañana y Chispazos de Soledad fueron las agrupaciones más renombradas.&lt;br /&gt;    Las reinas del corso eran bellísismas, pero inaccesibles y perversas. El premio anual de máscara suelta lo ganó siempre el mismo individuo Hablamos -desde luego- del célebre actor Eladio del Prado, quien no tenía rival en la técnica de la caracterización.&lt;br /&gt;    Sus primeros disfraces fueron sencillos. Una noche apareció disfrazado de esclavo persa y todos se condolían al ver su espalda surcada de latigazos y su cuerpo encorvado bajo el peso de enormes cadenas.&lt;br /&gt;    Después, sus creaciones fueron más complejas. Un domingo fue cíclope y a la mañana siguiente revolucionó todo el barrio buscando el ojo que se había sacado. Fue también mendigo escocés y la gente lloraba al verlo soportar la nieve de Glasgow en la Calle Caracas.&lt;br /&gt;    Cuentan que Del Prado, entusiasmado por sus éxitos, resolvió seguir con sus disfraces durante todo el año. Dicen que su destreza crecía junto con su crueldad.&lt;br /&gt;    Una noche de invierno, los Hombres Sensibles saltaron de alegría al ver reaparecer al Tonio Berardi, el pibe que murió en Paris. Organizaron una gran fiesta, y en el momento en que alzaban las copas para celebrar la resurección, Del Prado se sacó el guardapolvo, se lavó las rodillas, volvió a poner cara de persona mayor y apareció tal cual era. El ruso Salzman estuvo dos semanas en cama y Jorge Allen casi se queda tartamudo.&lt;br /&gt;    EL último Carnaval del Corso Triste, Eladio Del Prado se disfrazó para siempre de recuerdo y nadie volvió a verlo por el barrio del Angel Gris.&lt;br /&gt;    La comisión organizadora del Corso pronto advirtió que la creación de Mandeb tenía interesantes posibilidades económicas. Esto resulta un poco sorprendente si se recuerda la nula capacidad de los Hombres Sensibles para los negocios. De cualquier manera, es un hecho que durante largos años los muchachos del Angel Gris vendieron papel picado. Emplearon la conocida técnica que ha enriquecido a tantos mercaderes: en la primera jornada las bolsitas estaban llenas de papelitos brillantes e inmaculados. Cuando terminaba la fiesta, barrían el piso y volvían a embolsar el papel. Noche tras noche, el producto se ensuciaba y envilecía, hasta que en la muerte del Carnaval las bolsitas estaban llenas de tierra, tapitas de cerveza, caramelos empezados y otras porquerías. Algunos memoriosos creen reconocer todavía hoy en los bailes de Villa del Parque, restos del papel picado primogenio que se vendía en el Corso Triste.&lt;br /&gt;    Para contribuir a la pesadumbre de la concurrencia, Mandeb vendía pomos llenos de lágrimas que -si ha de creerse a sus detractores- falsificaba con agua y sal.&lt;br /&gt;    Los Refutadores de Leyendas, en su carácter de comparsa racionalista, solían acercarse a la fiesta de la calle Caracas para buscar camorra. Todos recuerdan sus afinados pregones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    "Los Refutadores&lt;br /&gt;    señoras, señores,&lt;br /&gt;    llegan con sus ritmos&lt;br /&gt;    y sus silogismos.&lt;br /&gt;    Los desafinados&lt;br /&gt;    a exponer sus ilusiones&lt;br /&gt;    y a confrontarlas&lt;br /&gt;    con nuestras refutaciones..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Las olímpicas razones de la murga encontraban muchas veces contundente respuesta y dentro de un clima polémico y agudo, solían armarse formidables peleas que -por cierto- daban lustre y renombre al Corso Triste.&lt;br /&gt;    Año tras año, los Carnavales de la calle Caracas fueron poniéndose más divertidos. Naturalmente, esto provocó su decadencia.&lt;br /&gt;    Los Hombres Sensibles de Flores, al observar el jolgorio, comprendían que el proyecto inicial iba camino del fracaso.&lt;br /&gt;    La sobria melancolía de los primeros tiempos iba dando paso a sonrisas complacientes cuando no a risotadas sin freno.&lt;br /&gt;    ¡Ah! -se lamentaban- ¡Carnavales eran los de antes!&lt;br /&gt;    Y entonces contaban anécdotas de los corsos de antaño, austeros y silenciosos, comparándolos con la insoportable algarabía que tenían ante sus ojos.&lt;br /&gt;    Pero en realidad la verdadera esencia del fracaso hay que buscarla por otros rumbos.&lt;br /&gt;    Como ya se ha dicho, lo que buscaban Mandeb y sus amigos era un dejo de alegría que debía aparecer al quitarse la máscara trágica.&lt;br /&gt;    Y lo cierto es que nunca encontraron tal cosa.&lt;br /&gt;    Cada vez que -con toda ilusión- abandonaban sus disfraces de atormentados, encontraban debajo nuevos tormentos que, para peor, eran reales.&lt;br /&gt;    Por eso, comprendiendo que la dicha no estaba en el Carnaval y quizás en ninguna parte, los Hombres Sensibles disolvieron para siempre el Corso Triste de la Calle Caracas.&lt;br /&gt;    Hoy, cuando la fama de los muchachos del Angel Gris ya encontró su tumba en los vientos de la estación Flores, hay -aunque pocos lo adivinen- centenares de corsos tristes. Y son mucho más tristes que el de la calle Caracas, pues su tristeza es involuntaria y su propósito es la alegría.&lt;br /&gt;    Tal vez ha llegado el momento de comprender que los criollos no hemos nacido para ciertas fantochadas. Que se rían los brasileños. Tengamos, eso sí, fiestas y reuniones populares. Pero no dejemos de ser quienes somos. Si nuestra extraña condición nos ha hecho comprender el sentido adverso del mundo, agrupémonos para ayudarnos amistosamente a soportar la adversidad.&lt;br /&gt;    A lo mejor, los Carnavales de antaño, tan añorados por los animadores de la radio, no eran mas que eso: una reunión de gente triste que buscaba consuelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1659975205635578192?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1659975205635578192/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1659975205635578192&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1659975205635578192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1659975205635578192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/06/el-corso-triste-de-la-calle-caracas.html' title='El Corso Triste de la calle Caracas'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SEc0ejKFFLI/AAAAAAAAAFE/OCeYTPnByCI/s72-c/corso_triste.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-9104199948381297902</id><published>2008-05-22T23:01:00.002-03:00</published><updated>2008-05-22T23:04:07.822-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Neruda'/><title type='text'>En ti la tierra</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SDYmAsVIBXI/AAAAAAAAAE8/qYao4K3-RPM/s1600-h/flor.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SDYmAsVIBXI/AAAAAAAAAE8/qYao4K3-RPM/s200/flor.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203388212814808434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pequeña rosa, rosa pequeña,&lt;br /&gt;a veces,&lt;br /&gt;diminuta y desnuda,&lt;br /&gt;parece que en una mano mía cabes,&lt;br /&gt;que así voy a cercarte y a llevarte a mi boca,&lt;br /&gt;pero de pronto&lt;br /&gt;mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,&lt;br /&gt;has crecido&lt;br /&gt;suben tus hombros como dos colinas,&lt;br /&gt;tus pechos se pasean por mi pecho,&lt;br /&gt;mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada&lt;br /&gt;línea de luna nueva que tiene tu cintura:&lt;br /&gt;en el amor como agua de mar te has desatado:&lt;br /&gt;mido apenas los ojos más extensos del cielo&lt;br /&gt;y me inclino a tu boca para besar la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-9104199948381297902?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/9104199948381297902/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=9104199948381297902&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/9104199948381297902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/9104199948381297902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/05/en-ti-la-tierra.html' title='En ti la tierra'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SDYmAsVIBXI/AAAAAAAAAE8/qYao4K3-RPM/s72-c/flor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4223910438789321725</id><published>2008-05-22T22:51:00.001-03:00</published><updated>2008-05-22T22:56:43.044-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fernando Pessoa'/><title type='text'>Pero yo</title><content type='html'>Pero yo, en cuya alma se reflejan&lt;br /&gt;las fuerzas todas del universo.&lt;br /&gt;En cuya reflexión emotiva y sacudida&lt;br /&gt;minuto a minuto, emoción a emoción&lt;br /&gt;cosas antagónicas y absurdas suceden:&lt;br /&gt;yo el foco inútil de todas las realidades,&lt;br /&gt;yo el fantasma nacido de todas las sensaciones,&lt;br /&gt;yo el abstracto, yo el proyectado en la pantalla,&lt;br /&gt;yo la mujer legitima y triste del conjunto.&lt;br /&gt;Yo sufro ser yo a través de todo esto&lt;br /&gt;como tener sed,&lt;br /&gt;       pero no de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernando Pessoa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4223910438789321725?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4223910438789321725/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4223910438789321725&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4223910438789321725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4223910438789321725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/05/pero-yo.html' title='Pero yo'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4463194149373252974</id><published>2008-05-21T14:24:00.001-03:00</published><updated>2008-05-21T14:30:30.232-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>Poema de los dones</title><content type='html'>Nadie rebaje a lágrima o reproche&lt;br /&gt;esta declaración de la maestría&lt;br /&gt;de Dios, que con magnífica ironía&lt;br /&gt;me dio a la vez los libros y la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta ciudad de libros hizo dueños&lt;br /&gt;a unos ojos sin luz, que sólo pueden&lt;br /&gt;leer en las bibliotecas de los sueños&lt;br /&gt;los insensatos párrafos que ceden&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las albas a su afán. En vano el día&lt;br /&gt;les prodiga sus libros infinitos,&lt;br /&gt;arduos como los arduos manuscritos&lt;br /&gt;que perecieron en Alejandría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hambre y de sed (narra una historia griega)&lt;br /&gt;muere un rey entre fuentes y jardines;&lt;br /&gt;yo fatigo sin rumbo los confines&lt;br /&gt;de esta alta y honda biblioteca ciega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enciclopedias, atlas, el Oriente&lt;br /&gt;y el Occidente, siglos, dinastías,&lt;br /&gt;símbolos, cosmos y cosmogonías&lt;br /&gt;brindan los muros, pero inútilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lento en mi sombra, la penumbra hueca&lt;br /&gt;exploro con el báculo indeciso,&lt;br /&gt;yo, que me figuraba el Paraíso&lt;br /&gt;bajo la especie de una biblioteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo, que ciertamente no se nombra&lt;br /&gt;con la palabra azar, rige estas cosas;&lt;br /&gt;otro ya recibió en otras borrosas&lt;br /&gt;tardes los muchos libros y la sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al errar por las lentas galerías&lt;br /&gt;suelo sentir con vago horror sagrado&lt;br /&gt;que soy el otro, el muerto, que habrá dado&lt;br /&gt;los mismos pasos en los mismos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál de los dos escribe este poema&lt;br /&gt;de un yo plural y de una sola sombra?&lt;br /&gt;¿Qué importa la palabra que me nombra&lt;br /&gt;si es indiviso y uno el anatema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Groussac o Borges, miro este querido&lt;br /&gt;mundo que se deforma y que se apaga&lt;br /&gt;en una pálida ceniza vaga&lt;br /&gt;que se parece al sueño y al olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4463194149373252974?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4463194149373252974/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4463194149373252974&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4463194149373252974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4463194149373252974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/05/poema-de-los-dones.html' title='Poema de los dones'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2083055990808087306</id><published>2008-05-13T22:10:00.002-03:00</published><updated>2008-05-13T22:13:47.479-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><title type='text'>El puente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCo8xHXNSRI/AAAAAAAAAEs/0DODJa-pbqA/s1600-h/puentes.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCo8xHXNSRI/AAAAAAAAAEs/0DODJa-pbqA/s200/puentes.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5200035534240303378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Yo era rígido y frío, yo estaba tendido sobre un precipicio; yo era un puente. En un extremo estaban las puntas de los pies; al otro, las manos, aferradas; en el cieno quebradizo clavé los dientes, afirmándome. Los faldones de mi chaqueta flameaban a mis costados. En la profundidad rumoreaba el helado arroyo de las truchas. Ningún turista se animaba hasta estas alturas intransitables, el puente no figuraba aún en ningún mapa. Así yo yacía y esperaba; debía esperar. Todo puente que se haya construido alguna vez, puede dejar de ser puente sin derrumbarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una vez hacia el atardecer -no sé si el primero y el milésimo-, mis pensamientos siempre estaban confusos, giraban siempre en redondo; hacia ese atardecer de verano; cuando el arroyo murmuraba oscuramente, escuché el paso de un hombre. A mí, a mí. Estírate puente, ponte en estado, viga sin barandales, sostén al que te ha sido confiado. Nivela imperceptiblemente la inseguridad de su paso; si se tambalea, date a conocer y, como un dios de la montaña, ponlo en tierra firme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó y me golpeteó con la punta metálica de su bastón, luego alzó con ella los faldones de mi casaca y los acomodó sobre mi. La punta del bastón hurgó entre mis cabellos enmarañados y la mantuvo un largo rato ahí, mientras miraba probablemente con ojos salvajes a su alrededor. Fue entonces -yo soñaba tras él sobre montañas y valles- que saltó, cayendo con ambos pies en mitad de mi cuerpo. Me estremecí en medio de un salvaje dolor, ignorante de lo que pasaba. ¿Quién era? ¿Un niño? ¿Un sueño? ¿Un salteador de caminos? ¿Un suicida? ¿Un tentador? ¿Un destructor? Me volví para poder verlo. ¡El puente se da vuelta! No había terminado de volverme, cuando ya me precipitaba, me precipitaba y ya estaba desgarrado y ensartado en los puntiagudos guijarros que siempre me habían mirado tan apaciblemente desde el agua veloz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franz Kafka&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2083055990808087306?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2083055990808087306/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2083055990808087306&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2083055990808087306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2083055990808087306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/05/el-puente.html' title='El puente'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCo8xHXNSRI/AAAAAAAAAEs/0DODJa-pbqA/s72-c/puentes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3658285045091682879</id><published>2008-05-11T12:27:00.003-03:00</published><updated>2008-05-11T12:32:39.869-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Instrucciones para dar cuerda al reloj</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCcRYHXNSQI/AAAAAAAAAEk/K4bQnAkDOnY/s1600-h/reloj.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCcRYHXNSQI/AAAAAAAAAEk/K4bQnAkDOnY/s320/reloj.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199143400813447426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Instrucciones para dar cuerda al reloj&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3658285045091682879?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3658285045091682879/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3658285045091682879&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3658285045091682879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3658285045091682879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/05/instrucciones-para-dar-cuerda-al-reloj.html' title='Instrucciones para dar cuerda al reloj'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCcRYHXNSQI/AAAAAAAAAEk/K4bQnAkDOnY/s72-c/reloj.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-5834889283065984551</id><published>2008-05-08T18:59:00.004-03:00</published><updated>2008-05-08T19:04:49.549-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Soledades</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCN4-K7WuCI/AAAAAAAAAEc/yfbHar8sF0E/s1600-h/soledad.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCN4-K7WuCI/AAAAAAAAAEc/yfbHar8sF0E/s320/soledad.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198131404396214306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ellos tienen razón&lt;br /&gt;esa felicidad&lt;br /&gt;al menos con mayúscula&lt;br /&gt;                       no existe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ah pero si existiera con minúscula&lt;br /&gt;sería semejante a nuestra breve&lt;br /&gt;                       presoledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;después de la alegría viene la soledad&lt;br /&gt;después de la plenitud viene la soledad&lt;br /&gt;después del amor viene la soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ya sé que es una pobre deformación&lt;br /&gt;pero lo cierto es que en ese durable minuto&lt;br /&gt;uno se siente&lt;br /&gt;                  solo en el mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin asideros&lt;br /&gt;sin pretextos&lt;br /&gt;sin abrazos&lt;br /&gt;sin rencores&lt;br /&gt;sin las cosas que unen o separan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y en esa sola manera de estar solo&lt;br /&gt;ni siquiera uno se apiada de uno mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los datos objetivos son como sigue&lt;br /&gt;hay diez centímetros de silencio&lt;br /&gt;         entre tus manos y mis manos&lt;br /&gt;una frontera de palabras no dichas&lt;br /&gt;         entre tus labios y mis labios&lt;br /&gt;y algo que brilla así de triste&lt;br /&gt;         entre tus ojos y mis ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;claro que la soledad no viene sola&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si se mira por sobre el hombro mustio&lt;br /&gt;de nuestras soledades&lt;br /&gt;se verá un largo y compacto imposible&lt;br /&gt;un sencillo respeto por terceros o cuartos&lt;br /&gt;ese percance de ser buena gente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;después de la alegría&lt;br /&gt;después de la plenitud&lt;br /&gt;después del amor&lt;br /&gt;               viene la soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;conforme&lt;br /&gt;               pero&lt;br /&gt;qué vendrá después&lt;br /&gt;de la soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a veces no me siento&lt;br /&gt;               tan solo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si imagino&lt;br /&gt;mejor dicho si sé&lt;br /&gt;que más allá de mi soledad&lt;br /&gt;               y de la tuya&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;otra vez estás vos&lt;br /&gt;aunque sea preguntándote a solas&lt;br /&gt;qué vendrá después&lt;br /&gt;               de la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-5834889283065984551?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/5834889283065984551/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=5834889283065984551&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5834889283065984551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5834889283065984551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/05/soledades.html' title='Soledades'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SCN4-K7WuCI/AAAAAAAAAEc/yfbHar8sF0E/s72-c/soledad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-8342246937645609023</id><published>2008-04-29T20:42:00.000-03:00</published><updated>2008-04-29T20:43:45.958-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><title type='text'>Un sueño</title><content type='html'>Josef K. soñó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear pero apenas dio dos pasos, llegó al cementerio. Vio numerosos e intrincados senderos, muy numerosos y nada prácticos; K. flotaba sobre uno de esos senderos como sobre un torrente, en un inconmovible deslizamiento. su mirada advirtió desde lejos el montículo de una tumba recién cubierta, y quiso detenerse a su lado. Esse montículo ejercía sobre él casi una fascinación, y le parecía que nunca podría acercarse demasiado rápidamente. De pronto, sin embargo, la tumba casi desaparecía de la vista, oculta por estandartes que flameaban y se entrechocaban con fuerza; no se veía a los portadores de los estandartes, pero era como si allí reinara un gran júbilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Todavía buscaba a la distancia, cuando vio de pronto la misma sepultura a su lado, cerca del camino; pronto la dejaría atrás. Salto rápidamente al césped. Pero como en el momento del salto el sendero se movía velozmente bajo sus pies, se tambaleó y cayó de rodillas justamente frente a la tumba. Detrás de ésta había dos hombres que sostenían una lápida en la tierra, donde quedó sólidamente asegurada. Entonces surgió de un matorral un tercer hombre, en quién K. inmediatamente reconoció a un artista. Sólo vestía pantalones y una camisa mal abotonada; en la cabeza tenía una gorra de terciopelo; en la mano un lápiz común, con el que dibujaba figuras en el aire mientras se acercaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Apoyó ese lápiz en la parte superior de la lápida; la lápida era muy alta; el hombre no necesitaba agacharse, pero si inclinarse hacia adelante, porque el montículo de tierra (que evidentemente no quería pisar) lo separaba de la piedra. Estaba en puntas de pie y se apoyaba con la mano izquierda en la superficie de la lápida. mediante un prodigio de destreza logró dibujar con un lápiz común letras doradas y escribió: "Aquí yace". Cada una de las letras era clara y hermosa, profundamente inscripta y de oro purísimo Cuando hubo escrito las dos palabras, se volvió hacia K. que sentía gran ansiedad por saber cómo seguiría la inscripción, apenas se preocupaba por el individuo y sólo miraba la lápida. EL hombre se dispuso nuevamente a escribir, pero no pudo, algo se lo impedía; dejo caer el lápiz y nuevamente se volvió hacia K. Esta vez K. lo miró y advirtió que estaba profundamente perplejo, pero sin poder explicarse el motivo de su perplejidad. Toda su vivacidad anterior había desaparecido. Esto hizo que también K. comenzara a sentirse perplejo; cambiaban miradas desoladas; había entre ellos algún odioso malentendido, que ninguno de los dos podía solucionar. Fuera de lugar, comenzó a repicar la pequeña campana de la capilla fúnebre, pero el artista hizo una señal con la mano y la campana cesó. Poco después comenzó nuevamente a repicar; esta vez con mucha suavidad y sin insistencia; inmediatamente cesó; era como si solamente quisiera probar su sonido. K. estaba preocupado por la situación del artista, comenzó a llorar y sollozó largo rato en el hueco de sus manos. El artista esperó que K. se calmara y luego decidió , ya que no encontraba otra salida, proseguir su inscripción . El primer breve trazo que dibujó fue un alivio para K. pero el artista tuvo que vencer evidentemente una extraordinaria repugnancia antes de terminarlo; además, la inscripción no era ahora tan hermosa, sobre todo parecía haber mucho menos dorado, los trazos se demoraban, pálidos e inseguros; pero la letra resultó bastante grande. Era una J.; estaba casi terminada ya, cuando el artista, furioso, dio un puntapié contra la tumba y la tierra voló por los aires. Por fin comprendió K.; era muy tarde para pedir disculpas; con sus diez dedos escarbó en la tierra, que no le ofrecía ninguna resistencia; todo parecía preparado de antemano; sólo para disimular, habían colocado esa fina capa de tierra; inmediatamente se abrió debajo de él un gran hoyo, de empinadas paredes, en el cual K. impulsado por una suave corriente que lo colocó de espaldas, se hundió. Pero cuando ya lo recibía la impenetrable profundidad esforzándose todavía por erguir la cabeza, pudo ver su nombre que atravesaba rápidamente la lápida, con espléndidos adornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encantado con esta visión, se despertó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franz Kafka&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-8342246937645609023?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/8342246937645609023/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=8342246937645609023&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8342246937645609023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8342246937645609023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/un-sueo.html' title='Un sueño'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1420884211864983465</id><published>2008-04-24T11:32:00.000-03:00</published><updated>2008-04-24T11:33:03.513-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enrique Anderson Imbert'/><title type='text'>Casette</title><content type='html'>Año: 2132. Lugar: aula de cibernética. Personaje: un niño de nueve años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llama Blas. Por el potencial de su genotipo el gobierno lo ha escogido para la clase Alfa. O sea, que cuando crezca pasará a integrar ese medio por ciento de la población mundial que se encarga del progreso. Entretanto, lo educan con rigor. La educación, en los primeros grados, se limita al presente: que Blas comprenda el método de la ciencia y se familiarice con el uso de los aparatos de comunicación. Después, en los grados intermedios, será una educación para el futuro: que descubra, que invente. La educación en el conocimiento del pasado todavía no es materia para su clase Alfa: a lo más, le cuentan una que otra anécdota en la historia de la tecnología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está en penitencia. Su tutor lo ha encerrado para que no se distraiga y termine el deber de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blas sigue con la vista una nube que pasa. Ha aparecido por la derecha de la ventana y muy airosa se dirige hacia la izquierda. Quizás es la misma nube que otro niño, antes que él naciera, siguió con la vista en una mañana como ésta y al seguirla pensaba en un niño que en otra vida... Y la nube ha desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ganas de estudiar, Blas no tiene. Abre su cartera y saca, no el dispositivo calculador, sino un juguete. Es una casete. Empieza a ver una aventura de cosmonautas. Cambia y se pone a oír un concierto de música estocástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras ve y oye, la imaginación se le escapa hacia aquellas gentes primitivas del siglo XX a las que justamente ayer se refirió el tutor en un momento de distracción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cómo se habrán aburrido, sin esta casete!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Allá, en los comienzos de la revolución tecnológica -había comentado el tutor- los pasatiempos se sucedían como lentos caracoles. Un pasatiempo cada cincuenta años: de la pianola a la grabadora, de la radio a la televisión, del cine mudo y monocromo al cine parlante y policromo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pobres! Sin esta casete ¡cómo se habrán aburrido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blas, en su vertiginoso siglo XXII, tiene a su alcance miles de entretenimientos. Su vida no transcurre en una ciudad sino en el centro del universo. La casete admite los más remotos sonidos e imágenes; transmite noticias desde satélites que viajan por el sistema solar; emite cuerpos en relieve; permite que él converse, viéndose las caras, con un colono de Marte; remite sus preguntas a una máquina computadora cuya memoria almacena datos fonéticamente articulados y él oye las respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Voces, voces, voces, nada más que voces pues en el año 2132 el lenguaje es únicamente oral: las informaciones importantes se difunden mediante fotografías, diagramas, guiños eléctricos, signos matemáticos.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de terminar el deber Blas juega con la casete. Es un paralelepípedo de 20 x 12 x 3 centímetros que, no obstante su pequeñez, le ofrece un variadísimo repertorio de diversiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, pero él se aburre. Esas diversiones ya están programadas. Un gobierno de tecnócratas resuelve qué es lo que debe ver y oír. Blas da vueltas a la casete entre las manos. La encierra, la apaga, ¡Ah, podrán presentarle cosas para que él piense sobre ellas pero no obligarlo a que piense así o asá!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por la derecha de la ventana, reaparece la nube. No es nube: es él, él mismo que anda por el aire. En todo caso, es alguien como él, exactamente como él. De pronto a Blas se le iluminan los ojos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No sería posible -se dice- mejorar esta casete, hacerla más simple, más cómoda, más personal, más intima, más libre, sobre todo más libre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una casete también portátil, pero que no dependa de ninguna energía microeléctrica que funcione sin necesidad de oprimir botones; que se encienda apenas se la toque con la mirada y se apague en cuanto se le quite la vista de encima; que permita seleccionar cualquier tema y seguir su desarrollo hacia adelante, hacia atrás, repitiendo un pasaje agradable o saltándose uno fastidioso. Todo esto sin molestar a nadie, aunque se esté rodeado de muchas personas, pues nadie, sino quien use tal casete, podría participar en la fiesta. Tan perfecta sería esta casete que operaría directamente dentro de la mente. Si reprodujera, por ejemplo, la conversación entre una mujer de la Tierra y el piloto de un navío sideral que acaba de llegar de la nebulosa Andrómeda, tal casete la proyectaría en una pantalla de nervios. La cabeza se llenaría de seres vivos. Entonces uno percibiría la entonación de cada voz, la intención de cada signo. Porque, claro, también habría que inventar un código de signos. No como esos de la matemática sino signos que transcriban vocablos: palabras impresas en láminas cosidas en un volumen manual. Se obtendría así una portentosa colaboración entre un artista solitario que crea formas simbólicas y otro artista solitario que las recrea... -¡Esto sí que será una despampanante novedad! -exclama el niño-. El tutor me va a preguntar: “¿Terminaste ya tu deber?” “No, le voy a contestar. Y cuando, rabioso por mi desparpajo, se disponga a castigarme otra vez ¡zás! lo dejo con la boca abierta: “¡Señor, mire en cambio qué proyectazo le traigo!”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Blas nunca ha oído hablar de su tocayo el francés Blas Pascal, a quien el padre encerró para que no se distrajera con las ciencias y estudiase lenguas. Blas no sabe que así como en 1632 aquel otro Blas de nueve años, dibujando con tiza en la pared, reinventó la Geometría de Euclides, él, en 2132, acabo de reinventar el Libro.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Anderson Imbert&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1420884211864983465?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1420884211864983465/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1420884211864983465&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1420884211864983465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1420884211864983465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/casette.html' title='Casette'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2713956902221821623</id><published>2008-04-21T22:39:00.004-03:00</published><updated>2008-04-21T22:43:21.500-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>A un gato</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SA1CiwdwwrI/AAAAAAAAAEM/C2_f3qMQXbE/s1600-h/gato1ky.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SA1CiwdwwrI/AAAAAAAAAEM/C2_f3qMQXbE/s200/gato1ky.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191879110320767666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No son más silenciosos los espejos&lt;br /&gt;ni más furtiva el alba aventurera;&lt;br /&gt;eres, bajo la luna, esa pantera&lt;br /&gt;que nos es dado divisar de lejos.&lt;br /&gt;Por obra indescifrable de un decreto&lt;br /&gt;divino, te buscamos vanamente;&lt;br /&gt;más remoto que el Ganges y el poniente,&lt;br /&gt;tuya es la soledad, tuyo el secreto.&lt;br /&gt;Tu lomo condesciende a la morosa&lt;br /&gt;caricia de mi mano. Has admitido,&lt;br /&gt;desde esa eternidad que ya es olvido,&lt;br /&gt;el amor de la mano recelosa.&lt;br /&gt;En otro tiempo estás. Eres el dueño&lt;br /&gt;de un ámbito cerrado como un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2713956902221821623?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2713956902221821623/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2713956902221821623&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2713956902221821623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2713956902221821623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/un-gato.html' title='A un gato'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SA1CiwdwwrI/AAAAAAAAAEM/C2_f3qMQXbE/s72-c/gato1ky.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4730468618497033350</id><published>2008-04-17T22:57:00.001-03:00</published><updated>2008-04-17T23:03:36.046-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='José Martí'/><title type='text'>El príncipe enano</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SAgBQUb9IVI/AAAAAAAAAD8/9cCOgARQ1po/s1600-h/a%C3%B1o+nuevo+055.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SAgBQUb9IVI/AAAAAAAAAD8/9cCOgARQ1po/s200/a%C3%B1o+nuevo+055.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190399950419992914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Para un príncipe enano&lt;br /&gt;se hace esta fiesta.&lt;br /&gt;Tiene guedejas rubias,&lt;br /&gt;blandas guedejas.&lt;br /&gt;Por sobre el hombro blanco,&lt;br /&gt;luengas le cuelgan.&lt;br /&gt;Sus dos ojos parecen&lt;br /&gt;estrellas negras.&lt;br /&gt;Vuelan, brillan, palpitan,&lt;br /&gt;¡relampaguean!&lt;br /&gt;Él para mí es corona,&lt;br /&gt;almohada, espuela.&lt;br /&gt;Mi mano, que así embrida&lt;br /&gt;potros y hienas,&lt;br /&gt;va, mansa y obediente,&lt;br /&gt;donde él la lleva.&lt;br /&gt;Si el ceño frunce, temo;&lt;br /&gt;si se me queja,&lt;br /&gt;cual de mujer, mi rostro&lt;br /&gt;nieve se trueca.&lt;br /&gt;Su sangre, pues, anima&lt;br /&gt;mis flacas venas.&lt;br /&gt;¡Con su gozo, mi sangre&lt;br /&gt;se hincha o se seca!&lt;br /&gt;t Para un príncipe enano&lt;br /&gt;se hace esta fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Venga mi caballero&lt;br /&gt;por esta senda!&lt;br /&gt;¡Éntrese mi tirano&lt;br /&gt;por esta cueva!&lt;br /&gt;Tal es, cuando a mis ojos&lt;br /&gt;su imagen llega,&lt;br /&gt;cual si en lóbrego antro&lt;br /&gt;pálida estrella,&lt;br /&gt;con fulgores de ópalo&lt;br /&gt;todo vistiera.&lt;br /&gt;A su paso la sombra&lt;br /&gt;matices muestra,&lt;br /&gt;como el sol que las hiere&lt;br /&gt;las nubes negras.&lt;br /&gt;¡Heme ya, puesto en armas,&lt;br /&gt;en la pelea!&lt;br /&gt;Quiere el príncipe enano&lt;br /&gt;que a luchar vuelva.&lt;br /&gt;¡Él para mí es corona,&lt;br /&gt;almohada, espuela!&lt;br /&gt;como el sol, quebrando&lt;br /&gt;las nubes negras,&lt;br /&gt;en bandas de colores&lt;br /&gt;la sombra trueca,&lt;br /&gt;él, al tocarla, borda&lt;br /&gt;en la onda espesa,&lt;br /&gt;mi banda de batalla&lt;br /&gt;roja y violeta.&lt;br /&gt;¿Con qué mi dueño quiere ,&lt;br /&gt;que a vivir vuelva?&lt;br /&gt;¡Venga mi caballero&lt;br /&gt;por esta senda!&lt;br /&gt;¡Éntrese mi tirano&lt;br /&gt;por esta cueva!&lt;br /&gt;¡Déjeme que la vida&lt;br /&gt;a él ofrezca!&lt;br /&gt;Para un príncipe enano&lt;br /&gt;se hace esta fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Martí&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4730468618497033350?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4730468618497033350/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4730468618497033350&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4730468618497033350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4730468618497033350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/el-prncipe-enano.html' title='El príncipe enano'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/SAgBQUb9IVI/AAAAAAAAAD8/9cCOgARQ1po/s72-c/a%C3%B1o+nuevo+055.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4261833723497570262</id><published>2008-04-14T13:16:00.000-03:00</published><updated>2008-04-14T13:17:14.753-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolfo Bioy Casares'/><title type='text'>Margarita o el poder de la farmacopea</title><content type='html'>No recuerdo por qué mi hijo me reprochó en cierta ocasión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A vos todo te sale bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho vivía en casa, con su mujer y cuatro niños, el mayor de once años, la menor, Margarita, de dos. Porque las palabras aquellas traslucían resentimiento, quedé preocupado. De vez en cuando conversaba del asunto con mi nuera. Le decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me negarás que en todo triunfo hay algo repelente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El triunfo es el resultado natural de un trabajo bien hecho -contestaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre lleva mezclada alguna vanidad, alguna vulgaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No el triunfo -me interrumpía- sino el deseo de triunfar. Condenar el triunfo me parece un exceso de romanticismo, conveniente sin duda para los chambones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su inteligencia, mi nuera no lograba convencerme. En busca de culpas examiné retrospectivamente mi vida, que ha transcurrido entre libros de química y en un laboratorio de productos farmacéuticos. Mis triunfos, si los hubo, son quizá auténticos, pero no espectaculares. En lo que podría llamarse mi carrera de honores, he llegado a jefe de laboratorio. Tengo casa propia y un buen pasar. Es verdad que algunas fórmulas mías originaron bálsamos, pomadas y tinturas que exhiben los anaqueles de todas las farmacias de nuestro vasto país y que según afirman por ahí alivian a no pocos enfermos. Yo me he permitido dudar, porque la relación entre el específico y la enfermedad me parece bastante misteriosa. Sin embargo, cuando entreví la fórmula de mi tónico Hierro Plus, tuve la ansiedad y la certeza del triunfo y empecé a botaratear jactanciosamente, a decir que en farmacopea y en medicina, óiganme bien, como lo atestiguan las páginas de "Caras y Caretas", la gente consumía infinidad de tónicos y reconstituyentes, hasta que un día llegaron las vitaminas y barrieron con ellos, como si fueran embelecos. El resultado está a la vista. Se desacreditaron las vitaminas, lo que era inevitable, y en vano recurre el mundo hoy a la farmacia para mitigar su debilidad y su cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta creerlo, pero mi nuera se preocupaba por la inapetencia de su hija menor. En efecto, la pobre Margarita, de pelo dorado y ojos azules, lánguida, pálida, juiciosa, parecía una estampa del siglo XIX, la típica niña que según una tradición o superstición está destinada a reunirse muy temprano con los ángeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi nunca negada habilidad de cocinero de remedios, acuciada por el ansia de ver restablecida a la nieta, funcionó rápidamente e inventé el tónico ya mencionado. Su eficacia es prodigiosa. Cuatro cucharadas diarias bastaron para transformar, en pocas semanas, a Margarita, que ahora reboza de buen color, ha crecido, se ha ensanchado y manifiesta una voracidad satisfactoria, casi diría inquietante. Con determinación y firmeza busca la comida y, si alguien se la niega, arremete con enojo. Hoy por la mañana, a la hora del desayuno, en el comedor de diario, me esperaba un espectáculo que no olvidaré así nomás. En el centro de la mesa estaba sentada la niña, con una medialuna en cada mano. Creí notar en sus mejillas de muñeca rubia una coloración demasiado roja. Estaba embadurnada de dulce y de sangre. Los restos de la familia reposaban unos contra otros con las cabezas juntas, en un rincón del cuarto. Mi hijo, todavía con vida, encontró fuerzas para pronunciar sus últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Margarita no tiene la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dijo en ese tono de reproche que habitualmente empleaba conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adolfo Bioy Casares&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4261833723497570262?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4261833723497570262/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4261833723497570262&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4261833723497570262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4261833723497570262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/margarita-o-el-poder-de-la-farmacopea.html' title='Margarita o el poder de la farmacopea'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-9163698260737718323</id><published>2008-04-13T22:42:00.002-03:00</published><updated>2008-04-13T22:43:29.171-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ambroce Bierce'/><title type='text'>El jinete en el cielo</title><content type='html'>1 &lt;br /&gt;Cierta tarde de sol en el otoño de 1861, un soldado se encontraba tendido bajo un monte de laurel junto al camino, en el oeste de Virginia. Echado sobre el estómago, con la punta de los pies clavada en tierra y la cabeza apoyada en un antebrazo, empuñaba descuidadamente el rifle con su mano derecha. Salvo por la posición algo metódica de las piernas y un ligero movimiento de la cartuchera al dorso del cinto, se hubiera pensado que estaba muerto. Dormía, sin embargo, en el puesto de guardia. Pero de haber sido descubierto, muy poco después lo hubiese estado, ya que la muerte era el castigo justo y legal de su crimen. &lt;br /&gt;El monte de laurel estaba ubicado en el recodo de un camino que después de ascender hasta aquel lugar por una escarpada cuesta, se volvía abruptamente hacia el oeste, corriendo por la cumbre unas cien yardas. Desde allí regresaba de nuevo al sur y zigzagueaba monte abajo a través del bosque. En la saliente del segundo recodo había una gran roca lisa, proyectada hacia el norte, que dominaba el hondo valle desde donde subía el camino. La roca era el remate de una altísima barranca: de arrojarse una piedra desde el borde, caería a pico más de mil pies hasta la copa de los pinos. El recodo donde estaba el soldado se encontraba en otro risco de la misma barranca. Si hubiese estado despierto habría visto no sólo el breve brazo del camino y la roca salidiza, sino el contorno entero del barranco allá abajo, pronto para enfermarlo de vértigo. &lt;br /&gt;La región estaba cubierta de bosques, excepto en el fondo del valle, hacia el norte, donde un arroyo apenas visible desde el otro extremo surcaba una pequeña pradera natural. Este espacio parecía apenas más grande que un patio, pero en realidad medía varios acres. Su verdor era más vivo que el del bosque circundante, detrás del cual se levantaba una línea de gigantes barrancos similares a los que suponemos pisar en este examen del paisaje, y por el cual el camino había ascendido de algún modo hasta la cumbre. La forma del valle, en verdad, era tal que desde nuestro punto de observación parecía enteramente cerrado, y uno no podía menos que preguntarse cómo podía el camino, que había encontrado una salida, haber entrado. O de dónde venían y hacia dónde iban las aguas del arroyo que cruzaban la pradera más de mil pies allá abajo. &lt;br /&gt;No hay región tan abrupta e inhóspita que los hombres no puedan hacer de ella el escenario de la guerra. En el bosque, al fondo de aquella ratonera militar donde quinientos hombres que dominaran sus salidas podían hacer morir de hambre a un ejército, estaban escondidos cinco regimientos federales de infantería. Habían tenido una larga marcha durante el día y la noche, y ahora descansaban. Al anochecer retomarían el camino, subiendo hasta el lugar en que dormía el desleal centinela, y bajando por la otra pendiente de la quebrada, cerca de la medianoche caerían  sobre el campo enemigo. Su esperanza estaba puesta en la sorpresa, pues el camino llegaba hasta la retaguardia. En caso de fracasar, su posición sería en extremo peligrosa, y fracasarían inevitablemente si algún accidente o algún espía prevenía del movimiento de tropas al enemigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 &lt;br /&gt;El centinela dormido en el monte de laurel era un joven virginiano llamado Carter Druse. Hijo único de una familia pudiente, había conocido tanto ocio y educación y buena vida como lo permitiera el refinamiento y la riqueza en una zona montañosa del oeste de Virginia. Su casa estaba a pocas millas de donde ahora se encontraba. Una mañana se había levantado de la mesa, después del desayuno, y había dicho, tranquila y gravemente: &lt;br /&gt;-Padre: un regimiento de la Unión ha llegado a Grafton. Voy a unirme a él. &lt;br /&gt;Su padre levantó la leonina testa, miró al muchacho un momento en silencio y respondió: &lt;br /&gt;-Bien, márchese, señor, y pase lo que pase haga lo que considere su deber. Virginia, a quien traiciona, continuará sin su presencia. Si ambos llegamos vivos al final de la guerra, volveremos a hablar del asunto. La salud de su madre, como ya le ha informado el médico, es muy delicada: no estará con nosotros más que unas pocas semanas, como máximo; pero ese tiempo es precioso. Es preferible que no se la moleste. &lt;br /&gt;De este modo Carter Druse, inclinándose reverentemente ante su padre -quien respondió al saludo con una augusta cortesía que disimulaba su corazón partido- abandonó el hogar de su niñez para enrolarse. Por su conciencia y su coraje, por sus heroicos actos de devoción y osadía, pronto fue apreciado por sus camaradas y oficiales. Y debido a estas cualidades y a algún conocimiento que tenía de la región, se lo había elegido para este peligroso deber en la extremada avanzada. Sin embargo, la fatiga había sido más fuerte que la voluntad y él se quedó dormido. ¿Quién podrá decir qué ángel, bueno o malo, vino luego en su sueño a despertarlo de su estado de culpa? Sin el menor ruido o movimiento, en el profundo silencio y la languidez del crepúsculo, algún mensajero invisible del destino presionó con sus dedos liberadores los ojos de su conciencia, susurró en el oído de su espíritu la misteriosa palabra que tiene el don de despertar y que ningún labio humano pronunció nunca, ni memoria alguna jamás ha recordado. Lentamente despegó la cabeza de sus brazos y miró por entre los encubridores tallos del laurel, apretando instintivamente la mano derecha sobre la caja del rifle. &lt;br /&gt;La primera sensación fue un vivo deleite artístico. Sobre una colosal plataforma -el barranco-, inmóvil al borde de la roca saliente y nítidamente recortada contra el cielo, había una estatua ecuestre de impresionante dignidad. Era la figura del hombre montada sobre la del caballo, erguida y marcial pero con la calma de un dios griego tallado en el mármol que petrifica el movimiento. La vestimenta gris armonizaba con su fondo. El metal de su atavío y el jaez de su cabalgadura estaban mitigados por la sombra; la piel del corcel era opaca. Una carabina insólitamente acortaba descansaba sobre el pomo de la silla, y se mantenía en su lugar gracias a la mano que la aferraba por el puño, mientras la otra, que mantenía las riendas, quedaba oculta. Recortado contra el cielo, el perfil del caballo parecía tallado con la agudeza de un camafeo. Miraba por sobre las alturas hacia los barrancos, más lejos. La cara del jinete, ligeramente desviada, mostraba apenas el contorno de la sien y de la barba: estaba observando el fondo del valle. Magnificada por su altura contra el cielo y por la sensación de horror que causaba en el soldado la proximidad de un enemigo, la estatua parecía de un tamaño heroico, casi colosal. &lt;br /&gt;Por un instante Druse tuvo la extraña sensación de que había dormido hasta el fin de la guerra, y que ahora miraba una noble obra maestra erigida allí para conmemorar los hechos de un pasado heroico del que él había cumplido una cuota poco gloriosa. Pero un ligero movimiento del grupo quebró el hechizo: el caballo, sin mover las patas, había retrocedido ligeramente del borde del abismo; el hombre permanecía inmóvil como siempre. Despierto del todo y consciente de la gravedad del momento, Druse llevó la culata del rifle contra la mejilla, empujando cautelosamente el caño entre los matorrales; amartilló el arma, y observando por la mira cubrió un punto vital en el pecho del jinete. Una presión sobre el gatillo y todo le hubiera ido bien a Carter Druse. En aquel instante el jinete volvió su rostro en la dirección de su oculto antagonista. Parecía estar examinando, a través del follaje, su cara misma, sus ojos, su corazón bravo y compasivo. &lt;br /&gt;¿Es entonces tan terrible matar en la guerra a un enemigo, a un enemigo que ha sorprendido un secreto vital para la propia seguridad y la de sus camaradas, un enemigo mas formidable por lo que sabe que todos lo ejércitos por sus contingentes? Carter Druse palideció, le temblaron los brazos y las piernas, se desvaneció y vio el grupo estatuario delante suyo como figuras negras que se levantaban y caían o se agitaban inseguras en círculos por un cielo encendido. Sus manos soltaron el arma y la cabeza descendió con lentitud hasta descansar entre las hojas. Este temerario caballero y duro soldado estaba a punto de desmayarse por la intensidad de su emoción. &lt;br /&gt;No fue por mucho tiempo; un momento después irguió la cabeza y las manos reasumieron su lugar en el rifle, mientras el índice buscaba el gatillo. La mente, el corazón y los ojos estaban claros; sólidos, el raciocinio y la conciencia. No podía pensar en capturar al enemigo, y de alarmarlo sólo lo haría precipitarse en su propio campamento con las noticias fatales. Su deber de soldado era sencillo: debía matar al hombre por sorpresa; debía enviarlo o saldar sus cuentas sin prevenirlo sin un solo momento de preparación espiritual, sin una sola plegaria, nunca tan necesitada. ¡Pero no: hay una esperanza! Probablemente no ha descubierto nada, tal vez no hace otra cosa que admirar la solemnidad del paisaje. Si es posible, puede volverse y cabalgar diferente en la dirección que trajo. Seguramente se podrá juzgar si sabe algo en el momento preciso en que se marcha. Bien podría ser que la fijeza de su atención... Druse volteó la cabeza y miro hacia abajo por las profundidades del aire, como desde la superficie al fondo de un mar transparente. Vio una sinuosa fila de hombres y caballos serpenteando a través de la verde pradera: ¡algún oficial estúpido había permitido que sus soldados de escolta abrevaran los caballos en el claro, visible desde una docena de sitios en la barranca! &lt;br /&gt;Druse apartó la vista del valle y la fijó otra vez sobre el conjunto de hombre y caballo en el cielo, y otra vez fue a través de la mira del rifle. Mas ahora apuntaba al caballo. En su memoria, como si se tratase de un mandato divino, sonaban las palabras de su padre en el momento de partir: "Pase lo que pase, haga lo que considere su deber". Ahora estaba tranquilo. Sus dientes apretados firmemente aunque sin rigidez, sus nervios tan calmos como los de una criatura dormida, ni siquiera un temblor afectaba los músculos de su cuerpo. La respiración, aunque contenida en el momento de apuntar, era regular y lenta. El deber había vencido. Y el espíritu habíale ordenado al cuerpo: "Silencio, quédate tranquilo". Disparó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 &lt;br /&gt;En espíritu de aventura o en busca de experiencia, un oficial de las fuerzas federales había abandonado el vivac escondido en el valle, caminando sin propósito determinado hasta el borde de un pequeño claro al pie del barranco. Pensaba en qué podría ganar de aventurarse más lejos en su exploración. A un cuarto de milla adelante, aunque aparentemente a un paso, se elevaba desde su franja de pinos la gigantesca mole, remontándose a tan grande altura que le producía vértigo alzar la vista hasta su borde recortado en una aguda y áspera línea contra el cielo. La roca se presentaba con un perfil limpio, vertical, contra un fondo de cielo azul hasta casi la mitad, y de lejanas colinas, apenas más pálidas, desde allí hasta la copa de los árboles. Levantando los ojos hacia la vertiginosa cima, el oficial presenció una escena pasmosa: ¡un hombre a caballo, cabalgando valle abajo por el aire! &lt;br /&gt;El jinete iba rígidamente erguido, firme su apoyo sobre la silla, y apretando con fuerza las riendas para contener la impetuosa precipitación de su corcel. En su cabeza descubierta flotaban ondulantes los cabellos muy largos, como un penacho. Las manos desaparecían en la nube de crin de su caballo. El cuerpo del animal iba tan horizontal como si cada golpe de sus cascos encontrase la resistencia de la tierra. Sus movimientos perecían de un galope desbocado, pero apenas el oficial miró, cesaron, las patas del caballo estiradas adelante en el acto de caer de un salto. ¡Y aquello era un vuelo! &lt;br /&gt;Presa de espanto y terror por esta aparición de un jinete en el cielo -casi creyéndose el escriba elegido de algún nuevo Apocalipsis-, el oficial fue superado por sus intensas emociones: sus piernas lo traicionaron y se fue al suelo. Casi simultáneamente oyó un estallido entre los árboles -un sonido que murió sin eco- y todo volvió al silencio. &lt;br /&gt;El oficial se alzó sobre sus piernas, tadavía temblorosas. El dolor familiar de una canilla dislocada le devolvió sus facultades. Esforzándose, corrió rápidamente desde el barranco hasta algún lugar lejos de su falda; allí esperaba encontra a su hombre, y allí naturalmente fracasó. En la fugacidad de su visión, la aparente gracia, elegancia y designio del prodigioso hecho había influido tanto sobre su imaginación que no se le ocurrió pensar que la trayectoria de la caballería aérea había de ser directamente a pique y que podía encontrar los objetos de su búsqueda en el mismo fondo del barranco. Media hora después regresó al campamento. &lt;br /&gt;El oficial no era tonto; demasiado discreto como para contar una verdad increíble, no dijo nada, pues, de lo que había visto. Pero cuando el comandante le preguntó si en su reconocimiento había aprendido alguna cosa de provecho para la expedición, respondió: &lt;br /&gt;-Sí, señor: que no hay ningún camino que baje al valle por el sur. &lt;br /&gt;El comandante sonrió con discreción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 &lt;br /&gt;Después de disparar su rifle, el soldado Carter Druse volvió a cargarlo y continuó vigilando. Habían transcurrido apenas diez minutos cuando un sargento se le acercó cautelosamente, arrastrándose sobre manos y rodillas. Druse no volvió la cabeza ni lo miró; permaneció quieto, como si no lo hubiera notado. &lt;br /&gt;-¿Usted disparó? -susurró el sargento. &lt;br /&gt;-Sí. &lt;br /&gt;-¿A qué? &lt;br /&gt;-A un caballo. Estaba sobre aquella roca, allá lejos. Ya ve que no está más. Se despeñó por el barranco. &lt;br /&gt;La cara del hombre había palidecido, pero no mostraba signos de emoción. Después de contestar volvió los ojos y calló. El sargento no entendía. &lt;br /&gt;-Escuche, Druse -dijo, tras un momento de silencio-, es inútil que haga de esto un enigma. Le ordeno dar parte. ¿Había alguien sobre el caballo? &lt;br /&gt;-Sí. &lt;br /&gt;-¿Bien...? &lt;br /&gt;-Mi padre. &lt;br /&gt;El sargento se levantó para marcharse. «¡Dios mío!», exclamó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambrose Bierce&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-9163698260737718323?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/9163698260737718323/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=9163698260737718323&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/9163698260737718323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/9163698260737718323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/el-jinete-en-el-cielo.html' title='El jinete en el cielo'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1343401973356059412</id><published>2008-04-09T00:01:00.003-03:00</published><updated>2008-04-13T22:44:29.207-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Terapias</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_wxoTxt6DI/AAAAAAAAAD0/oNZsqtsu4rg/s1600-h/rosas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_wxoTxt6DI/AAAAAAAAAD0/oNZsqtsu4rg/s200/rosas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187075439397300274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un cronopio se recibe de médico y abre un consultorio en la calle Santiago del Estero. En seguida viene un enfermo y le cuenta cómo hay cosas que le duelen y cómo de noche no duerme y de día no come.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Compre un gran ramo de rosas- dice el cronopio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y además de pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas se ha ido el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no duerme y de día no come.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1343401973356059412?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1343401973356059412/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1343401973356059412&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1343401973356059412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1343401973356059412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/terapias_09.html' title='Terapias'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_wxoTxt6DI/AAAAAAAAAD0/oNZsqtsu4rg/s72-c/rosas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6779280152936926933</id><published>2008-04-06T17:58:00.000-03:00</published><updated>2008-04-06T18:00:41.061-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Galeano'/><title type='text'>Pájaros prohibidos</title><content type='html'>Los presos de la dictadura uruguaya no pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo de 1976 la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al domingo siguiente, Milany le tare un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Son naranjas? ¿Qué frutas son?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la niña lo hace callar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sssssshhhhhhh. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en secreto le explica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bobo, ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo Galeano&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6779280152936926933?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6779280152936926933/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6779280152936926933&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6779280152936926933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6779280152936926933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/pjaros-prohibidos.html' title='Pájaros prohibidos'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-5824976871198808128</id><published>2008-04-06T17:51:00.001-03:00</published><updated>2008-04-06T17:51:52.789-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Neruda'/><title type='text'>Morir</title><content type='html'>¿Cómo apartarse de uno mismo&lt;br /&gt;(sin desconocerse tampoco):&lt;br /&gt;abrir cajones vacíos,&lt;br /&gt;depositar el movimiento,&lt;br /&gt;el aire libre, el viento verde,&lt;br /&gt;y no dejar a los demás&lt;br /&gt;sino una elección de la sombra,&lt;br /&gt;una mirada en ascensor&lt;br /&gt;o algún retrato de ojos muertos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De alguna manera oficial&lt;br /&gt;hay que establecer una ausencia&lt;br /&gt;sin que haya nada establecido,&lt;br /&gt;para que la curiosidad&lt;br /&gt;sienta una ráfaga en la cara&lt;br /&gt;cuando destapen la oratoria&lt;br /&gt;y hallen debajo de los pies&lt;br /&gt;la llamarada del ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-5824976871198808128?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/5824976871198808128/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=5824976871198808128&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5824976871198808128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5824976871198808128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/morir.html' title='Morir'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7643134910047721768</id><published>2008-04-06T17:41:00.002-03:00</published><updated>2008-04-06T17:45:55.223-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gabriel García Márquez'/><title type='text'>Un señor muy viejo con unas alas enormes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_k2eDxt6BI/AAAAAAAAADg/X-0Fn8_SsLs/s1600-h/ala_de_angel.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_k2eDxt6BI/AAAAAAAAADg/X-0Fn8_SsLs/s200/ala_de_angel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186236335931648018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo tuvo que atravesar su patio anegado para tirarlos al mar, pues el niño recién nacido había pasado la noche con calenturas y se pensaba que era causa de la pestilencia. El mundo estaba triste desde el martes. El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza, y las arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos podridos. La luz era tan mansa al mediodía, que cuando Pelayo regresaba a la casa después de haber tirado los cangrejos, le costó trabajo ver qué era lo que se movía y se quejaba en el fondo del patio. Tuvo que acercarse mucho para descubrir que era un hombre viejo, que estaba tumbado boca abajo en el lodazal, y a pesar de sus grandes esfuerzos no podía levantarse, porque se lo impedían sus enormes alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asustado por aquella pesadilla, Pelayo corrió en busca de Elisenda, su mujer, que estaba poniéndole compresas al niño enfermo, y la llevó hasta el fondo del patio. Ambos observaron el cuerpo caído con un callado estupor. Estaba vestido como un trapero. Le quedaban apenas unas hilachas descoloridas en el cráneo pelado y muy pocos dientes en la boca, y su lastimosa condición de bisabuelo ensopado lo había desprovisto de toda grandeza. Sus alas de gallinazo grande, sucias y medio desplumadas, estaban encalladas para siempre en el lodazal. Tanto lo observaron, y con tanta atención, que Pelayo y Elisenda se sobrepusieron muy pronto del asombro y acabaron por encontrarlo familiar. Entonces se atrevieron a hablarle, y él les contestó en un dialecto incomprensible pero con una buena voz de navegante. Fue así como pasaron por alto el inconveniente de las alas, y concluyeron con muy buen juicio que era un náufrago solitario de alguna nave extranjera abatida por el temporal. Sin embargo, llamaron para que lo viera a una vecina que sabía todas las cosas de la vida y la muerte, y a ella le bastó con una mirada para sacarlos del error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es un ángel –les dijo-. Seguro que venía por el niño, pero el pobre está tan viejo que lo ha tumbado la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente todo el mundo sabía que en casa de Pelayo tenían cautivo un ángel de carne y hueso. Contra el criterio de la vecina sabia, para quien los ángeles de estos tiempos eran sobrevivientes fugitivos de una conspiración celestial, no habían tenido corazón para matarlo a palos. Pelayo estuvo vigilándolo toda la tarde desde la cocina, armado con un garrote de alguacil, y antes de acostarse lo sacó a rastras del lodazal y lo encerró con las gallinas en el gallinero alumbrado. A media noche, cuando terminó la lluvia, Pelayo y Elisenda seguían matando cangrejos. Poco después el niño despertó sin fiebre y con deseos de comer. Entonces se sintieron magnánimos y decidieron poner al ángel en una balsa con agua dulce y provisiones para tres días, y abandonarlo a su suerte en altamar. Pero cuando salieron al patio con las primeras luces, encontraron a todo el vecindario frente al gallinero, retozando con el ángel sin la menor devoción y echándole cosas de comer por los huecos de las alambradas, como si no fuera una criatura sobrenatural sino un animal de circo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre Gonzaga llegó antes de las siete alarmado por la desproporción de la noticia. A esa hora ya habían acudido curiosos menos frívolos que los del amanecer, y habían hecho toda clase de conjeturas sobre el porvenir del cautivo. Los más simples pensaban que sería nombrado alcalde del mundo. Otros, de espíritu más áspero, suponían que sería ascendido a general de cinco estrellas para que ganara todas las guerras. Algunos visionarios esperaban que fuera conservado como semental para implantar en la tierra una estirpe de hombres alados y sabios que se hicieran cargo del Universo. Pero el padre Gonzaga, antes de ser cura, había sido leñador macizo. Asomado a las alambradas repasó un instante su catecismo, y todavía pidió que le abrieran la puerta para examinar de cerca de aquel varón de lástima que más parecía una enorme gallina decrépita entre las gallinas absortas. Estaba echado en un rincón, secándose al sol las alas extendidas, entre las cáscaras de fruta y las sobras de desayunos que le habían tirado los madrugadores. Ajeno a las impertinencias del mundo, apenas si levantó sus ojos de anticuario y murmuró algo en su dialecto cuando el padre Gonzaga entró en el gallinero y le dio los buenos días en latín. El párroco tuvo la primera sospecha de impostura al comprobar que no entendía la lengua de Dios ni sabía saludar a sus ministros. Luego observó que visto de cerca resultaba demasiado humano: tenía un insoportable olor de intemperie, el revés de las alas sembrado de algas parasitarias y las plumas mayores maltratadas por vientos terrestres, y nada de su naturaleza miserable estaba de acuerdo con la egregia dignidad de los ángeles. Entonces abandonó el gallinero, y con un breve sermón previno a los curiosos contra los riesgos de la ingenuidad. Les recordó que el demonio tenía la mala costumbre de recurrir a artificios de carnaval para confundir a los incautos. Argumentó que si las alas no eran el elemento esencial para determinar las diferencias entre un gavilán y un aeroplano, mucho menos podían serlo para reconocer a los ángeles. Sin embargo, prometió escribir una carta a su obispo, para que éste escribiera otra al Sumo Pontífice, de modo que el veredicto final viniera de los tribunales más altos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su prudencia cayó en corazones estériles. La noticia del ángel cautivo se divulgó con tanta rapidez, que al cabo de pocas horas había en el patio un alboroto de mercado, y tuvieron que llevar la tropa con bayonetas para espantar el tumulto que ya estaba a punto de tumbar la casa. Elisenda, con el espinazo torcido de tanto barrer basura de feria, tuvo entonces la buena idea de tapiar el patio y cobrar cinco centavos por la entrada para ver al ángel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vinieron curiosos hasta de la Martinica. Vino una feria ambulante con un acróbata volador, que pasó zumbando varias veces por encima de la muchedumbre, pero nadie le hizo caso porque sus alas no eran de ángel sino de murciélago sideral. Vinieron en busca de salud los enfermos más desdichados del Caribe: una pobre mujer que desde niña estaba contando los latidos de su corazón y ya no le alcanzaban los números, un jamaicano que no podía dormir porque lo atormentaba el ruido de las estrellas, un sonámbulo que se levantaba de noche a deshacer dormido las cosas que había hecho despierto, y muchos otros de menor gravedad. En medio de aquel desorden de naufragio que hacía temblar la tierra, Pelayo y Elisenda estaban felices de cansancio, porque en menos de una semana atiborraron de plata los dormitorios, y todavía la fila de peregrinos que esperaban su turno para entrar llegaba hasta el otro lado del horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángel era el único que no participaba de su propio acontecimiento. El tiempo se le iba buscando acomodo en su nido prestado, aturdido por el calor de infierno de las lámparas de aceite y las velas de sacrificio que le arrimaban a las alambradas. Al principio trataron de que comiera cristales de alcanfor, que, de acuerdo con la sabiduría de la vecina sabia, era el alimento específico de los ángeles. Pero él los despreciaba, como despreció sin probarlos los almuerzos papales que le llevaban los penitentes, y nunca se supo si fue por ángel o por viejo que terminó comiendo nada más que papillas de berenjena. Su única virtud sobrenatural parecía ser la paciencia. Sobre todo en los primeros tiempos, cuando le picoteaban las gallinas en busca de los parásitos estelares que proliferaban en sus alas, y los baldados le arrancaban plumas para tocarse con ellas sus defectos, y hasta los más piadosos le tiraban piedras tratando de que se levantara para verlo de cuerpo entero. La única vez que consiguieron alterarlo fue cuando le abrasaron el costado con un hierro de marcar novillos, porque llevaba tantas horas de estar inmóvil que lo creyeron muerto. Despertó sobresaltado, despotricando en lengua hermética y con los ojos en lágrimas, y dio un par de aletazos que provocaron un remolino de estiércol de gallinero y polvo lunar, y un ventarrón de pánico que no parecía de este mundo. Aunque muchos creyeron que su reacción no había sido de rabia sino de dolor, desde entonces se cuidaron de no molestarlo, porque la mayoría entendió que su pasividad no era la de un héroe en uso de buen retiro sino la de un cataclismo en reposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre Gonzaga se enfrentó a la frivolidad de la muchedumbre con fórmulas de inspiración doméstica, mientras le llegaba un juicio terminante sobre la naturaleza del cautivo. Pero el correo de Roma había perdido la noción de la urgencia. El tiempo se les iba en averiguar si el convicto tenía ombligo, si su dialecto tenía algo que ver con el arameo, si podía caber muchas veces en la punta de un alfiler, o si no sería simplemente un noruego con alas. Aquellas cartas de parsimonia habrían ido y venido hasta el fin de los siglos, si un acontecimiento providencial no hubiera puesto término a las tribulaciones del párroco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió que por esos días, entre muchas otras atracciones de las ferias errantes del Caribe, llevaron al pueblo el espectáculo triste de la mujer que se había convertido en araña por desobedecer a sus padres. La entrada para verla no sólo costaba menos que la entrada para ver al ángel, sino que permitían hacerle toda clase de preguntas sobre su absurda condición, y examinarla al derecho y al revés, de modo que nadie pusiera en duda la verdad del horror. Era una tarántula espantosa del tamaño de un carnero y con la cabeza de una doncella triste. Pero lo más desgarrador no era su figura de disparate, sino la sincera aflicción con que contaba los pormenores de su desgracia: siendo casi una niña se había escapado de la casa de sus padres para ir a un baile, y cuando regresaba por el bosque después de haber bailado toda la noche sin permiso, un trueno pavoroso abrió el cielo en dos mitades, y por aquella grieta salió el relámpago de azufre que la convirtió en araña. Su único alimento eran las bolitas de carne molida que las almas caritativas quisieran echarle en la boca. Semejante espectáculo, cargado de tanta verdad humana y de tan temible escarmiento, tenía que derrotar sin proponérselo al de un ángel despectivo que apenas si se dignaba mirar a los mortales. Además los escasos milagros que se le atribuían al ángel revelaban un cierto desorden mental, como el del ciego que no recobró la visión pero le salieron tres dientes nuevos, y el del paralítico que no pudo andar pero estuvo a punto de ganarse la lotería, y el del leproso a quien le nacieron girasoles en las heridas. Aquellos milagros de consolación que más bien parecían entretenimientos de burla, habían quebrantado ya la reputación del ángel cuando la mujer convertida en araña terminó de aniquilarla. Fue así como el padre Gonzaga se curó para siempre del insomnio, y el patio de Pelayo volvió a quedar tan solitario como en los tiempos en que llovió tres días y los cangrejos caminaban por los dormitorios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dueños de la casa no tuvieron nada que lamentar. Con el dinero recaudado construyeron una mansión de dos plantas, con balcones y jardines, y con sardineles muy altos para que no se metieran los cangrejos del invierno, y con barras de hierro en las ventanas para que no se metieran los ángeles. Pelayo estableció además un criadero de conejos muy cerca del pueblo y renunció para siempre a su mal empleo de alguacil, y Elisenda se compró unas zapatillas satinadas de tacones altos y muchos vestidos de seda tornasol, de los que usaban las señoras más codiciadas en los domingos de aquellos tiempos. El gallinero fue lo único que no mereció atención. Si alguna vez lo lavaron con creolina y quemaron las lágrimas de mirra en su interior, no fue por hacerle honor al ángel, sino por conjurar la pestilencia de muladar que ya andaba como un fantasma por todas partes y estaba volviendo vieja la casa nueva. Al principio, cuando el niño aprendió a caminar, se cuidaron de que no estuviera cerca del gallinero. Pero luego se fueron olvidando del temor y acostumbrándose a la peste, y antes de que el niño mudara los dientes se había metido a jugar dentro del gallinero, cuyas alambradas podridas se caían a pedazos. El ángel no fue menos displicente con él que con el resto de los mortales, pero soportaba las infamias más ingeniosas con una mansedumbre de perro sin ilusiones. Ambos contrajeron la varicela al mismo tiempo. El médico que atendió al niño no resistió la tentación de auscultar al ángel, y encontró tantos soplos en el corazón y tantos ruidos en los riñones, que no le pareció posible que estuviera vivo. Lo que más le asombró, sin embargo, fue la lógica de sus alas. Resultaban tan naturales en aquel organismo completamente humano, que no podía entender por qué no las tenían también los otros hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el niño fue a la escuela, hacía mucho tiempo que el sol y la lluvia habían desbaratado el gallinero. El ángel andaba arrastrándose por acá y por allá como un moribundo sin dueño. Lo sacaban a escobazos de un dormitorio y un momento después lo encontraban en la cocina. Parecía estar en tantos lugares al mismo tiempo, que llegaron a pensar que se desdoblaba, que se repetía a sí mismo por toda la casa, y la exasperada Elisenda gritaba fuera de quicio que era una desgracia vivir en aquel infierno lleno de ángeles. Apenas si podía comer, sus ojos de anticuario se le habían vuelto tan turbios que andaba tropezando con los horcones, y ya no le quedaban sino las cánulas peladas de las últimas plumas. Pelayo le echó encima una manta y le hizo la caridad de dejarlo dormir en el cobertizo, y sólo entonces advirtieron que pasaba la noche con calenturas delirantes en trabalenguas de noruego viejo. Fue esa una de las pocas veces en que se alarmaron, porque pensaban que se iba a morir, y ni siquiera la vecina sabia había podido decirles qué se hacía con los ángeles muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no sólo sobrevivió a su peor invierno, sino que pareció mejor con los primeros soles. Se quedó inmóvil muchos días en el rincón más apartado del patio, donde nadie lo viera, y a principios de diciembre empezaron a nacerle en las alas unas plumas grandes y duras, plumas de pajarraco viejo, que más bien parecían un nuevo percance de la decrepitud. Pero él debía conocer la razón de estos cambios, porque se cuidaba muy bien de que nadie los notara, y de que nadie oyera las canciones de navegantes que a veces cantaba bajo las estrellas. Una mañana, Elisenda estaba cortando rebanadas de cebolla para el almuerzo, cuando un viento que parecía de alta mar se metió en la cocina. Entonces se asomó por la ventana, y sorprendió al ángel en las primeras tentativas del vuelo. Eran tan torpes, que abrió con las uñas un surco de arado en las hortalizas y estuvo a punto de desbaratar el cobertizo con aquellos aletazos indignos que resbalaban en la luz y no encontraban asidero en el aire. Pero logró ganar altura. Elisenda exhaló un suspiro de descanso, por ella y por él, cuando lo vio pasar por encima de las últimas casas, sustentándose de cualquier modo con un azaroso aleteo de buitre senil. Siguió viéndolo hasta cuando acabó de cortar la cebolla, y siguió viéndolo hasta cuando ya no era posible que lo pudiera ver, porque entonces ya no era un estorbo en su vida, sino un punto imaginario en el horizonte del mar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel García Márquez&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7643134910047721768?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7643134910047721768/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7643134910047721768&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7643134910047721768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7643134910047721768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/un-seor-muy-viejo-con-unas-alas-enormes.html' title='Un señor muy viejo con unas alas enormes'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_k2eDxt6BI/AAAAAAAAADg/X-0Fn8_SsLs/s72-c/ala_de_angel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1783368245671614080</id><published>2008-04-03T11:39:00.001-03:00</published><updated>2008-04-03T11:40:30.163-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>La luna</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_TsVDxt6AI/AAAAAAAAADY/7v4mbCFEjoQ/s1600-h/luna.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_TsVDxt6AI/AAAAAAAAADY/7v4mbCFEjoQ/s320/luna.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185028917545527298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;A María Kodama&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tanta soledad en ese oro.&lt;br /&gt;La luna de las noches no es la luna&lt;br /&gt;que vio el primer Adán. Los largos siglos&lt;br /&gt;de la vigilia humana la han colmado&lt;br /&gt;de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1783368245671614080?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1783368245671614080/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1783368245671614080&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1783368245671614080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1783368245671614080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/la-luna.html' title='La luna'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_TsVDxt6AI/AAAAAAAAADY/7v4mbCFEjoQ/s72-c/luna.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7398537871244505771</id><published>2008-04-03T11:34:00.002-03:00</published><updated>2008-04-03T11:38:50.774-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>El reloj de arena</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_Tr8zxt5_I/AAAAAAAAADQ/i3Oct25cn_E/s1600-h/reloj.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_Tr8zxt5_I/AAAAAAAAADQ/i3Oct25cn_E/s200/reloj.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185028500933699570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Está bien que se mida con la dura&lt;br /&gt;sombra que una columna en el estío&lt;br /&gt;arroja o con el agua de aquel río&lt;br /&gt;en que Heráclito vio nuestra locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo, ya que al tiempo y al destino&lt;br /&gt;se parecen los dos: la imponderable&lt;br /&gt;sombra diurna y el curso irrevocable&lt;br /&gt;del agua que prosigue su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está bien, pero el tiempo en los desiertos&lt;br /&gt;otra substancia halló, suave y pesada,&lt;br /&gt;que parece haber sido imaginada&lt;br /&gt;para medir el tiempo de los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surge así el alegórico instrumento&lt;br /&gt;de los grabados de los diccionarios,&lt;br /&gt;la pieza que los grises anticuarios&lt;br /&gt;relegarán al mundo ceniciento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;del alfil desparejo, de la espada&lt;br /&gt;inerme, del borroso telescopio,&lt;br /&gt;del sándalo mordido por el opio&lt;br /&gt;del polvo, del azar y de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién no se ha demorado ante el severo&lt;br /&gt;y tétrico instrumento que acompaña&lt;br /&gt;en la diestra del dios a la guadaña&lt;br /&gt;y cuyas líneas repitió Durero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el ápice abierto el cono inverso&lt;br /&gt;deja caer la cautelosa arena,&lt;br /&gt;oro gradual que se desprende y llena&lt;br /&gt;el cóncavo cristal de su universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un agrado en observar la arcana&lt;br /&gt;arena que resbala y que declina&lt;br /&gt;y, a punto de caer, se arremolina&lt;br /&gt;con una prisa que es del todo humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La arena de los ciclos es la misma&lt;br /&gt;e infinita es la historia de la arena;&lt;br /&gt;así, bajo tus dichas o tu pena,&lt;br /&gt;la invulnerable eternidad se abisma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se detiene nunca la caída&lt;br /&gt;yo me desangro, no el cristal. El rito&lt;br /&gt;de decantar la arena es infinito&lt;br /&gt;y con la arena se nos va la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los minutos de la arena creo&lt;br /&gt;sentir el tiempo cósmico: la historia&lt;br /&gt;que encierra en sus espejos la memoria&lt;br /&gt;o que ha disuelto el mágico Leteo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pilar de humo y el pilar de fuego,&lt;br /&gt;Cartago y Roma y su apretada guerra,&lt;br /&gt;Simón Mago, los siete pies de tierra&lt;br /&gt;que el rey sajón ofrece al rey noruego,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo arrastra y pierde este incansable&lt;br /&gt;hilo sutil de arena numerosa.&lt;br /&gt;no he de salvarme yo, fortuita cosa&lt;br /&gt;de tiempo, que es materia deleznable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7398537871244505771?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7398537871244505771/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7398537871244505771&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7398537871244505771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7398537871244505771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/el-reloj-de-arena.html' title='El reloj de arena'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_Tr8zxt5_I/AAAAAAAAADQ/i3Oct25cn_E/s72-c/reloj.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3272457325766273884</id><published>2008-04-01T19:51:00.002-03:00</published><updated>2008-04-01T19:54:07.525-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandra Pizarnik'/><title type='text'>Formas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_K9ATxt5-I/AAAAAAAAADI/wFGEvv0n2IE/s1600-h/perfil_pajaro.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_K9ATxt5-I/AAAAAAAAADI/wFGEvv0n2IE/s200/perfil_pajaro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184413934063314914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;no sé si pájaro o jaula &lt;br /&gt;mano asesina &lt;br /&gt;o joven muerta entre cirios &lt;br /&gt;o amazona jadeando en la gran garganta oscura &lt;br /&gt;o silenciosa &lt;br /&gt;pero tal vez oral como una fuente &lt;br /&gt;tal vez juglar &lt;br /&gt;o princesa en la torre más alta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra Pizarnik&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3272457325766273884?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3272457325766273884/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3272457325766273884&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3272457325766273884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3272457325766273884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/formas.html' title='Formas'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_K9ATxt5-I/AAAAAAAAADI/wFGEvv0n2IE/s72-c/perfil_pajaro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6812584382711362633</id><published>2008-04-01T00:03:00.001-03:00</published><updated>2008-04-01T00:04:29.206-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Fontanarrosa'/><title type='text'>La barrera</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GmNjxt59I/AAAAAAAAADA/h-dEmlbu4Hs/s1600-h/mendieta.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GmNjxt59I/AAAAAAAAADA/h-dEmlbu4Hs/s200/mendieta.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184107397952432082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un paso más atrás. Dos más atrás. Tres. Ahí está bien. Ya está la barrera formada. Una baldosa más acá. Un momento. Ante todo, sacar las cosas del arco. Hay botellas debajo de la pileta. Ya la otra vez cagó una. Y dos sifones. El blindado no es nada, pero el otro puede reventar, y los sifones revientan y los pedacitos de vidrio saltan y se meten en los ojos de uno. Bien juntas las macetas de la barrera. El arquero muy nervioso. Miguel Tornino frente al balón. Atención. El rubio Miguel Tornino frente al balón. Una mano en la cintura. La otra también. La mano sacándose el pelo de la frente. La transpiración de la frente. De los ojos. Hay silencio en el estadio. Es la siesta. Hasta el Negro se ha quedado quieto. Resignado a ser simple espectador de ese tiro libre de carácter directo que ya tiene como seguro ejecutor a Miguel Tornino, que estudia con los ojos entrecerrados el ángulo de tiro, el hueco que le deja la barrera, la luz que atisba entre la pierna derecha del recio mediovolante de la visita y la pata de portland de la maceta grandota del culantrillo. Un solo grito en el estadio: Miguel, Miguel. El público de pie ante ésta, la última oportunidad del Racing Club cuando sólo faltan dos minutos para que finalice el match. Habrá que apurarse antes de que vuelva a adelantarse la barrera o el Negro insista en morder la pelota y hacerla cagar como el otro día que la pinchó el muy boludo. Sonó el silbato. Habrá que pegarle de chanfle interno. La cara interna del pie diestro de Miguel Tornino, el pibe de las inferiores debutante hoy le dará al balón casi de costado, tal vez de abajo, con no mucha fuerza pero sí con satánica precisión para que ese fulbo describa una rara comba sobre la cabeza de los asombrados defensores, sobre el despeinado pirincho del helecho de la segunda maceta y se cuele entre el travesaño, el poste, el postrer manotazo de la lata de aceite Cocinero que se ha lucido hasta el momento. ¡Tiró Tornino...! y... se hizo mimbre en el aire el arquero ante el latigazo insólito de curva inesperada y con la punta de los dos dedos allá voló la lata a la mierda, carajo que ladra el Negro, sí mamá... sí la guardo... está bien... pero mirá vos cómo la viene a sacar este guacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roberto Fontanarrosa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6812584382711362633?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6812584382711362633/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6812584382711362633&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6812584382711362633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6812584382711362633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/04/la-barrera.html' title='La barrera'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GmNjxt59I/AAAAAAAAADA/h-dEmlbu4Hs/s72-c/mendieta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1393682184647105046</id><published>2008-03-31T23:09:00.003-03:00</published><updated>2008-03-31T23:19:19.945-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandro Dolina'/><title type='text'>Gualicho</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GboTxt58I/AAAAAAAAAC4/o6D54qzge64/s1600-h/hechizo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GboTxt58I/AAAAAAAAAC4/o6D54qzge64/s200/hechizo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184095762886027202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Gualicho o walichu es el nombre que los indios pampas daban al genio del mal, al diablo, al hermano rebelde del creador Chachao. Pero también se llama gualicho a una hierba o filtro que suele usarse para enamorar por arte de hechicería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy ya casi nadie cree en estas cosas. Pero en mi pueblo sí creíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace muchos años, llegó a Buenos Aires un joven farmacéutico llamado Bejerman. Su verdadero nombre era Tortorello, pero el hombre había comprado la antigua farmacia "Bejerman" y es sabido que los farmacéuticos llevan el nombre de su farmacia. Tortorello venia de ser Katz en Azul y supe que el verdadero Bejerman es ahora Tepliskyen el pueblo de Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, Bejerman vendía un yuyo que, agregado al mate producía el enamoramiento súbito del que se lo tomaba hacia el cebador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pueblo empezó a comentarse la eficacia casi obscena de aquel producto que Bejerman vendía con fingida reserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las tardes, los jóvenes se reunían a tomar mate en galpones apartados. Las ruedas se iban achicando vuelta tras vuelta, ya que los repentinos ardores iban excluyendo del concurso a los sucesivos cebadores y a sus objetos de deseo que, a su turno, marchaban al galope hacia los yuyales de la vecindad.&lt;br /&gt;Al parecer, el efecto del gualicho duraba apenas unas horas. Esto lo hacia mas atractivo porque permitía disfrutar de los deleites urgentes sin tener que soportar los tramites penosos de la ulterioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, las personas de mayor edad y aun algunos grupos de matrimonios se aficionaron al uso del yuyo de Bejerman, hasta que llegó un momento en que todo el pueblo andaba engualichado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las idas y vueltas del mate caprichoso solían dibujar fugaces laberintos de amores cruzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, alguien recibía mates sucesivos de distintos cebadores.&lt;br /&gt;Otras veces, el cebador que engualichaba a alguien era engualichado a su vez por otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También había mates tomados por error, manotazos usurpadores y hasta chupadas por turno de un mismo cimarrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, en aquel tiempo, no sabia a quien amaba. Le había dado mate a todas las chicas del pueblo. Pero a decir verdad, todos habían mateado con todos.&lt;br /&gt;Un día cambiaron al comisario. Nombraron a un tal Barrientos que, ni bien se entero de estos asuntos, prohibió redondamente el gualicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo se resistió. Las mateadas se hicieron clandestinas. Pero con Barrientos no se jugaba. En cualquier momento aparecía en medio de la rueda con cuatro o cinco vigilantes, secuestraba las pavas, las yerberas y los mates y si se hallaban rastros de gualicho, los metía a todos en el calabozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin el intendente negoció un acuerdo. El gualicho quedaría prohibido, salvo un día por año dedicado a la celebración de La Fiesta del Mate. Durante toda esa jornada se podía engualichar libremente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así en mi pueblo, todos los 11 de agosto nos enamorábamos una o varias veces. La gente tomaba mate en las calles. Cualquier desconocido podía ser convidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos años mas tarde, para simplificar las cosas, se instaló un gigantesco mate en la plaza, con miles de pavas e innumerables bombillas, de suerte que todos cebaban y todos tomaban. Es decir, todos se enamoraban de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las orgías de La Fiesta del Mate aun se recuerdan. Y, por cierto, hay en el pueblo centenares de muchachos que no saben de qué mate son hijos.&lt;br /&gt;Una noche, no hace tanto tiempo, visité a Bejerman en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A falta de mate, tomamos un licor que nos sirvió su mujer. A la tercera copita, el farmacéutico cayo en estado confidencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si me promete no decírselo a nadie, voy a contarle algo: el gualicho no existe. Lo que traje a este pueblo es un yuyo cualquiera, creo que contra el resfrío. Pero la gente creyó que enamoraba. Y enamorarse es creer que uno se enamora. Todos pensaban que algo los empujaba. Y era cierto. Pero ese algo, si me permite el lugar común o acaso la grosería, lo llevaban dentro. Además hay algo que lamentar entre tanta polvareda. En todos estos años nadie se enamoro de verdad. Todos creían ser victimas del gualicho y los amores eternos duraban dos horas.. El único que se salvo de esa desgracia fui yo. Yo sabia que no había yuyo que valiera y entonces viví amores puros, sin trampas ni gualichos. Y por eso estoy al lado de esta mujer, por una decisión soberana de mi corazón. Nadie me hechizo. Nadie me cebo un mate embrujado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, la mujer, que volvía de la cocina, le dijo mientras le ponía la mano en le hombro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es lo que vos te creés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro Dolina&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1393682184647105046?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1393682184647105046/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1393682184647105046&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1393682184647105046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1393682184647105046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/gualicho.html' title='Gualicho'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GboTxt58I/AAAAAAAAAC4/o6D54qzge64/s72-c/hechizo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1556956383617435319</id><published>2008-03-31T22:58:00.002-03:00</published><updated>2008-03-31T23:03:58.714-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>La tarea de ablandar el ladrillo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GYCDxt57I/AAAAAAAAACw/BM6u23nGOUk/s1600-h/ventana.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GYCDxt57I/AAAAAAAAACw/BM6u23nGOUk/s200/ventana.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184091807221147570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentrífica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero Hotel de Belgique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa transparente en cuyo centro tomamos café con leche y abrimos el diario para saber lo que ocurrió en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. Negarse a que el acto delicadode girar el picaporte, ese acto por el cual todo podría transformarse, se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta luego, querida. Que te vaya bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta, negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria. Tanto más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no que esté mal si las cosas nos encuentran otra vez cada día y son las mismas. Que a nuestro lado haya la misma mujer, el mismo reloj, y que la novela abierta sobre la mesa eche a andar otra vez en la bicicleta de nuestros anteojos, ¿por que estaría mal? Pero como un toro triste hay que agachar la cabeza, del centro del ladrillo de cristal empujar hacia afuera, hacia lo otro tan cerca de nosotros, inasible como el picador tan cerca del toro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Castigarse los ojos mirando eso que anda por el cielo y aceptar taimadamente su nombre de nube, su replica catalogada en la memoria. No creas que el teléfono va a darte los números que buscas. ¿Por que te los daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo de tu esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frío. Rómpele la cabeza a ese mono, corre desde el centro hacia la pared y ábrete paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh cómo cantan en le piso de arriba! Hay un piso arriba en esta casa, con otras gentes. Hay un piso de arriba donde vive gente que no sospecha su piso de abajo, y estamos todos en el ladrillo de cristal. Y si de pronto una polilla se para al borde de un lápiz y late como un fuego ceniciento, mírala, yo la estoy mirando, estoy palpando su corazón pequeñísimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo está perdido. Cuando abra la puerta y me asome la la escalera, sabré que abajo empieza la calle; no el molde ya aceptado, no las cosas ya sabidas, no el hotel de enfrente: la calle, la viva floresta donde cada instante puede arrojarse sobre mi como una magnolia, donde las caras van a nacer cuando las mire, cuando avance un poco más, cuando con los codos y las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar el diario a la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1556956383617435319?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1556956383617435319/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1556956383617435319&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1556956383617435319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1556956383617435319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/la-tarea-de-ablandar-el-ladrillo.html' title='La tarea de ablandar el ladrillo'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R_GYCDxt57I/AAAAAAAAACw/BM6u23nGOUk/s72-c/ventana.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1503050071185864870</id><published>2008-03-31T22:54:00.000-03:00</published><updated>2008-03-31T22:55:12.132-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rodolfo Walsh'/><title type='text'>Esa mujer</title><content type='html'>El coronel elogia mi puntualidad:&lt;br /&gt;    ­Es puntual como los alemanes ­dice.&lt;br /&gt;    ­O como los ingleses.&lt;br /&gt;    El coronel tiene apellido alemán.&lt;br /&gt;    Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.&lt;br /&gt;    ­He leído sus cosas ­propone­. Lo felicito.&lt;br /&gt;    Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte años de servicios de informaciones, que ha estudiado filosofía y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente común.&lt;br /&gt;    Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces pálidas del río. Desde aquí es fácil amar, siquiera momentáneamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.&lt;br /&gt;    El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.&lt;br /&gt;    Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.&lt;br /&gt;    Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.&lt;br /&gt;    El coronel sabe dónde está.&lt;br /&gt;    Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cantón. Sonrío ante el Jongkind falso, el Fígari dudoso. Pienso en la cara que pondría si le dijera quién fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.&lt;br /&gt;    El bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegría, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.&lt;br /&gt;    ­Esos papeles ­dice.&lt;br /&gt;    Lo miro.&lt;br /&gt;    ­Esa mujer, coronel.&lt;br /&gt;    Sonríe.&lt;br /&gt;    ­Todo se encadena ­filosofa.&lt;br /&gt;    A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una lámpara de cristal está rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.&lt;br /&gt;    ­La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos roñosos.&lt;br /&gt;    ­¿Mucho daño? ­pregunto. Me importa un carajo.&lt;br /&gt;    ­Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Tiene doce años ­dice.&lt;br /&gt;    El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.&lt;br /&gt;    Entra su mujer, con dos pocillos de café.&lt;br /&gt;    Contale vos, Negra.&lt;br /&gt;    Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desdén queda flotando como una nubecita.&lt;br /&gt;    ­La pobre quedó muy afectada ­explica el coronel­. Pero a usted no le importa esto.&lt;br /&gt;    ­¡Cómo no me va a importar!... Oí decir que al capitán N y al mayor X también les ocurrió alguna desgracia después de aquello.&lt;br /&gt;    El coronel se ríe.&lt;br /&gt;    ­La fantasía popular -dice-. Vea cómo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen más que repetir.&lt;br /&gt;    Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.&lt;br /&gt;    -Cuénteme cualquier chiste -dice.&lt;br /&gt;    Pienso. No se me ocurre.&lt;br /&gt;    ­Cuénteme cualquier chiste político, el que quiera, y yo le demostraré que estaba inventado hace veinte años, cincuenta años, un siglo. Que se usó tras la derrota de Sedán, o a propósito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.&lt;br /&gt;    -¿Y esto?&lt;br /&gt;    ­La tumba de Tutankamón -dice el coronel-. Lord Carnavon. Basura.&lt;br /&gt;    El coronel se seca la transpiración con la mano gorda y velluda.&lt;br /&gt;    -Pero el mayor X tuvo un accidente, mató a su mujer.&lt;br /&gt;    ­¿Qué más? ­dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.&lt;br /&gt;    -Le pegó un tiro una madrugada.&lt;br /&gt;    ­La confundió con un ladrón ­sonríe el coronel . Esas cosas ocurren.&lt;br /&gt;    ­Pero el capitán N. . .&lt;br /&gt;    ­Tuvo un choque de automóvil, que lo tiene cualquiera, y más él, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.&lt;br /&gt;    ­¿Y usted, coronel?&lt;br /&gt;    ­Lo mío es distinto ­dice­. Me la tienen jurada.&lt;br /&gt;    Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.&lt;br /&gt;    ­Creen que yo tengo la culpa. Esos roñosos no saben lo que yo hice por ellos. Pero algún día se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.&lt;br /&gt;    ­Me gustaría.&lt;br /&gt;    ­Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos roñosos, pero sí ante la historia, ¿comprende?&lt;br /&gt;    ­Ojalá dependa de mí, coronel.&lt;br /&gt;    ­Anduvieron rondando. Una noche, uno se animó. Dejó la bomba en el palier y salió corriendo.&lt;br /&gt;    Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.&lt;br /&gt;    -Mire.&lt;br /&gt;    A la pastora le falta un bracito.&lt;br /&gt;    ­Derby -dice. Doscientos años.&lt;br /&gt;    La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.&lt;br /&gt;    ­¿Por qué creen que usted tiene la culpa?&lt;br /&gt;    ­Porque yo la saqué de donde estaba, eso es cierto, y la llevé donde está ahora, eso también es cierto. Pero ellos no saben lo que querían hacer, esos roñosos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidió.&lt;br /&gt;    El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con método.&lt;br /&gt;    -Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva histórica. Yo he leído a Hegel.&lt;br /&gt;    ­¿Qué querían hacer?&lt;br /&gt;    ­Fondearla en el río, tirarla de un avión, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en ácido. ¡Cuanta basura tiene que oír uno! Este país está cubierto de basura, uno no sabe de dónde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.&lt;br /&gt;    ­Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, ¿no? Ha llegado la hora de destruir. Habría que romper todo.&lt;br /&gt;    -Y orinarle encima.&lt;br /&gt;    ­Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. ¡Salud! -digo levantando el vaso.&lt;br /&gt;    No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan azul mercurio. De a ratos se oyen las bocinas de los automóviles, arrastrándose lejanas como las voces de un sueño. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.&lt;br /&gt;    ­Esa mujer ­le oigo murmurar­. Estaba desnuda en el ataúd y parecía una virgen. La piel se le había vuelto transparente. Se veían las metástasis del cáncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada.&lt;br /&gt;    El coronel bebe. Es duro.&lt;br /&gt;    ­Desnuda ­dice­. Éramos cuatro o cinco y no queríamos mirarnos. Estaba ese capitán de navío, y el gallego que la embalsamó, y no me acuerdo quién más. Y cuando la sacamos del ataúd -el coronel se pasa la mano por la frente­, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso...&lt;br /&gt;    Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. Sólo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto más cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus cañerías, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas, Y ahora el coronel se ha parado, empuña una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el ascético, geométrico, irónico vacío del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.&lt;br /&gt;    ­Me pareció oír. Esos roñosos no me van a agarrar descuidado, como la vez pasada.&lt;br /&gt;    Se sienta, más cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.&lt;br /&gt;    ­...se le tiró encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cadáver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le di una trompada, mire -el coronel se mira los nudillos­, que lo tiré contra la pared. Está todo podrido, no respetan ni a la muerte. ¿Le molesta la oscuridad?&lt;br /&gt;    ­No.&lt;br /&gt;    ­Mejor. Desde aquí puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.&lt;br /&gt;    Vuelve a servirse un whisky.&lt;br /&gt;    ­Pero esa mujer estaba desnuda -dice, argumenta contra un invisible contradictor-. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cinturón franciscano.&lt;br /&gt;    Bruscamente se ríe.&lt;br /&gt;    ­Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, ¿eh? Eso le demuestra.&lt;br /&gt;    Repite varias veces "Eso le demuestra", como un juguete mecánico, sin decir qué es lo que eso me demuestra.&lt;br /&gt;    -Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ataúd. Llamé a unos obreros que había por ahí. Figúrese como se quedaron. Para ellos era una diosa, qué sé yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.&lt;br /&gt;    ­¿Pobre gente?&lt;br /&gt;    ­Sí, pobre gente.­El coronel lucha contra una escurridiza cólera interior­. Yo también soy argentino.&lt;br /&gt;    ­Yo también, coronel, yo también. Somos todos argentinos.&lt;br /&gt;    ­Ah, bueno ­dice.&lt;br /&gt;    ­¿La vieron así?&lt;br /&gt;    ­Sí, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, ¿sabe? Con todo, con todo...&lt;br /&gt;    La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez más rémova encuadrada en sus líneas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporción o qué. Yo también me sirvo un whisky.&lt;br /&gt;    ­Para mí no es nada -dice el coronel­. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, el 39. Yo era agregado militar, dése cuenta.&lt;br /&gt;    Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas más hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da... Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.&lt;br /&gt;    ­A mí no me podía sorprender. Pero ellos...&lt;br /&gt;    ­¿Se impresionaron?&lt;br /&gt;    ­Uno se desmayó. Lo desperté a bofetadas. Le dije: "Maricón, ¿ésto es lo que hacés cuando tenés que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmió cuando lo mataban a Cristo." Después me agradeció.&lt;br /&gt;    Miró la calle. "Coca" dice el letrero, plata sobre rojo. "Cola" dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, círculo rojo tras concéntrico círculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. "Beba".&lt;br /&gt;    ­Beba ­dice el coronel.&lt;br /&gt;    Bebo.&lt;br /&gt;    ­¿Me escucha?&lt;br /&gt;    -Lo escucho.&lt;br /&gt;    Le cortamos un dedo.&lt;br /&gt;    ­¿Era necesario?&lt;br /&gt;    El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del índice, la demarca con la uña del pulgar y la alza.&lt;br /&gt;    ­Tantito así. Para identificarla.&lt;br /&gt;    -¿No sabían quién era?&lt;br /&gt;    Se ríe. La mano se vuelve roja. "Beba".&lt;br /&gt;    ­Sabíamos, sí. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto histórico, ¿comprende?&lt;br /&gt;    ­Comprendo.&lt;br /&gt;    -La impresión digital no agarra si el dedo está muerto. Hay que hidratarlo. Más tarde se lo pegamos.&lt;br /&gt;    ­¿Y?&lt;br /&gt;    ­Era ella. Esa mujer era ella.&lt;br /&gt;    ­¿Muy cambiada?&lt;br /&gt;    ­No, no, usted no me entiende. lgualita. Parecía que iba a hablar, que iba a... Lo del dedo es para que todo fuera legal. El profesor R. controló todo, hasta le sacó radiografías.&lt;br /&gt;    ­¿El profesor R.?&lt;br /&gt;    -Sí. Eso no lo podía hacer cualquiera. Hacía falta alguien con autoridad científica, moral.&lt;br /&gt;    En algún lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto esta ahí, su voz amarga, inconquistable.&lt;br /&gt;    ­¿Enciendo?&lt;br /&gt;    ­No.&lt;br /&gt;    ­Teléfono.&lt;br /&gt;    ­Deciles que no estoy.&lt;br /&gt;    Desaparece.&lt;br /&gt;    ­Es para putearme ­explica el coronel-. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.&lt;br /&gt;    -Ganas de joder ­digo alegremente.&lt;br /&gt;    ­Cambié tres veces el número del teléfono. Pero siempre lo averiguan.&lt;br /&gt;    ­¿Qué le dicen?&lt;br /&gt;    ­Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.&lt;br /&gt;    Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.&lt;br /&gt;    ­Hice una ceremonia, los arengué. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.&lt;br /&gt;    El coronel está de pie y bebe con coraje, con exasperación, con grandes y altas ideas que refluyen sobre él como grandes y altas olas contra un peñasco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.&lt;br /&gt;    ­La sacamos en un furgón, la tuve en Viamonte, después en 25 de Mayo, siempre cuidándola, protegiéndola, escondiéndola. Me la querían quitar, hacer algo con ella. La tapé con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qué era, les decía que era el transmisor de Córdoba, la Voz de la Libertad.&lt;br /&gt;    Ya no sé dónde está el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el baño, pañales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.&lt;br /&gt;    -Llueve -dice su voz extraña.&lt;br /&gt;    Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Orión.&lt;br /&gt;    ­Llueve día por medio ­dice el coronel-. Día por medio llueve en un jardín donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cinturón franciscano.&lt;br /&gt;    Dónde, pienso, dónde.&lt;br /&gt;    ­¡Está parada! -grita el coronel­. ¡La enterré parada, como Facundo, porque era un macho!&lt;br /&gt;    Entonces lo veo, en la otra punta de la mesa. Y por un momento, cuando el resplandor cárdeno lo baña, creo que llora, que gruesas lágrimas le resbalan por la cara.&lt;br /&gt;    ­No me haga caso -dice, se sienta­. Estoy borracho.&lt;br /&gt;    Y largamente llueve en su memoria.&lt;br /&gt;    Me paro, le toco el hombro.&lt;br /&gt;    ­¿Eh? -dice­ ¿Eh? -dice.&lt;br /&gt;    Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.&lt;br /&gt;    -¿La sacaron del país?&lt;br /&gt;    -Sí.&lt;br /&gt;    ­¿La sacó usted?&lt;br /&gt;    ­Sí.&lt;br /&gt;    -¿Cuántas personas saben?&lt;br /&gt;    ­DOS.&lt;br /&gt;    ­¿El Viejo sabe?&lt;br /&gt;    Se ríe.&lt;br /&gt;    -Cree que sabe.&lt;br /&gt;    ­¿Dónde?&lt;br /&gt;    No contesta.&lt;br /&gt;    ­Hay que escribirlo, publicarlo.&lt;br /&gt;    ­Sí. Algún día.&lt;br /&gt;    Parece cansado, remoto.&lt;br /&gt;    ­¡Ahora! ­me exaspero­. ¿No le preocupa la historia? ¡Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!&lt;br /&gt;    La lengua se le pega al paladar, a los dientes.&lt;br /&gt;    -Cuando llegue el momento... usted será el primero...&lt;br /&gt;    ­No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil dólares. Diez mil. Lo que quiera.&lt;br /&gt;    Se ríe.&lt;br /&gt;    ­¿Dónde, coronel, dónde?&lt;br /&gt;    Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme quién soy, qué hago ahí.&lt;br /&gt;    Y mientras salgo derrotado, pensando que tendré que volver, o que no volveré nunca. Mientras mi dedo índice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras sé que ya no me interesa, y que justamente no moveré un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelación.&lt;br /&gt;    ­Es mía -dice simplemente­. Esa mujer es mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodolfo Walsh&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1503050071185864870?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1503050071185864870/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1503050071185864870&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1503050071185864870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1503050071185864870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/esa-mujer.html' title='Esa mujer'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-6069765104056496402</id><published>2008-03-31T22:51:00.001-03:00</published><updated>2008-03-31T22:51:41.960-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juan Gelman'/><title type='text'>Oración de un desocupado</title><content type='html'>Padre,&lt;br /&gt;     desde los cielos bájate, he olvidado&lt;br /&gt;las oraciones que me enseñó la abuela,&lt;br /&gt;pobrecita, ella reposa ahora,&lt;br /&gt;no tiene que lavar, limpiar, no tiene&lt;br /&gt;que preocuparse andando el día por la ropa,&lt;br /&gt;no tiene que velar la noche, pena y pena,&lt;br /&gt;rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,&lt;br /&gt;que me muero de hambre en esta esquina,&lt;br /&gt;que no sé de qué sirve haber nacido,&lt;br /&gt;que me miro las manos rechazadas,&lt;br /&gt;que no hay trabajo, no hay,&lt;br /&gt;                    bájate un poco, contempla&lt;br /&gt;esto que soy, este zapato roto,&lt;br /&gt;esta angustia, este estómago vacío,&lt;br /&gt;esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre&lt;br /&gt;cavándome la carne,&lt;br /&gt;               este dormir así,&lt;br /&gt;bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido&lt;br /&gt;te digo que no entiendo, Padre, bájate,&lt;br /&gt;tócame el alma, mírame&lt;br /&gt;el corazón,&lt;br /&gt;yo no robé, no asesiné, fui niño&lt;br /&gt;y en cambio me golpean y golpean,&lt;br /&gt;te digo que no entiendo, Padre, bájate,&lt;br /&gt;si estás, que busco&lt;br /&gt;resignación en mí y no tengo y voy&lt;br /&gt;a agarrarme la rabia y a afilarla&lt;br /&gt;para pegar y voy&lt;br /&gt;a gritar a sangre en cuello&lt;br /&gt;por que no puedo más, tengo riñones&lt;br /&gt;y soy un hombre,&lt;br /&gt;            bájate, qué han hecho&lt;br /&gt;de tu criatura, Padre?&lt;br /&gt;            un animal furioso&lt;br /&gt;que mastica la piedra de la calle? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gelman&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-6069765104056496402?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/6069765104056496402/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=6069765104056496402&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6069765104056496402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/6069765104056496402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/oracin-de-un-desocupado.html' title='Oración de un desocupado'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7880278980903131974</id><published>2008-03-31T22:41:00.000-03:00</published><updated>2008-03-31T22:42:30.565-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jacques Prevert'/><title type='text'>Para ti mi amor</title><content type='html'>Fui al mercado de pájaros&lt;br /&gt;y compré pájaros&lt;br /&gt;para ti&lt;br /&gt;mi amor.&lt;br /&gt;Fui al mercado de flores&lt;br /&gt;y compré flores&lt;br /&gt;para ti&lt;br /&gt;mi amor.&lt;br /&gt;Fui al mercado de chatarra&lt;br /&gt;y compré cadenas&lt;br /&gt;pesadas cadenas&lt;br /&gt;para ti&lt;br /&gt;mi amor.&lt;br /&gt;Después fui al mercado de esclavos&lt;br /&gt;y te busqué&lt;br /&gt;pero no te encontré&lt;br /&gt;mi amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacques Prévert&lt;br /&gt;Versión de Claire Deloupy&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7880278980903131974?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7880278980903131974/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7880278980903131974&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7880278980903131974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7880278980903131974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/para-ti-mi-amor.html' title='Para ti mi amor'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2114391671563039948</id><published>2008-03-31T22:39:00.001-03:00</published><updated>2008-03-31T22:39:59.620-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pedro Salinas'/><title type='text'>Fe mía</title><content type='html'>No me fío de la rosa&lt;br /&gt;de papel,&lt;br /&gt;tantas veces que la hice&lt;br /&gt;yo con mis manos.&lt;br /&gt;Ni me fío de la otra&lt;br /&gt;rosa verdadera,&lt;br /&gt;hija del sol y sazón,&lt;br /&gt;la prometida del viento.&lt;br /&gt;De ti que nunca te hice,&lt;br /&gt;de ti que nunca te hicieron,&lt;br /&gt;de ti me fío, redondo&lt;br /&gt;seguro azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro Salinas&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2114391671563039948?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2114391671563039948/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2114391671563039948&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2114391671563039948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2114391671563039948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/fe-ma.html' title='Fe mía'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-5810520932047948912</id><published>2008-03-01T20:14:00.002-02:00</published><updated>2008-03-01T20:16:58.168-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Neruda'/><title type='text'>Ausencia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8nVzpXPrzI/AAAAAAAAACo/a6UR-DVAOcg/s1600-h/rosa.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8nVzpXPrzI/AAAAAAAAACo/a6UR-DVAOcg/s200/rosa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172900730265120562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Apenas te he dejado,&lt;br /&gt;vas en mí, cristalina&lt;br /&gt;o temblorosa,&lt;br /&gt;o inquieta, herida por mí mismo&lt;br /&gt;o colmada de amor, como cuando tus ojos&lt;br /&gt;se cierran sobre el don de la vida&lt;br /&gt;que sin cesar te entrego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amor mío&lt;br /&gt;nos hemos encontrado&lt;br /&gt;sedientos y nos hemos&lt;br /&gt;bebido toda el agua y la sangre,&lt;br /&gt;nos encontramos&lt;br /&gt;con hambre&lt;br /&gt;y nos mordimos&lt;br /&gt;como el fuego muerde,&lt;br /&gt;dejándonos heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero espérame,&lt;br /&gt;guárdame tu dulzura.&lt;br /&gt;Yo  te daré también&lt;br /&gt;una rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-5810520932047948912?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/5810520932047948912/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=5810520932047948912&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5810520932047948912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5810520932047948912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/03/ausencia.html' title='Ausencia'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8nVzpXPrzI/AAAAAAAAACo/a6UR-DVAOcg/s72-c/rosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2906153473981894661</id><published>2008-02-29T17:59:00.004-02:00</published><updated>2008-02-29T18:08:02.694-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandro Dolina'/><title type='text'>El Bar del Infierno</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8hmD5XPryI/AAAAAAAAACg/G9BrAEcXzLQ/s1600-h/bar.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8hmD5XPryI/AAAAAAAAACg/G9BrAEcXzLQ/s320/bar.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172496389158973218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El bar es incesante. Es imposible alcanzar sus confines. Del modo más caprichoso se suceden salones, mostradores, pasillos y reservados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie ha podido establecer nunca cuál es la puerta del bar. La opinión mayoritaria es que no hay forma de salir de él. Sin embargo, muchos buscan la salida. Es el sueño romántico más frecuente de este tugurio. Hombres jóvenes, inconformes, beligerantes, eligen una dirección cualquiera y avanzan desaforadamente buscando la puerta, o el centro, o la explicación del bar. Generalmente, nadie vuelve a verlos. Algunos regresan mucho tiempo después, casi siempre por el lado contrario al que eligieron para irse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cafetín es un laberinto. Nuestro destino es extraviarnos en sus encrucijadas. Pero algunos presienten una verdad aún más temible: no se puede salir del bar no por la falta de puertas, ni por la disposición caprichosa de sus instalaciones sino porque no hay otra cosa que el bar. El afuera no existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es verdad que los parroquianos están condenados a vagar perpetuamente por los mismos lugares, también es cierto que sus conductas se repiten del mismo modo inevitable. Pero ellos no lo saben. Se mueven con soberbia, como si decidieran sus propias acciones. Y no es así. Sólo cumplen con ajenas voluntades. Los mozos, los músicos, los borrachos, las prostitutas y los jugadores están aquí desde el comienzo de los tiempos y aquí permanecerán, recorriendo trayectos ancestrales con aires de inauguración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada tanto, un viento de loca esperanza entra en el bar. Misteriosamente los parroquianos empiezan a creer que todo tiene un propósito, que cada uno de sus patéticos esfuerzos está destinado a un logro final y que fuera del bar hay cielos límpidos y amores venturosos que darán sentido hasta al último de los versos oscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre a quien llaman el Narrador de Historias está obligado a contar un cuento cada noche, cuando el reloj da las doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie le presta atención. Anda siempre con unos libros grasientos. En ellos hay -según se dice- infinitos relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libros son siete, o acaso cinco. Existe la sensación de que cada uno sigue preceptos diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ada, la bruja, ha dicho que el Libro Rojo contiene un solo relato y que ese relato revela los secretos de la libertad. Pero el Narrador jamás abre el Libro Rojo.&lt;br /&gt;El Libro Blanco contiene falsos secretos; el Libro Verde Clarito es igual al Libro Amarillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, los ladrones roban los libros del Narrador Algunos parroquianos pagan por ellos unas monedas y tratan de leerlos. El desengaño es inevitable. Las páginas están escritas con una tinta sutil que se borra al tomar contacto con el aire. Una y otra vez, el Narrador recupera los libros y los ladrones vuelven a robarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo se han hecho torpes duplicados y ya no se sabe si los textos que lee son los verdaderos, o copias fieles, o relatos falsos.*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Esta humilde edición proviene de la copia de Dimas Santángelo, un anciano envidioso que tuvo en su poder los libros del Narrador y que los corrigió cruelmente, sólo para menoscabarlos. Se molestó, eso sí, en anotar las improvisadas canciones con que retrucaban cada historia los belicosos cantores del Coro del Bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro Dolina&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2906153473981894661?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2906153473981894661/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2906153473981894661&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2906153473981894661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2906153473981894661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/el-bar-del-infierno.html' title='El Bar del Infierno'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8hmD5XPryI/AAAAAAAAACg/G9BrAEcXzLQ/s72-c/bar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1478778513866207679</id><published>2008-02-26T22:54:00.004-02:00</published><updated>2008-02-26T23:03:33.138-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandra Pizarnik'/><title type='text'>Arbol de Diana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8S10a0bFuI/AAAAAAAAACQ/CRxFUFCu9bM/s1600-h/alejandra.gif"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8S10a0bFuI/AAAAAAAAACQ/CRxFUFCu9bM/s200/alejandra.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171458184285198050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;He dado el salto de mí al alba.&lt;br /&gt;He dejado mi cuerpo junto a la luz&lt;br /&gt;y he cantado la tristeza de lo que nace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;Estas son las versiones que nos propone:&lt;br /&gt;un agujero, una pared que tiembla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;sólo la sed&lt;br /&gt;el silencio&lt;br /&gt;ningún encuentro&lt;br /&gt;cuídate de mí amor mío&lt;br /&gt;cuídate de la silenciosa en el desierto&lt;br /&gt;de la viajera con el vaso vacío&lt;br /&gt;y de la sombra de su sombra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;a Aurora y Julio Cortázar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien:&lt;br /&gt;Quién dejará de hundir su mano en busca&lt;br /&gt;del tributo para la pequeña olvidada. El frío&lt;br /&gt;pagará. Pagará el viento. La lluvia pagará.&lt;br /&gt;Pagará el trueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;por un minuto de vida breve&lt;br /&gt;única de ojos abiertos&lt;br /&gt;por un minuto de ver&lt;br /&gt;en el cerebro flores pequeñas&lt;br /&gt;danzando como palabras en la boca de un mudo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;ella se desnuda en el paraíso&lt;br /&gt;de su memoria&lt;br /&gt;ella desconoce el feroz destino&lt;br /&gt;de sus visiones&lt;br /&gt;ella tiene miedo de no saber nombrar&lt;br /&gt;lo que no existe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7&lt;br /&gt;Salta con la camisa en llamas&lt;br /&gt;de estrella a estrella,&lt;br /&gt;de sombra en sombra.&lt;br /&gt;Muere de muerte lejana&lt;br /&gt;la que ama al viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8&lt;br /&gt;Memoria iluminada, galería donde vaga&lt;br /&gt;la sombra de lo que espero. No es verdad&lt;br /&gt;que vendrá. No es verdad que no vendrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9&lt;br /&gt;Estos huesos brillando en la noche,&lt;br /&gt;estas palabras como piedras preciosas&lt;br /&gt;en la garganta viva de un pájaro petrificado,&lt;br /&gt;este verde muy amado,&lt;br /&gt;este lila caliente,&lt;br /&gt;este corazón sólo misterioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10&lt;br /&gt;un viento débil&lt;br /&gt;lleno de rostros doblados&lt;br /&gt;que recorto en forma de objetos que amar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11&lt;br /&gt;ahora&lt;br /&gt;           en esta hora inocente&lt;br /&gt;yo y la que fui nos sentamos&lt;br /&gt;en el umbral de mi mirada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12&lt;br /&gt;no más las dulces metamorfosis de una niña de seda&lt;br /&gt;sonámbula ahora en la cornisa de niebla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;su despertar de mano respirando&lt;br /&gt;de flor que se abre al viento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13&lt;br /&gt;explicar con palabras de este mundo&lt;br /&gt;que partió de mí un barco llevándome&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14&lt;br /&gt;El poema que no digo,&lt;br /&gt;el que no merezco.&lt;br /&gt;Miedo de ser dos&lt;br /&gt;camino del espejo:&lt;br /&gt;alguien en mí dormido&lt;br /&gt;me come y me bebe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15&lt;br /&gt;Extraño desacostumbrarme&lt;br /&gt;de la hora en que nací.&lt;br /&gt;Extraño no ejercer más&lt;br /&gt;oficio de recién llegada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16&lt;br /&gt;has construido tu casa&lt;br /&gt;has emplumado tus pájaros&lt;br /&gt;has golpeado al viento&lt;br /&gt;con tus propios huesos&lt;br /&gt;has terminado sola&lt;br /&gt;lo que nadie comenzó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17&lt;br /&gt;Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días&lt;br /&gt;sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta,&lt;br /&gt;se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me&lt;br /&gt;lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su&lt;br /&gt;espera en hogueras frías, su elemento místico, su fornicación de nom-&lt;br /&gt;bres creciendo solos en la noche pálida.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20&lt;br /&gt;a Laure Bataillon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;dice que no sabe del miedo de la muerte del amor&lt;br /&gt;dice que tiene miedo de la muerte del amor&lt;br /&gt;dice que el amor es muerte es miedo&lt;br /&gt;dice que la muerte es miedo es amor&lt;br /&gt;dice que no sabe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21&lt;br /&gt;he nacido tanto&lt;br /&gt;y doblemente sufrido&lt;br /&gt;en la memoria de aquí y de allá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;22&lt;br /&gt;en la noche&lt;br /&gt;un espejo para la pequeña muerta&lt;br /&gt;un espejo de cenizas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23&lt;br /&gt;una mirada desde la alcantarilla&lt;br /&gt;puede ser una visión del mundo&lt;br /&gt;la rebelión consiste en mirar una rosa&lt;br /&gt;hasta pulverizarse los ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24&lt;br /&gt;(un dibujo de Wols)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;estos hilos aprisionan a las sombras&lt;br /&gt;y las obligan a rendir cuentas del silencio&lt;br /&gt;estos hilos unen la mirada al sollozo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25&lt;br /&gt;(exposición Goya)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un agujero en la noche&lt;br /&gt;súbitamente invadido por un ángel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26&lt;br /&gt;(un dibujo de Klee)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando el palacio de la noche&lt;br /&gt;encienda su hermosura&lt;br /&gt;pulsaremos los espejos&lt;br /&gt;hasta que nuestros rostros canten como ídolos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;27&lt;br /&gt;un golpe del alba en las flores&lt;br /&gt;me abandona ebria de nada y de luz lila&lt;br /&gt;ebria de inmovilidad y de certeza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;28&lt;br /&gt;te alejas de los nombres&lt;br /&gt;que hilan el silencio de las cosas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;29&lt;br /&gt;a André Pieyre de Mandiargues&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí vivimos con una mano en la garganta. Que nada es posible ya lo&lt;br /&gt;sabían los que inventaban lluvias y tejían palabras con el tormento de la&lt;br /&gt;ausencia. Por eso en sus plegarias había un sonido de manos enamoradas&lt;br /&gt;de la niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;30&lt;br /&gt;en el invierno fabuloso&lt;br /&gt;la endecha de las alas en la lluvia&lt;br /&gt;en la memoria del agua dedos de niebla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;31&lt;br /&gt;Es un cerrar de ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de&lt;br /&gt;relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados de&lt;br /&gt;un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta&lt;br /&gt;que las palabras olvidadas suenan mágicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;32&lt;br /&gt;Zona de plagas donde la dormida come lentamente&lt;br /&gt;su corazón de medianoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;33&lt;br /&gt;alguna vez&lt;br /&gt;                   alguna vez tal vez&lt;br /&gt;me iré sin quedarme&lt;br /&gt;                   me iré como quien se va&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;34&lt;br /&gt;la pequeña viajera&lt;br /&gt;moría explicando su muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sabios animales nostálgicos&lt;br /&gt;visitaban su cuerpo caliente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;35&lt;br /&gt;a Ester Singer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de&lt;br /&gt;fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche,&lt;br /&gt;déjate caer y doler, mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;37&lt;br /&gt;más allá de cualquier zona prohibida&lt;br /&gt;hay un espejo para nuestra triste transparencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;38&lt;br /&gt;Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas&lt;br /&gt;este canto me desmiente, me amordaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra Pizarnik&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1478778513866207679?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1478778513866207679/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1478778513866207679&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1478778513866207679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1478778513866207679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/arbol-de-diana.html' title='Arbol de Diana'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8S10a0bFuI/AAAAAAAAACQ/CRxFUFCu9bM/s72-c/alejandra.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3339736310007368739</id><published>2008-02-23T13:46:00.002-02:00</published><updated>2008-02-23T13:49:23.283-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Louis enormísimo cronopio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8BAda0bFsI/AAAAAAAAACA/-6qIy2uMOT4/s1600-h/louis_amstrong.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8BAda0bFsI/AAAAAAAAACA/-6qIy2uMOT4/s320/louis_amstrong.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170203246380914370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Parece que el pajarito mandón más conocido por Dios sopló en el flanco del primer hombre para animarlo y darle espíritu. Si en vez del pajarito hubiera estado allí Louis para soplar, el hombre habría salido mucho mejor. La cronología, la historia y demás concatenaciones, son una inmensa desgracia. Un mundo que hubiera empezado por Picasso en vez de acabar por él, sería un mundo exclusivamente para cronopios, y en todas las esquinas los cronopios bailarían tregua y bailarían catala, y subido al farol del alumbrado Louis soplaría durante horas haciendo caer del cielo grandísimos pedazos de estrellas de almíbar y frambuesa, para que comieran los niños y los perros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son cosas que uno piensa cuando está embutido en una platea del teatro des Champs Elysées y Louis va a salir de un momento a otro, pues esta tarde se descolgó en París como un ángel, es decir que vino en Air France y uno se imagina el inmenso lío en la cabina del avión, son numerosos famas provistos de carteras llenas de documentos y presupuestos y Louis entre ellos muerto de risa mostrando con el dedo los paisajes que los famas prefieren no mirar porque les viene el vómito, pobres. Louis comiendo un hot-dog que la chica del avión le ha traído para darle el gusto y porque si no se lo trae, Louis la va a correr por todo el aeroplano hasta conseguir que la chica le fabrique un hot-dog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, llegan a París y abajo están los periodistas, por eso ahora tengo la foto de Franz Suar. Y Louis está ahí, rodeado de caras blancas, y sin ningún prejuicio; realmente yo creo que en esa foto su cara es la única cara humana entre tantas caras de reporteros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, vea usted como son las cosas en este teatro: en este teatro donde una vez el grandísimo cronopio Nijinsky descubrió que en el aire hay columpios secretos y escaleras que llevan a la alegría, dentro de un minuto va a salir Louis y va a empezar el fin del mundo. Por supuesto Louis no tiene la más pequeña idea de que en el lugar donde planta sus zapatones amarillos se posaron una vez los escarpines de Nijinsky; pero precisamente lo bueno de los cronopios esta en que nunca se preocupan por lo que pasó alguna vez o si ese señor en el palco es el Príncipe de Gales. A Nijinsky tampoco le hubiera importado nada saber que Louis tocaría la trompeta en su teatro. Esas cosas quedan para los famas y también para las esperanzas que se ocupan de recoger las crónicas, establecer las fechas y encuadernarlo todo con tafilete y lomo de tela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche, el teatro está invadido copiosamente por cronopios, que no contentos con desbordarse por la sala y trepar hasta las lámparas, invaden el escenario y se tiran por el suelo, se apelotonan en todos los espacios disponibles o no disponibles, con inmensa indignación de los acomodadores que, ayer nomás, en el concierto de flauta y arpa tenían un público tan bien educado que era un placer. Aparte de que estos cronopios no dan mucha propina, y siempre que pueden se ocupan por su cuenta y no le hacen caso al acomodador. Como los acomodadores son en general esperanzas, se deprimen sensiblemente ante esta conducta de los cronopios y con suspiros profundos, encienden y apagan sus linternas, que en las esperanzas es una señal de gran melancolía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa que hacen inmediatamente los cronopios es ponerse a silbar y a gritar en forma sobresaliente reclamando a Louis que, muerto de risa, los hace esperar un rato, nada más que para divertirse. De modo que la sala de teatro de Champs Elysées se balancea como un hongo mientras los cronopios entusiasmados llaman a Louis y multitud de aeroplanos de papel vuelan por todos lados y se meten en los ojos y los cuellos de famas y esperanzas que se retuercen indignados, y también de cronopios que se levantan enfurecidos, agarran el aeroplano y lo devuelven con terrible fuerza, gracias a lo cual las cosas van de mal en peor en el teatro de Champs Elysées.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, sale un señor que va a decir unas palabras en el micrófono, pero como el público está esperando a Louis y este señor viene a ponerse en el camino, los cronopios están furiosísimos y lo increpan de manera vehemente, tapando por completo el discurso del señor, a quien se ve solamente abrir y cerrar la boca, con lo cual se parece de manera extraordinaria a un pescado en una pecera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Louis es un enormísimo cronopio, le da lástima el discurso perdido y de golpe aparece por una puertecita lateral, y lo primero que se ve de él es su gran pañuelo blanco, un pañuelo que flota en el aire y detrás un chorro de oro también flotando en el aire y es la trompeta de Louis, y detrás, saliendo de la oscuridad de la puerta la otra oscuridad llena de luz de Louis que avanza por el escenario, y se acabó el mundo y lo que viene ahora es total y definitivamente la caída de la estantería y el final del cariyú. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de Louis vienen los chicos de la orquesta, y ahí está Trummy Young que toca el trombón como si sostuviera en los brazos una mujer desnuda y de miel, y Arvel Shaw que toca el contrabajo como si sostuviera en los brazos una mujer desnuda y de sombra, y Cozy Cole que se cierne sobre la batería como el marqués de Sade sobre los traseros de ocho mujeres desnudas y fustigadas, y luego vienen otros dos músicos de cuyos nombres no quiero acordarme y que están ahí yo creo que por un error del empresario o porque Louis los encontró debajo del Pont Neuf y les vio cara de hambre, y además uno de ellos se llama Napoleón y eso es un argumento irresistible para un cronopio tan enormísimo como Louis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para esto ya se ha desencadenado el Apocalipsis, porque Louis no hace más que levantar su espada de oro, y la primera frase de When its sleepy time down South cae sobre la gente como una caricia de leopardo. De la trompeta de Louis la música sale como las cintas habladas de las bocas de los santos primitivos, en el aire se dibuja su caliente escritura amarilla, y detrás de esa primera señal se desencadena Muskat Ramble y nosotros en las plateas nos agarramos todo lo que tenemos agarrable, y además lo de los vecinos, con lo cual la sala parece una vasta sociedad de pulpos enloquecidos y en el medio está Louis con los ojos en blanco detrás de su trompeta, con su pañuelo flotando en una continua despedida de algo que no se sabe lo que es, como si Louis necesitara decirle todo el tiempo adiós a esa música que crea y que se deshace en el instante, como si supiera el precio terrible de esa maravillosa libertad que es la suya. Por supuesto que a cada coro, cuando Louis riza el rizo de su última frase y la cinta de oro se corta como con una tijera fulgurante, los cronopios del escenario saltan varios metros en todas direcciones, mientras los cronopios de la sala se agitan entusiasmados en sus plateas, y los famas llegados al concierto por error o porque había que ir o porque cuesta caro, se miran entre ellos con un aire estudiadamente amable, pero naturalmente no han entendido nada, les duele la cabeza de manera horrorosa, y en general quisieran estar en sus casas escuchando la buena música recomendada y explicada por los buenos locutores o en cualquier parte, a varios kilómetros del teatro de Champs Elysées.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa digna de tenerse en cuenta es que además de la inmensa montaña de aplausos que caen sobre Louis apenas ha terminado su coro, el mismo Louis se apresura a mostrarse visiblemente encantado de sí mismo, se ríe con su grandísima dentadura, agita el pañuelo y va y viene por el escenario, cambiando frases de contento con sus músicos y en un todo satisfecho de lo que está pasando. Luego aprovecha que Trummy Young ha enarbolado su trombón y está produciendo una fenomenal descarga de sonido concentrado en masas ametrallantes y resbalantes, para secarse cuidadosamente la cara con su pañuelo, y junto con la cara el pescuezo y yo creo que hasta el interior de los ojos, a juzgar por la forma en que se los restriega. A esta altura de las cosas vamos descubriendo los adminículos que se trae Louis para estar como en su casa en el escenario y divertirse a gusto. Por lo pronto aprovecha la plataforma donde Cozy Cole semejante a Zeus profiere rayos y centellas en cantidades sobrenaturales, para guardar una pila formada por una docena de pañuelos blancos que va tomando uno a uno a medida que el anterior se convierte en sopa. Pero naturalmente todo ese sudor sale de alguna parte, y a los pocos minutos Louis siente que se está deshidratando, de modo que aprovecha de un terrible cuerpo a cuerpo amoroso de Arvel Shaw con su dama morena para sacar de la plataforma de Zeus un extraordinario y misterioso vaso rojo, angosto y altísimo, que parece un cubilete de dados o el recipiente del Santo Grial, y beber de él un líquido que provoca las más variadas dudas e hipótesis por parte de los cronopios asistentes, ya que no faltan quienes sostienen que Louis bebe leche, en tanto otros rugen de indignación ante esa teoría y declaran que en un vaso semejante, no puede haber otra cosa que sangre de toro o vino de Creta, que viene a ser la misma cosa con diferente nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, Louis ha escondido el vaso en un pañuelo fresco en la mano y entonces le vienen ganas de cantar y canta, pero cuando Louis canta el orden establecido de las cosas se detiene, no por ninguna razón explicable sino solamente porque tiene que detenerse mientras Louis canta, y de esa boca que antes inscribía las banderolas de oro crece ahora un mugido de ciervo enamorado, un reclamo de antílope contra las estrellas, un murmullo de abejorros en la siesta de las plantaciones. Perdido e la inmensa bóveda de su canto yo cierro los ojos, y con la voz de este Louis de hoy me vienen todas sus otras voces desde el tiempo, su voz desde viejos discos perdidos para siempre, su voz cantando When your lover has gone, cantando Confesing, cantando Thankful, cantando Dust still the door.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque yo no soy más que un movimiento confuso dentro del pandemonio perfectísimo de la sala colgada como un globo de cristal de la voz de Louis, me vuelvo a mí mismo por un segundo y pienso en el año treinta, cuando conocí a Louis en un primer disco, en el año treinta y cinco cuando compré mi primer Louis,  y abro los ojos y él está ahí en un escenario de París, y abro los ojos y él está ahí, después de veintidós años de amor sudamericano él está ahí, después de veintidós años está ahí cantando, riendo con toda su cara de niño irreformable, Louis cronopio, Louis enormísimo cronopio, Louis alegría de los hombres que te merecen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Louis acaba de descubrir que su amigo está en la platea, y naturalmente eso le produce una alegría enorme, por lo cual corre al micrófono y le dedica su música y entre él y Trummy Young se arma un contrapunto de trombón y trompeta que es como para arrancarse la camisa a tiras y lanzarlas una a una o todas juntas por el aire. Trummy Young arremete como un bisonte , con unos rebotes y unas caídas que te ladean las orejas. Pero ahora Louis se le cuela por los huecos y uno empieza a no escuchar más que su trompeta, uno empieza a darse cuenta una vez más que cuando Louis sopla cada sapo a su pozo y ahí te quiero ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, es la reconciliación. Trummy y Louis crecen juntos como dos álamos y rajan de arriba a abajo el aire con una cuchillada final que nos deja a todos dulcemente estúpidos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concierto ha concluido, ya Louis se estará cambiando de camisa y pensando en el hamburger que le van a preparar en el hotel y en la ducha que se va a dar, pero la sala continúa llena de cronopios perdidos en su sueño, montones de cronopios que buscan lentamente y sin ganas la salida, cada uno con su sueño que continúa, y en el centro del sueño de cada uno Louis pequeñito soplando y cantando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3339736310007368739?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3339736310007368739/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3339736310007368739&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3339736310007368739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3339736310007368739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/louis-enormsimo-cronopio.html' title='Louis enormísimo cronopio'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R8BAda0bFsI/AAAAAAAAACA/-6qIy2uMOT4/s72-c/louis_amstrong.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-9097869631493694113</id><published>2008-02-21T16:47:00.000-02:00</published><updated>2008-02-21T16:48:07.384-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Hagamos un trato</title><content type='html'>Compañera&lt;br /&gt;usted sabe&lt;br /&gt;puede contar&lt;br /&gt;conmigo&lt;br /&gt;no hasta dos&lt;br /&gt;o hasta diez&lt;br /&gt;sino contar&lt;br /&gt;conmigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si alguna vez&lt;br /&gt;advierte&lt;br /&gt;que la miro a los ojos&lt;br /&gt;y una veta de amor&lt;br /&gt;reconoce en los míos&lt;br /&gt;no alerte sus fusiles&lt;br /&gt;ni piense qué delirio&lt;br /&gt;a pesar de la veta&lt;br /&gt;o tal vez porque existe&lt;br /&gt;usted puede contar&lt;br /&gt;conmigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si otras veces&lt;br /&gt;me encuentra&lt;br /&gt;huraño sin motivo&lt;br /&gt;no piense qué flojera&lt;br /&gt;igual puede contar&lt;br /&gt;conmigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero hagamos un trato&lt;br /&gt;yo quisiera contar&lt;br /&gt;con usted&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es tan lindo&lt;br /&gt;saber que usted existe&lt;br /&gt;uno se siente vivo&lt;br /&gt;y cuando digo esto&lt;br /&gt;quiero decir contar&lt;br /&gt;aunque sea hasta dos&lt;br /&gt;aunque sea hasta cinco&lt;br /&gt;no ya para que acuda&lt;br /&gt;presurosa en mi auxilio&lt;br /&gt;sino para saber&lt;br /&gt;a ciencia cierta&lt;br /&gt;que usted sabe que puede&lt;br /&gt;contar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-9097869631493694113?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/9097869631493694113/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=9097869631493694113&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/9097869631493694113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/9097869631493694113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/hagamos-un-trato.html' title='Hagamos un trato'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4764995563465522819</id><published>2008-02-21T16:42:00.002-02:00</published><updated>2008-02-21T16:43:45.217-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Octavio Paz'/><title type='text'>Aquí</title><content type='html'>Mis pasos en esta calle&lt;br /&gt;resuenan&lt;br /&gt;          en otra calle&lt;br /&gt;donde&lt;br /&gt;         oigo mis pasos&lt;br /&gt;pasar en esta calle&lt;br /&gt;donde&lt;br /&gt;sólo es real la niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octavio Paz&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4764995563465522819?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4764995563465522819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4764995563465522819&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4764995563465522819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4764995563465522819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/aqu.html' title='Aquí'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2941062582771771905</id><published>2008-02-19T16:09:00.001-02:00</published><updated>2008-02-19T16:12:41.173-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Octavio Paz'/><title type='text'>Como quien oye llover</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R7scD60bFrI/AAAAAAAAAB4/J6BTwGri0cc/s1600-h/lluvia.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R7scD60bFrI/AAAAAAAAAB4/J6BTwGri0cc/s200/lluvia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168755850992096946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Óyeme como quien oye llover,&lt;br /&gt;ni atenta ni distraída,&lt;br /&gt;pasos leves, llovizna,&lt;br /&gt;agua que es aire, aire que es tiempo,&lt;br /&gt;el día no acaba de irse,&lt;br /&gt;la noche no llega todavía,&lt;br /&gt;figuraciones de la niebla&lt;br /&gt;al doblar la esquina,&lt;br /&gt;figuraciones del tiempo&lt;br /&gt;en el recodo de esta pausa,&lt;br /&gt;óyeme como quien oye llover,&lt;br /&gt;sin oírme, oyendo lo que digo&lt;br /&gt;con los ojos abiertos hacia adentro,&lt;br /&gt;dormida con los cinco sentidos despiertos,&lt;br /&gt;llueve, pasos leves, rumor de sílabas,&lt;br /&gt;aire y agua, palabras que no pesan:&lt;br /&gt;lo que fuimos y somos,&lt;br /&gt;los días y los años, este instante,&lt;br /&gt;tiempo sin peso, pesadumbre enorme,&lt;br /&gt;óyeme como quien oye llover,&lt;br /&gt;relumbra el asfalto húmedo,&lt;br /&gt;el vaho se levanta y camina,&lt;br /&gt;la noche se abre y me mira,&lt;br /&gt;eres tú y tu talle de vaho,&lt;br /&gt;tú y tu cara de noche,&lt;br /&gt;tú y tu pelo, lento relámpago,&lt;br /&gt;cruzas la calle y entras en mi frente,&lt;br /&gt;pasos de agua sobre mis párpados,&lt;br /&gt;óyeme como quien oye llover,&lt;br /&gt;el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,&lt;br /&gt;es la niebla errante en la noche,&lt;br /&gt;como quien oye llover&lt;br /&gt;es la noche dormida en tu cama,&lt;br /&gt;es el oleaje de tu respiración,&lt;br /&gt;tus dedos de agua mojan mi frente,&lt;br /&gt;tus dedos de llama queman mis ojos,&lt;br /&gt;tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,&lt;br /&gt;manar de apariciones y resurrecciones,&lt;br /&gt;óyeme como quien oye llover,&lt;br /&gt;pasan los años, regresan los instantes,&lt;br /&gt;¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?&lt;br /&gt;no aquí ni allá: los oyes&lt;br /&gt;en otro tiempo que es ahora mismo,&lt;br /&gt;oye los pasos del tiempo&lt;br /&gt;inventor de lugares sin peso ni sitio,&lt;br /&gt;oye la lluvia correr por la terraza,&lt;br /&gt;la noche ya es más noche en la arboleda,&lt;br /&gt;en los follajes ha anidado el rayo,&lt;br /&gt;vago jardín a la deriva&lt;br /&gt;entra, tu sombra cubre esta página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octavio Paz&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2941062582771771905?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2941062582771771905/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2941062582771771905&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2941062582771771905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2941062582771771905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/como-quien-oye-llover.html' title='Como quien oye llover'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R7scD60bFrI/AAAAAAAAAB4/J6BTwGri0cc/s72-c/lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-8883082393035406183</id><published>2008-02-16T15:13:00.002-02:00</published><updated>2008-02-16T15:16:31.948-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Fontanarrosa'/><title type='text'>Memorias de un wing derecho</title><content type='html'>Y aquí estoy. Como siempre. Bien tirado contra la raya. Abriendo la cancha. Y eso no me enseño nadie. Son cosas que uno ya sabe solo. Y meter centros o ponerle al arco como venga. Para eso son wines. No me vengan con eso de wing “ventilador” o wing “mentiroso” o las pelotas. Arriba y contra la raya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abriendo la cancha para que no se amontonen los forwards en el medio. Nada de andar bajando a ayudar al marcador de punta ni nada de eso. Si el marcador de punta no puede con el wing de él... ¿para qué m... juega de marcador de punta? Lo que pasa es que ahora cualquier mocoso le sale con esas teorías nuevas y nuevas formas de juego o te viene con la “holandesa” o la brasileña y otras estupideces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por favor! El fútbol es uno solo y a mí no me saca de la formación clásica: el arquero bien parado en la raya y atento. Por ahí escucho decir que Gatti juega por toda el área o sale hasta el medio de la cancha... Y bueno, así le va. Yo al arquero lo quiero paradito en su arco y nada más. Para eso es arquero. Después una línea de tres. Después otra de cinco. Y arriba que nos dejen a nosotros tres. Más de veinte años hace que jugamos así y nos hemos podrido de hacer goles. De a siete hacemos. Yo ya debo llevar como 6.800. Yo solo... ¡Después me dicen de Pelé! O arman tanto despelote porque Maradona hizo cien. Cien yo hago en una temporada. Y en verano, cuando los pibes se quedan en el club como hasta las dos de la matina, me atrevo a hacer cuarenta, cincuenta goles por semana. Cuarenta, cincuenta. Yo solo... Maradona... ¡Por favor! Y eso para no hablar del centrofoward nuestro. debe llevar más de 12.000 goles. por debajo de las patas... Y...¡el tipo está ahí! donde deben estar los centrofoward. En la boca del arco. En el área chica. Pelota que recibe, ¡Pum! adentro. A cobrar. Y ojo, que el nueve de los de Boca no es maño tampoco. Es el mismo estilo que el nuestro. Siempre ahí: en la troya. Adonde están los japoneses. ¡Nos ha amargado más de un partido, eh! Yo no he visto los goles que nos ha hecho pero escucho los gritos y el ruido de la pelota adentro del arco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le da con un fierro el guacho. Pero, claro, tiene dos wines que son dos salames. Por ahí si jugara al lado mío él también habría hecho como 12.000 goles. ¡Si le habré servido goles al nueve! ¡Si le habré servido goles! Me acuerdo el día del debut. Le estoy hablando de hace 25 años, 25 años, un cuarto de siglo. Sacaron la lona que cubría la cancha y le juro que nos escegueció la luz. Un solazo bárbaro. Yo casi no podía ver por el resplandor en las camisetas, especialmente en las nuestras. Claro, por el blanco. Las bandas rojas parecían fuego. No como ahora, que está saltando todo el esmalte y se ve el plomo. O el piso, del verde ya no queda casi nada. ¡Cómo está ésta cancha! ¡Qué lástima! Qué poco cuidada está. Pero bueno, ese día fue algo inolvidable. Era domingo al mediodía y se ve que los muchachos estaban alborotados porque esa tarde jugaban River y Boca en el Monumental y ellos se habían reunido en el club para irse todos juntos en el camión para el partido. ¡Huy, lo que era ese día! Y claro, llegaron ahí y se encontraron con que la Comisión Directiva había comprado el metegol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo había escuchado desde abajo de la lona que pensaban inaugurarlo esa noche cuando los socios se juntaban en la sede social a comentar los partidos o tomarse un fernet antes de cenar. Pero... ¡qué!... apenas los muchachos vieron el metegol al lado de la cancha de básquet ni siquiera se molestaron en meterlo adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Además, esto es pesado, eh! No sé cuántos kilos debe pesar esto, pero es pesado. Puro fierro, de las cosas que se hacían antes. Bueno, ahí nomás lo destaparon y se armó el partido. Yo calculo, calculo, que había de haber entre 20 y 25 años personal viendo el partido. ¡No menos, eh! No menos. Una multitud. Y había apuestas y todo. Le digo que calculo que había esa gente porque yo ni miré para arriba, le juro, no me atrevía a levantar la vista del cagazo que tenía. Le juro. Uno escuchaba bramar esa tribuna y temblaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué cosa inolvidable! Nosotros, los tres de adelante, tuvimos suerte porque el tipo que nos manejaba se ve que sabía. Yo apenas sentí que se movía, dije: “Hoy vamos a andar bien”. porque también es importante el tipo que a uno le toque para manejarlo. Usted podrá tener condiciones, es más, podrá ser un fenómeno, pero si el que está afuera es un queso, va muerto. Y yo le digo, ahora, con experiencia, yo apenas noto cómo el tipo me mueve ya me doy cuenta si conoce o no. Es una cuestión de experiencia, nada más. No es que uno sea sabio. Escúcheme, usted ve un tipo cómo se para en la cancha y ya sabe cómo juega al fútbol. No tiene necesidad ni de verlo correr. ¡Por favor! Pero ese día se ve que el tipo conocía. No era ni improvisado ni uno que agarra la manija porque está aburrido y para matar el tiempo se juega un metegol. De esos que usted trata de ayudarlos, de darles una mano pero al final el que queda como un patadura es usted. Cuando el culpable es el que tiene la manija. Y usted los escucha gritar: “¡Qué tronco es el siete ese! ¡Qué animal el wing!”. Hay que aguantar cada cosa. ¡Por favor! Pero ese día no. Ese día tuve suerte, lo que es importante en un debut. Y más en un River-Boca. Usted sabe bien cómo son estos partidos. Un clásico es un clásico, digan lo que digan ahora yo ya tengo como 30.000 clásicos jugados y así y todo, le digo, todavía cuando escucho el pique de la primera pelota en la mitad de la cancha me pongo nervioso. Parece mentira. Es que son partidos muy parejos. Somos equipos que nos conocemos mucho. Pero aquél día tuvimos suerte, por lo menos los de adelante. De la mitad de la cancha para adelante la rompimos, la hacíamos de trapo. “Tachola”, me acuerdo que se llamaba el que tenía la manija. Me acuerdo porque le gritaban permanentemente y además porque durante cuatro años vuelta a vuelta venía al club y jugaba. ¡Cómo sabía ese tipo! Lo arruinó la bebida. Cuando llegaba en pedo yo me daba cuenta porque nos hacía hacer molinetes y cada cagada que ni le cuento. Un día me hizo hacer un molinete y yo cacé un chute que la pelota saltó del metegol e hizo sonar un vaso. Me quería hacer pagar a mí el desgraciado. Pero cuando estaba sobrio era un león. Y ese día la gasté. En la defensa no andábamos tan bien porque el que manajaba a los tres era un salame. Un paspado. Pero con los de adelante bastaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay mejor defensa que un buen ataque, mi amigo, eso lo sabe cualquiera. ¡Por favor! Ahora se meten todos abajo. Están locos. tres pepas hice ese día. Y las otras tres se las serví al nueve, al morochón. Y no tenía bigotes. Lo que pasa es que algún mocoso se los pintó con birome para que se pareciera a Luque. Un gol, me acuerdo, un gol, la bola rebotó en el corner y se me vino. Ibamos perdiendo uno a cero, porque ¡ojo! habíamos arrancado perdiendo, y la hinchada bramaba. La puse debajo de la suela y casi la astillo. La empecé a pisar y me la traje despacito para el medio. El nueve se fue para la izquierda y el once también, para abrirme un buco. Yo la masé y un par de veces amagué el puntazo, pero el fullback me tapaba el tiro y no veía ángulo para el taponazo. Le cuento que yo no le hago asco a patear y cuando veo luz le sacudo. A mí no me vengan con boludeces. Pero el rubio que me marcaba me tapaba bien. Entonces yo agarro y la engancho de nuevo para afuera, para mi lado, como para meterle un derechazo cruzado, al segundo palo, a la ratonera. ¡Si habré hecho goles así! Y cuando el rubio me sigue para taparme y el arquero cubre el primer palo, de revés nomás, cortita, la toco para el medio. Y el nueve, sin pararla ché, le puso semejante quema que abolló la chapa del fondo del arco. ¡Qué golazo! ¡Lo que fue eso! Yo lo había escuchado al negro, lo había escuchado. Cuando yo me abrí para la derecha y ví que la defensa se venía conmigo. Y lo escuché al Negro, lo había escuchado. Cuando yo me abrí para la derecha ví que la defensa se venía conmigo. Y lo escuché al Negro que me grita: “¡Ah!”. Y se la toqué. Lo mató al Negro. Lo mató. La hacemos siempre a ésa. Diga que ya nos conocen. ¡Qué partido fue ése! Y para esta noche tenemos uno lindo. Si es que vienen los muchachos. Porque los escuché decir que iban a las maquinitas. Siempre hablan de las maquinitas. Vaya a saber qué es eso. Acá una vez al club trajeron una. Yo siempre escuchaba unos ruidos raros, unas cosas como “pluic” “plinc” ,“clun” y unas sacudidas. Unas luces. Pero después no lo sentí más. Dicen que se le jodió algo adentro a la máquina, algún fusible y nunca hay guita para comprarlo. Son máquinas delicadas. De ésas que hacen los yanquis. Por eso los muchachos siempre vuelven. Porque el fútbol es el fútbol. Esa es la única verdad. ¡Qué me vienen con esas cosas! Son modas que se ponen de moda y después pasan. El fútbol es el fútbol, viejo. El fútbol. La única verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roberto Fontanarrosa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-8883082393035406183?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/8883082393035406183/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=8883082393035406183&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8883082393035406183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/8883082393035406183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/memorias-de-un-wing-derecho.html' title='Memorias de un wing derecho'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2959324349014483507</id><published>2008-02-12T12:30:00.000-02:00</published><updated>2008-02-12T12:31:24.945-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ernest Hemingway'/><title type='text'>El viejo en el puente</title><content type='html'>Un viejo con gafas de montura metálica y la ropa llena de polvo&lt;br /&gt;estaba sentado junto a la carretera. Habían tendido unos&lt;br /&gt;pontones y los cruzaban carros, camiones, y hombres, mujeres y&lt;br /&gt;niños. Los carros de mulas subían tambaleándose las orillas empinadas&lt;br /&gt;del río  con los soldados ayudando a  empujar los radios de&lt;br /&gt;las ruedas. Los camiones patinaban al subir la rampa y los campesinos&lt;br /&gt;se esforzaban en una polvareda que les llegaba a las rodillas. Pero&lt;br /&gt;el viejo estaba sentado allí, sin moverse. Estaba demasiado cansado&lt;br /&gt;para seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi tarea era cruzar el puente, explorar la avanzadilla y saber hasta&lt;br /&gt;qué punto había avanzado el enemigo. Lo hice y volvi a cruzar el&lt;br /&gt;puente. Había menos carros hora, y muy poca gente cruzaba a pie, pero&lt;br /&gt;el viejo seguía sentado allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De dónde viene? — Le pregunté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— De San Carlos — dijo, y sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era su ciudad natal, y por eso mencionarla se le hacía agradable, y&lt;br /&gt;sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Cuidaba animales — explicó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Oh — dije, sin entenderle del todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, — dijo. — Ya ve, estaba cuidando animales. Fui el último que&lt;br /&gt;abandonó San Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No parecía un pastor ni un ganadero y le miré la ropa negra y&lt;br /&gt;polvorienta y la cara gris y polvorienta, y sus gafas metálicas y&lt;br /&gt;dije — ¿Qué animales eran?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Varios animales — dijo, y sacudió la cabeza. — Tuve que dejarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo miraba el puente y el paisaje africano del delta del Ebro y me&lt;br /&gt;preguntaba cuánto faltaba para poder ver al enemigo, y escuchaba todo el&lt;br /&gt;tiempo para oír los primeros ruidos que señalarían ese acontecimiento,&lt;br /&gt;siempre misterioso, denominado contacto, y el viejo seguía sentado&lt;br /&gt;allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué animales eran? — pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— En total había tres animales — explicó. — Había dos cabras y un&lt;br /&gt;gato, y también había cuatro parejas de pichones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y los tuvo que dejar? — pregunté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí. Por la artillería. El capitán me dijo que me tenía que ir por&lt;br /&gt;la artillería. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No tiene familia? — le pregunté, mirando al otro lado del&lt;br /&gt;puente, donde los pocos carros que quedaban se apresuraban a descender&lt;br /&gt;la pendiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No. — dijo — Sólo los animales que le dije. El gato, desde luego,&lt;br /&gt;estará bien. Los gatos saben cuidarse, pero me da miedo pensar qué&lt;br /&gt;será de los demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De qué partido es usted? — pregunté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No me meto en política — dijo. — Tengo setenta y seis años. He&lt;br /&gt;andado doce kilómetros ya, y no creo que pueda seguir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Este no es un buen sitio para quedarse — le dije. — Si puede&lt;br /&gt;subir, hay camiones arriba, donde el desvío de Tortosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Esperaré un poco — dijo, — y entonces iré. ¿Dónde van los&lt;br /&gt;camiones? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— A Barcelona — le dije. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No conozco a nadie por ese camino — dijo, — pero se lo&lt;br /&gt;agradezco mucho. Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me echó una mirada muy vacía y cansada, y dijo, como si tuviese que&lt;br /&gt;compartir sus preocupaciones,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— El gato estará bien, estoy seguro. No hay que preocuparse por el&lt;br /&gt;gato. Pero los demás... ¿Qué cree que les pasará? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bueno, probablemente les vaya bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De verdad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no? — dije, mirando a la otra orilla, donde ya no había&lt;br /&gt;carros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Pero ¿qué les pasará con la artillería? A mi me dijeron que tenía&lt;br /&gt;que irme por la artillería. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Dejó la jaula de los pichones abierta? — le pregunté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Entonces volarán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, claro que volarán. Pero los otros... Es mejor no pensar en los&lt;br /&gt;otros — dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Si ya ha descansado, debería irse — le urgí. — Levántese y trate&lt;br /&gt;de caminar ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Gracias — dijo y se puso en pie, se tambaleó, y volvió a caer&lt;br /&gt;sentado en el polvo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Cuidaba animales — dijo sordamente, pero ya no me hablaba a mí. —&lt;br /&gt;Sólo cuidaba animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se podía hacer nada. Era Domingo de Resurrección, y los Fascistas&lt;br /&gt;avanzaban hacia el Ebro. Era un día gris y nublado, con nubes bajas, y&lt;br /&gt;sus aviones no habían podido volar. Eso y el hecho de que los gatos saben&lt;br /&gt;cuidarse solos era toda la buena suerte que aquel hombre podía esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernest Hemingway&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2959324349014483507?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2959324349014483507/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2959324349014483507&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2959324349014483507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2959324349014483507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/el-viejo-en-el-puente.html' title='El viejo en el puente'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3145047160105946843</id><published>2008-02-11T23:08:00.001-02:00</published><updated>2008-02-11T23:08:45.042-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Los formales y el frío</title><content type='html'>Quién iba a prever que el amor, ese informal&lt;br /&gt;se dedicara a ellos tan formales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mientras almorzaban por primera vez&lt;br /&gt;ella muy lenta y él no tanto&lt;br /&gt;y hablaban con sospechosa objetividad&lt;br /&gt;de grandes temas en dos volúmenes&lt;br /&gt;su sonrisa, la de ella,&lt;br /&gt;era como un augurio o una fábula&lt;br /&gt;su mirada, la de él, tomaba nota&lt;br /&gt;de cómo eran sus ojos, los de ella,&lt;br /&gt;pero sus palabras, las de él,&lt;br /&gt;no se enteraban de esa dulce encuesta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;como siempre o como casi siempre&lt;br /&gt;la política condujo a la cultura&lt;br /&gt;así que por la noche concurrieron al teatro&lt;br /&gt;sin tocarse una uña o un ojal&lt;br /&gt;ni siquiera una hebilla o una manga&lt;br /&gt;y como a la salida hacía bastante frío&lt;br /&gt;y ella no tenía medias&lt;br /&gt;sólo sandalias por las que asomaban&lt;br /&gt;unos dedos muy blancos e indefensos&lt;br /&gt;fue preciso meterse en un boliche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y ya que el mozo demoraba tanto&lt;br /&gt;ellos optaron por la confidencia&lt;br /&gt;extra seca y sin hielo por favor&lt;br /&gt;cuando llegaron a su casa, la de ella,&lt;br /&gt;ya el frío estaba en sus labios ,los de él,&lt;br /&gt;de modo que ella fábula y augurio&lt;br /&gt;le dio refugio y café instantáneos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una hora apenas de biografía y nostalgias&lt;br /&gt;hasta que al fin sobrevino un silencio&lt;br /&gt;como se sabe en estos casos es bravo&lt;br /&gt;decir algo que realmente no sobre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;él probó sólo falta que me quede a dormir&lt;br /&gt;y ella probó por qué no te quedas&lt;br /&gt;y él no me lo digas dos veces&lt;br /&gt;y ella bueno por qué no te quedas&lt;br /&gt;de manera que él se quedó en principio&lt;br /&gt;a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,&lt;br /&gt;después ella besó sus labios, los de él,&lt;br /&gt;que a esa altura ya no estaban tan fríos&lt;br /&gt;y sucesivamente así&lt;br /&gt;mientras los grandes temas&lt;br /&gt;dormían el sueño que ellos no durmieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3145047160105946843?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3145047160105946843/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3145047160105946843&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3145047160105946843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3145047160105946843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/los-formales-y-el-fro.html' title='Los formales y el frío'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-1962699186569005171</id><published>2008-02-11T12:24:00.000-02:00</published><updated>2008-02-11T12:26:49.332-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Fontanarrosa'/><title type='text'>La observación de los pájaros</title><content type='html'>Uno abre la puerta y sale a la calle con un infierno escarbándole las entrañas. Afuera, la siesta del domingo transcurre silenciosa y quieta, como si no pasara nada. Y no pasa nada, hermano, no pasa nada. Si después de todo, es apenas un partido más. Un partido más entre los miles de partidos que han jugado los clásicos equipos rosarinos. ¿O acaso uno piensa o alguien se acuerda de cómo salieron en el primer partido del año 75? ¿O en el segundo? Ni uno mismo lo sabe. Ni se acuerda. Son emociones momentáneas, pasajeras. Intensas pero fugaces. Un dolor profundo, una alegría enceguecedora pero que al día siguiente se va, desaparece sin dejar huellas físicas visibles, como la varicela. Seguro que no hay casi nadie en la cancha. Casi vacío el Parque. Mañana dirá el diario que el partido concitó poco público. Que la campaña irregular de los sempiternos rivales, la promesa de un mal partido y la amenaza de un nuevo empate alejó a las parcialidades, por supuesto. No tiene importancia el partido. Si se pierde, habrá un chisporroteo urticante durante un rato, alguna carcajada extemporánea, una mirada sobradora, pero nada más. Nada más. Pero será un empate. Quedan 45 minutos apenas, si es que ya ha empezado el segundo tiempo. 45 minutos. Pero ¿cómo es posible que tarden tanto en pasar 45 minutos? ¿Cómo puede ser que se transformen en una eternidad inacabable? La cosa es no mirar el reloj. No mirarlo nunca. Entonces, de pronto, cuando uno en un reflejo natural y entendible de animal urbano mira el cuadrante, ya han pasado 40 minutos o 43, no queda nada. Dos minutos apenas, un suspiro, una minucia de tiempo, un preámbulo mísero al gesto altivo del árbitro que levanta la mano derecha y muestra a los jugadores, a la tribuna y al mundo que adiciona dos minutos solamente, que le importa un carajo que haya habido ocho de demora por choques y turbamultas y que está dispuesto a cortar el clásico lo antes posible con la tranquilidad de haber sacado el partido sin problemas mayores ni expulsiones injustas. Es así. Pero lo más jodido son los primeros 20 del segundo tiempo, eso es lo jodido, uno cavila. Allí todavía los equipos quieren llevarse los dos puntos y el local especialmente, carajo, se lanzará al ataque obligado por su condición de dueño de casa. ¡Y los nuestros son tan boludos que siempre se desconcentran en los primeros minutos! Entran dormidos, no encuentran las marcas, les meten goles imbéciles tras un rebote. Goles boludos... ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¡Un bocinazo! ¡Hay un gol! ¡Alguien festeja! Si se escucha otra bocina no quedan dudas, ya se celebra... Pero no hay nada. Vuelve el silencio. Uno camina y percibe un golpeteo sordo, un tam-tam opresivo desde el lado de adentro del pecho. La boca pastosa ¿cómo mierda pueden tardar tanto en pasar 45 minutos? Si uno va a comer por ejemplo, o a tomar un café y está allí, al pedo, charlando, mirando a la gente, distraído y de pronto cuando mira el reloj, ya se le ha pasado más de una hora. ¿Cómo es posible esa diferencia de densidad en el tiempo? Es más, hace muy poco, digamos ayer sin ir más lejos, uno estaba en el patio de su casa jugando a los soldaditos y ahora, de golpe y porrazo, ya tiene la edad que tiene y se le ha caído el pelo de la cabeza. Hace horas prácticamente, se reunía con los compañeros de la secundaria festejando la finalización del quinto año, estrechab la mano de Podestá, jodía con Carelli y de pronto, en un soplo, está aquí, caminando por las calles del barrio como un prófugo, como un linyera, como un fugitivo, tratando de que pase de una buena vez por todas ese puto clásico con el resultado que sea. Eso mismo. El resultado que sea. Victoria, empate o derrota. Incluso derrota. Porque la derrota, cuando se acepta, cuando se instala, invade el cuerpo como una medicina amarga pero relajante, resignada. Lo que a uno lo destruye es la ansiedad. Dos semanas, tres semanas, cuatro, esperando que llegue el día preanunciado. Séptima fecha de las revanchas. Y lo inapelable de lo indefectible. Esa bola en el estómago que se va formando en los comentarios previos, durante el partido con Vélez, durante el partido con Ferro, durante el partido con Boca, en torno al clásico que se acerca. La fiesta de la ciudad... ¡justamente! Se van a la concha de su madre con la fiesta de la ciudad. Feliz es ese perro que cruza la calle. Se oyen incluso las pisadas acolchadas de sus patas sobre el empedrado, tal es el silencio de la siesta. No sabe nada del fútbol, no sabe nada del clásico, no le importa un sorete el resultado. ¿Y eso? Alguien gritó. Sí. Alguien gritó. En una casa cercana se elevó un grito. ¿Hombre o mujer? Si es mujer puede que no haya pasado nada. Un reproche a su hijo tal vez. Si es de un hombre puede ser un gol. Aunque hay muchas mujeres terriblemente fanáticas también. Es más. Son las peores con las cosas que les gritan a los jugadores en la cancha. La casa es humilde. Puede ser gol de Central, entonces. El barrio es un reducto canalla. Pero ahora está todo muy mezclado. Antes los verduleros eran de Central y los oligarcas leprosos. Pero ahora uno ve conchetos que son canallas y unos grones impresionantes que son leprosos. Se ven incluso niños con la rojinegra muchas veces. No hay seguridad por lo tanto de que ese grito de alborozo provenga de un centralista. De todos modos, no se repite. Uno mira hacia el entorno como un indio. Olfatea el aire, para las orejas, gira la cabeza buscando indicios en el aire. No se puede sufrir tanto. Tal vez sea mejor ir a la cancha. Uno está allí in situ, en el lugar propiamente dicho de los hechos. Enclavado en medio de la popu, mirando lo que pasa, sin necesidad de adivinar nada ni de que se lo cuenten. Pero hay que ir muy temprano, cuando empieza la reserva. Y pararse y sentarse, y pararse y sentarse y pararse y sentarse cada vez que hay una situación de gol hasta que al fin se paran todos para siempre y se termina esa historia. Hay que estar más entrenado que los jugadores, carajo. Estrujado, además, por la sudorosa multitud bajo el sol inclemente del estío. Y ver el insufrible espectáculo de los lepras cubiertos de banderas gigantescas, saltando y gritando como demonios en la bandeja de enfrente. Porque no se puede ir a las plateas y correr el riesgo de quedar sentado junto al enemigo. Y después, la otra, la verdad: de visitante, sea en la Bombonera, en el Gasómetro o en el Monumental, es muy pero muy probable que te rompan el culo. Históricamente ha sido así. Y el regreso es duro. Pero lo peor es la radio. Es mucho peor que ir a la cancha. Es como pelearse con un tipo en una habitación a oscuras. Los relatores asumen la responsabilidad frente a sus oyentes, y más que nada frente a sus anunciantes, de dotar de dramatismo al espectáculo, esa verdadera fiesta del fútbol rosarino. Por lo tanto, los remates siempre salen rozando los maderos, las atajadas siempre revisten la condición de milagrosas y los ataques en profundidad despiden invariablemente un definitivo aroma a gol. Hay que guiarse entonces por el estallido de la tribuna, allá, en el fondo. El rumoreo de la indiada como telón de fondo del tipo que transmite. Uno escucha el “Uhhh” que se transforma en “Ahhh” cuando todavía el relator no ha alcanzado a gritar que esa pelota se viene como balazo de pedo o que volvimos a perder una ocasión irrepetible. Uno escucha el estallido lejano cuando el tipo aún está anunciando que llega el centro y ya sabe que el grandote de ellos saltó y te la mandó a guardar. En la cancha al menos, uno ve dónde está el wing, dónde se fue esa pelota y a qué distancia real del arco se desarrolla la jugada. Aunque también está el recurso de escuchar otro partido y esperar la conexión con Rosario. River-San Lorenzo por ejemplo, que conectará a cada momento con la emoción que se vive en el Parque Independencia en otra edición de uno de los clásicos más antiguos de nuestro fútbol. Pero allí la cosa suele ser peor. El corazón está inerme ante el sablazo fatal de la noticia. Antes por lo menos, con Fioravanti —un caballero de la radiofonía deportiva— alguien te anunciaba: “Atento Fioravanti”. “¡Atento Fioravanti!” llamaba un tipo. Entonces uno se agarraba de las almohadas, por ejemplo —si estaba tirado en la catrera— daba una vuelta carnero sobre el lecho, mordía la sábana y aguardaba, como un pelotudo, como un cordero ante la destreza final del matarife, el golpe artero. Podía ser que llamaran desde otra parte, supongamos, desde Platense en Manuela Pedraza y Cramer, después de todo. O bien desde el coqueto estadio Atlanta, para anunciar un gol de un ignoto puntero izquierdo. A veces uno, antes, un segundo antes, percibía detrás de aquel llamado cobardemente anónimo el corto e inusual estallido del público, de algún público, más parecido al sonoro griterío de los locales que al apagado de los visitantes y entonces intuía, detectaba, temía, que el llamado fuese desde Rosario. Y para colmo, Fioravanti demoraba la conexión comentando, preciso y atildado, que en esos momentos, los bravos muchachos azulgranas estaban armando la barrera, la empalizada, el valladar, el muro de contención... Pero aquel anuncio, el “¡Atento Fioravanti!”, alertaba el espíritu, prevenía la psiquis y disponía el terreno para recibir el dolor supremo o la alegría enceguecedora. En cambio ahora no. Ahora, de buenas a primeras descaradamente, crudamente, ferozmente, un desaforado se mete en la transmisión vociferando “¡Gol de Boca!” y a la mierda. Uno queda aterido, trémulo, abofeteado, pensando que en esas tres palabras pudo haber cambiado el sentido de la vida, el eje del movimiento del mundo y el sentido mismo de nuestra existencia sobre la Tierra. Por eso, por preservación tal vez, uno puede decidir que no quiere saber absolutamente nada sobre el partido. No quiere verlo ni escucharlo, ni siquiera enterarse del resultado hasta el momento exacto del pitazo final. ¿Por qué? Porque uno sabe que todo sufrimiento tiene un límite, que su cansado corazón no podrá aguantar el trámite, que la angustiosa transmisión radial se sumará a la tensión propia hasta alcanzar ribetes intolerables y que prefiere, en suma, conocer el marcador ya puesto de un impacto seco, un manotazo duro, un golpe helado. Sin embargo encerrarse en un ropero, en la piecita chica de la terraza, puede ser ocioso. El sonido radial es finito, incisivo, líquido y se filtra por las paredes. Usted conoce que su vecino suele estallar en un mugido estremecedor ante los goles. y están también las lejanas bombas de estruendo. Y las bocinas... El cine puede ser. El cine es una opción. Pero siempre habrá en la platea casi desierta del domingo a la siesta, filas más atrás, otro cobarde con una radio portátil incrustada en el oído. Uno, sensibilizado como un animal en carne viva, pese a las tinieblas lo ha visto y asume desde ese mismo momento, que Sharon Stone podrá ponerse en bolas una y mil veces, que Michael Douglas podrá agarrarse los huevos contra una puerta en repetidas ocasiones, pero que, a uno solo lo tendrá sobre ascuas ese mínimo canturreo oscilante y rápido que más que escuchar, adivina y que proviene de la radio del hijo de mil putas de la fila de atrás que hubiese podido elegir otro cine para refugiarse. Por eso, ahora uno está en la calle. Intentó ver televisión y fue lo mismo. Tomó café, dio vueltas por la cocina pero el tiempo se había detenido en la casa como aquel tiempo que diseñara Bioy Casares en La invención de Morel. De pronto hubo una explosión, clara, inequívoca. Una bomba de estruendo. ¡Aquello era un gol, sin duda alguna! Se levantó de la silla y giró varias veces en torno a la mesa, cautivo del infernal desasosiego. En la cocina la radio, apagada, muda, lo esperaba. ¡Podía ser un gol de Central y uno estaba ahí, como un boludo, sufriendo al pedo! Y si era ol de Newells mala suerte. La resignación, sabía, habría de invadirlo comouna melaza reparadora. Hubo que correr hasta la radio y encenderla. El dial capturaba un programa musical, insensible a los problemas medulares de la sociedad. Uno buscó locamente con el dial. Apareció una propaganda gritona y vertiginosa. ¡Era allí! “Vamos a la boca del túnel” indicó un tipo. Atrás, el rumoreo. No había excitación en los comentaristas, no había exaltación ni clamoreo. “El empate está bien, hasta el momento” sentenció otro. Era el entretiempo y cero a cero. Algún pelotudo descerebrado había hecho explotar aquella bomba perturbando a la gente en su descanso, atentando contra la vecindad inocente. Uno apagó la radio, casi con rabia ante su ataque de debilidad. Cuarenta y cinco minutos nomás para el final del suplicio. No se podría aguatar allí adentro. La adrenalina recorría el cuepo como uno de esos carritos multicolores que suben y bajan, endemoniados, por las Montañas Rusas. Había que salir. Caminar. Hacer algo. Ya deben ir como 20 del segundo. Ya seguro los equipos se conforman con el empate. Más vale no arriesgar, quedarse en el molde, cuidar atrás. Un punto es negocio para los dos, ni vencedores ni vencidos, la ciudad tranquila. Todos contentos. Pasa, veloz, un auto. Su conductor lleva el gesto adusto ¡Puede ser otro hincha de Central que está escuchando el resultado tan temido! Sí, a uno le parece haber visto el péndulo de un escarpín azul y amarillo colgando del espejito... ¡Suena una bocina varias veces! Puede ser el inicio de un festejo u, ojalá, el auncio fatal de un accidente... ¡Ladra un perro! Tal vez se alarmó ante el salto gozoso de su amo, lepra insigne... ¡Atruena el escape abierto de una moto! ¿O son petardos? ¿Hay gol de alguien? ¿Será alborozo ajeno o fuego propio? Uno recupera, de pronto, aquel instinto primario y animal que infructuosamente trataran de legarnos nuestros ancestros aborígenes. Comienza a rastrear señales en la copa de los árboles, a adivinar conductas en la actitud de los animales, a bucear respuestas en los indicios de la naturaleza, en la interpretación del vuelo de los pájaros. Desde una persiana cerrada llega la bocanada fugaz de un relator de radio. Uno apura el paso pero la voz lo persigue como un misil de cabeza inteligente. ¿Qué inflexión ignota había en su voz? ¿La entusiasta y exitista del cronista ante la vibración de una victoria? ¿La cadencia monótona y desilusionada ante la mediocridad de un nuevo empate? Uno es un radar, es una antena, es el cervatillo frágil que eleva el morro húmedo en la espesura, el oráculo que adivina el destino en la lectura sutil de los guijarros. Recuerda sin duda la última tarde en que se perdió —catastróficamente— un clásico. Aquella mañana previa al hecho los perros ladraron alocados, las aves enmudecieron y los gatos tuvieron un comportamiento errático y equívoco revolcándose, aparatosos, sobre sus propias heces. Deben ir, uno calcula, 30 minutos, media hora. Que todo siga así, en calma chicha, que no cambie ¡Otra vez una explosión, otra de estruendo! ¡Que la corten con eso, pelotudos! Ya se la hicieron correr una vez y era mentira. Tiran por tirar. Para hacerlo cagar a uno en las patas, nada más. Aunque sabe que si se confirma un gol de Central lo va a gritar. Solo y en la calle, como un pavote, seguro que pega un salto y se lo grita. Sí señor. Es toda un avalancha de presión que tiene acá, en la boca de la garganta, eperando salir, atragantada. Dobla lentamente un auto, el conductor lo mira y va hacia uno. Es el Negro Mario. ¿Qué quiere este boludo? ¿Por qué aminora la marcha, por qué lo mira? Mario saca media cabeza por la ventana, la menea y sonríe con una mueca triste. “¡Que verga que somos, hermano!” dice. Un estilete de hielo le baja a uno desde el pecho hasta la entrepierna. “¿Qué pasa? ¿Perdemos?” pregunta. “Uno a cero”. “Qué va a hacer” dice uno, supuestamente filosófico, medio como si no le importara, como si hubiera salido a caminar porque quiere reflexionar tranquilo sobre el devenir humano en el próximo milenio. Mario acelera y se va. Uno está destruido, pulverizado. Un hachazo feroz lo ha partido por el medio. “Qué va a hacer” se repite ¡Una mierda “Qué va a hacer”! ¡Mañana y pasado y toda la semana viendo en la televisión ese gol puto! Y el festejo, y el salto interminable de los lepra, y la pila de jugadores rojinegros celebrando. Y eso si es un solo gol, después de todo. Porque por ahí Central se va a la desesperada a buscar el empate y se come cuatro. Decí que falta poco... Y aguantarse la cargada de Marini. La cara de sobrador del pelado Vega. Los mil chistes malos que brotan como hongos después de cada derrota. El “¿Sabés cómo le dicen a Central?”. Hay que meterse en la cama y no salir por 20 días. Eso hay que hacer, la puta madre que lo reparió ¿Para qué carajo uno se pone esa remera mugrienta, la blanca con el dibujo del oso panda, que lo acompañara en tres victorias? ¿Para qué mierda se la pone uno? De ahora en adelante, no los ayuda más, así de claro. No los ayuda más. Después de todo ¿qué tiene que ver uno con ellos, con el equipo? ¿Juega acaso? ¿Uno entra a la cancha y juega, acaso? Son once muchachos medianamente conocidos y a la mierda. Nada más. Apenas eso. Hay cosas más importantes en la vida. Si a uno se le estuviera muriendo la madre en este momento, poco y nada de bola le daría al clásico. Un clásico que no pasará a la historia, de eso no hay duda. Uno de tantos. ¿Cuánto va? Ya debe estar por terminar, casi seguro. Ahora sí, que pase algo. Alguna otra explosión, algún otro dato que permita aferrarse a una ilusión momentánea por lo menos. Aunque después resulte otro gol de Ñuls, mirá l que te digo. Un dos a cero no es goleada, un dos a cero... ¡Hay otra explosión, otra bomba de estruendo! ¡Y ahora otra, y otra más! Terminó. No cabe duda. Se acabó el clásico y nos ganaron. La reputísima madre que lo reparió. Y bueno, ya pasó. Hay cosas peores. Seguimos arriba, de todos modos, en la estadística. Se oscureció la tarde, está nublado. Ojalá que llueva y se arruine todo. Que nadie ande por la calle. Sale un chico de una casa y después otro. El primero, en cueros grita “¡Vamos Central, todavía!”. Un relampagueo de flash lo ilumina a uno por dentro. Se le saca la garganta. Balbuceante alcanza a preguntar, “¿Terminó?”. “Uno a uno” dice el chico, “empató Central sobre la hora”. Uno camina, ahora aterido, por inercia, por instrumental. ¡Central sobre la hora, carajo! ¡Central sobre la hora! No grita. No hace un gesto. No levanta la mano. El grito le explota adentro como una bomba de profundidad ¡Vamos canallas, todavía! Parece mentira. Uno hubiese pensado que iba a saltar, desencajado; brincar sobre una verja, treparse a un árbol como un simio, escalar por un balcón hasta una terraza. Pero no. No es para tanto. No era tan terrible, después de todo. Tal vez no tan importante. Pero una sensación de lasitud, de calidez, de infinita paz interior lo va invadiendo cordialmente. Ya está a una cuadra de su casa. Tiene hambre, tiene ganas de ver a su madre, de estar con sus amigos, de acariciar la cabeza de los niños que juegan en la vereda, futuro de la Patria. La tarde está clara, plena de sol y hasta más fresca. Uno se detiene un momento antes de entrar a abrir la puerta y cruza un par de frases con su vecina. Le pregunta por las flores que está regando, por la dimensión insólita que ha alcanzado la enamorada del muro. Comprende, de pronto que esa vieja hinchapelota y mal llevada, no es tan mala. Por lo contrario, es muy simpática. Entra por fin y va hasta el baño, antes de prender la radio para oír, de punta a punta, los comentarios finales. Orina. Se lava las manos, se mira en el espejo. Tiene más de mil nuevas canas en las sienes. Hay dos arrugas novedosas y profundas en la frente. Las ojeras se han tornado más oscuras. Uno ha envejecido cinco años otra vez, igual que siempre. Todo por un clásico, apenas. Un partido de fútbol, simplemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roberto Fontanarrosa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-1962699186569005171?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/1962699186569005171/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=1962699186569005171&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1962699186569005171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/1962699186569005171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/la-observacin-de-los-pjaros.html' title='La observación de los pájaros'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7121474969998235319</id><published>2008-02-07T12:06:00.000-02:00</published><updated>2008-02-07T12:07:00.667-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Arco iris</title><content type='html'>A veces&lt;br /&gt;por supuesto&lt;br /&gt;usted sonríe&lt;br /&gt;y no importa lo linda&lt;br /&gt;o lo fea&lt;br /&gt;lo vieja&lt;br /&gt;o lo joven&lt;br /&gt;lo mucho&lt;br /&gt;o lo poco&lt;br /&gt;que usted realmente&lt;br /&gt;sea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sonríe&lt;br /&gt;cual si fuese&lt;br /&gt;una revelación&lt;br /&gt;y su sonrisa anula&lt;br /&gt;todas las anteriores&lt;br /&gt;caducan al instante&lt;br /&gt;sus rostros como máscaras&lt;br /&gt;sus ojos duros&lt;br /&gt;frágiles&lt;br /&gt;como espejos en óvalo&lt;br /&gt;su boca de morder&lt;br /&gt;su mentón de capricho&lt;br /&gt;sus pómulos fragantes&lt;br /&gt;sus párpados&lt;br /&gt;su miedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sonríe&lt;br /&gt;y usted nace&lt;br /&gt;asume el mundo&lt;br /&gt;mira&lt;br /&gt;sin mirar&lt;br /&gt;indefensa&lt;br /&gt;desnuda&lt;br /&gt;transparente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y a lo mejor&lt;br /&gt;si la sonrisa viene&lt;br /&gt;de muy&lt;br /&gt;de muy adentro&lt;br /&gt;usted puede llorar&lt;br /&gt;sencillamente&lt;br /&gt;sin desgarrarse&lt;br /&gt;sin deseperarse&lt;br /&gt;sin convocar la muerte&lt;br /&gt;ni sentirse vacía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;llorar&lt;br /&gt;sólo llorar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;entonces su sonrisa&lt;br /&gt;si todavia existe&lt;br /&gt;se vuelve un arco iris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7121474969998235319?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7121474969998235319/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7121474969998235319&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7121474969998235319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7121474969998235319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/arco-iris.html' title='Arco iris'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7110788339142852074</id><published>2008-02-07T11:52:00.001-02:00</published><updated>2008-05-06T19:50:24.149-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oliverio Girondo'/><title type='text'>Lo que esperamos</title><content type='html'>Tardará, tardará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sé que todavía&lt;br /&gt;los émbolos,&lt;br /&gt;la usura,&lt;br /&gt;el sudor,&lt;br /&gt;las bobinas&lt;br /&gt;seguirán produciendo,&lt;br /&gt;al por mayor,&lt;br /&gt;en serie,&lt;br /&gt;iniquidad,&lt;br /&gt;ayuno,&lt;br /&gt;rencor,&lt;br /&gt;desesperanza;&lt;br /&gt;para que las lombrices con huecos portasenos,&lt;br /&gt;las vacas de embajada,&lt;br /&gt;los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,&lt;br /&gt;se sacien de adulterios,&lt;br /&gt;de hastío,&lt;br /&gt;de diamantes,&lt;br /&gt;de caviar,&lt;br /&gt;de remedios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sé que todavía pasarán muchos años&lt;br /&gt;para que estos crustáceos&lt;br /&gt;del asfalto&lt;br /&gt;y la mugre&lt;br /&gt;se limpien la cabeza,&lt;br /&gt;se alejen de la envidia,&lt;br /&gt;no idolatren la saña,&lt;br /&gt;no adoren la impostura,&lt;br /&gt;y abandonen su costra&lt;br /&gt;de opresión,&lt;br /&gt;de ceguera,&lt;br /&gt;de mezquindad.&lt;br /&gt;de bosta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, quizás, un día,&lt;br /&gt;antes de que la tierra se canse de atraernos&lt;br /&gt;y brindarnos su seno,&lt;br /&gt;el cerebro les sirva para sentirse humanos,&lt;br /&gt;ser hombres,&lt;br /&gt;ser mujeres,&lt;br /&gt;-no cajas de caudales,&lt;br /&gt;ni perchas desoladas-,&lt;br /&gt;someter a las ruedas,&lt;br /&gt;impedir que nos maten,&lt;br /&gt;comprobar que la vida se arranca y despedaza&lt;br /&gt;los chalecos de fuerza de todos los sistemas;&lt;br /&gt;y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas&lt;br /&gt;se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces...&lt;br /&gt;¡Ah!, ese día&lt;br /&gt;abriremos los brazos&lt;br /&gt;sin temer que el instinto nos muerda los garrones,&lt;br /&gt;ni recelar de todo,&lt;br /&gt;hasta de nuestra sombra;&lt;br /&gt;y seremos capaces de acercarnos al pasto,&lt;br /&gt;a la noche,&lt;br /&gt;a los ríos,&lt;br /&gt;sin rubor,&lt;br /&gt;mansamente,&lt;br /&gt;con las pupilas claras,&lt;br /&gt;con las manos tranquilas;&lt;br /&gt;y usaremos palabras sustanciosas,&lt;br /&gt;auténticas;&lt;br /&gt;no como esos vocablos erizados de inquina&lt;br /&gt;que babean las hienas al instarnos al odio,&lt;br /&gt;ni aquellos que se asfixian&lt;br /&gt;en estrofas de almíbar&lt;br /&gt;y fustigada clara de huevo corrompido;&lt;br /&gt;sino palabras simples,&lt;br /&gt;de arroyo,&lt;br /&gt;de raíces,&lt;br /&gt;que en vez de separarnos&lt;br /&gt;nos acerquen un poco;&lt;br /&gt;o mejor todavía&lt;br /&gt;guardaremos silencio&lt;br /&gt;para tomar el pulso a todo lo que existe&lt;br /&gt;y vivir el milagro de cuanto nos rodea,&lt;br /&gt;mientras alguien nos diga,&lt;br /&gt;con una voz de roble,&lt;br /&gt;lo que desde hace siglos&lt;br /&gt;esperamos en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oliverio Girondo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7110788339142852074?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7110788339142852074/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7110788339142852074&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7110788339142852074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7110788339142852074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/lo-que-esperamos.html' title='Lo que esperamos'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-5193964925793446395</id><published>2008-02-07T11:42:00.000-02:00</published><updated>2008-02-07T11:46:06.482-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jacques Prevert'/><title type='text'>Este amor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R6sLlbag1WI/AAAAAAAAABs/zUu1VpfM-T0/s1600-h/Valeria+2008+157.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R6sLlbag1WI/AAAAAAAAABs/zUu1VpfM-T0/s200/Valeria+2008+157.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164234135352431970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Este amor&lt;br /&gt;tan violento&lt;br /&gt;tan frágil&lt;br /&gt;tan tierno&lt;br /&gt;tan desesperado&lt;br /&gt;este amor&lt;br /&gt;bello como el día&lt;br /&gt;y malo como el tiempo&lt;br /&gt;cuando hace mal tiempo&lt;br /&gt;este amor tan verdadero&lt;br /&gt;este amor tan hermoso&lt;br /&gt;tan feliz&lt;br /&gt;tan alegre&lt;br /&gt;y tan irrisorio&lt;br /&gt;temblando de miedo como un niño en la oscuridad&lt;br /&gt;y tan seguro de sí mismo&lt;br /&gt;como un hombre tranquilo en medio de la noche&lt;br /&gt;este amor que daba miedo a los otros&lt;br /&gt;que les hacía hablar&lt;br /&gt;que los hacía palidecer&lt;br /&gt;este amor acechado&lt;br /&gt;porque lo acechábamos&lt;br /&gt;acosado herido pisoteado rematado negado olvidado&lt;br /&gt;porque lo acosamos herimos pisoteamos rematamos negamos olvidamos&lt;br /&gt;este amor íntegro&lt;br /&gt;tan vivo aún&lt;br /&gt;y soleado&lt;br /&gt;es el tuyo&lt;br /&gt;es el mío&lt;br /&gt;ese que ha sido&lt;br /&gt;ese algo siempre nuevo&lt;br /&gt;y que no ha cambiado&lt;br /&gt;tan verdadero como una planta&lt;br /&gt;tan tembloroso como un pájaro&lt;br /&gt;tan cálido tan vivo como el verano&lt;br /&gt;juntos podemos los dos&lt;br /&gt;ir y venir Podemos olvidar&lt;br /&gt;y después volvernos a dormir&lt;br /&gt;despertarnos envejecer sufrir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacques Prevert&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-5193964925793446395?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/5193964925793446395/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=5193964925793446395&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5193964925793446395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5193964925793446395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2008/02/este-amor.html' title='Este amor'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/R6sLlbag1WI/AAAAAAAAABs/zUu1VpfM-T0/s72-c/Valeria+2008+157.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7213918872102741606</id><published>2007-12-15T20:49:00.000-03:00</published><updated>2007-12-15T21:07:33.842-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Andrés Eloy Blanco'/><title type='text'>Pleito de amar y querer</title><content type='html'>Me muero por preguntarte&lt;br /&gt;si es igual o es diferente&lt;br /&gt;querer y amar, y si es cierto&lt;br /&gt;que yo te amo y tú me quieres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amar y querer se igualan&lt;br /&gt;cuando se ponen parejos&lt;br /&gt;el que quiere y el que ama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero es que no da lo mismo.&lt;br /&gt;Dicen que el querer se acaba&lt;br /&gt;y el amar es infinito;&lt;br /&gt;amar es hasta la muerte,&lt;br /&gt;y querer, hasta el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dile al que te cuente historias&lt;br /&gt;que el mundo es para querer,&lt;br /&gt;y amar es la misma cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Querer no es amar. Amando&lt;br /&gt;hay tiempo de amarlo todo:&lt;br /&gt;a Dios, al esposo, al mundo;&lt;br /&gt;tocar el borde y el fondo&lt;br /&gt;y amar al hijo del pueblo&lt;br /&gt;como al hijo del esposo.&lt;br /&gt;-¿Querer es ser para uno&lt;br /&gt;y amar es ser para todos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No; amar es amar, y amar&lt;br /&gt;es como amar de dos modos:&lt;br /&gt;a unos como hijos de Dios,&lt;br /&gt;y como a Dios, a uno solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Amar y querer? Parece&lt;br /&gt;que amar es lo que abotona&lt;br /&gt;y querer lo que florece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que amar no hace daño&lt;br /&gt;donde querer deja huella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si querer es con la uña&lt;br /&gt;donde amar es con la yema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Querer es lo del deseo&lt;br /&gt;y amar es lo del servicio;&lt;br /&gt;querer puebla los rincones,&lt;br /&gt;amar puebla los caminos;&lt;br /&gt;queriendo se tiene un gozo&lt;br /&gt;y amando se tiene un hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amar es con luz prendida;&lt;br /&gt;querer, con la luz apagada;&lt;br /&gt;en amar hay más desfile,&lt;br /&gt;y en querer hay más batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luego querer no es amar;&lt;br /&gt;querer es guerra con guerra&lt;br /&gt;y amar es guerra con paz..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Querer no es lo que tú sientes,&lt;br /&gt;querer no es lo que tú piensas;&lt;br /&gt;tu querer de agua tranquila&lt;br /&gt;ni bulle ni arrastra piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer no es esa apacible&lt;br /&gt;ternura que no hace huella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer es querer mil veces&lt;br /&gt;en cada vez que se quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer es tener la vida&lt;br /&gt;repartida por igual&lt;br /&gt;entre el amor que sentimos&lt;br /&gt;y la plenitud de amar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es no dormir por las noches,&lt;br /&gt;es no ver de día el sol,&lt;br /&gt;es amar sin dejar sitio&lt;br /&gt;ni para el amor de Dios;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tener el corazón&lt;br /&gt;entre las manos guardado,&lt;br /&gt;y si ella pasa, sentir&lt;br /&gt;que se nos abren las manos;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tener un niño preso&lt;br /&gt;y envejecido en la cuna;&lt;br /&gt;querer es brasa que vive&lt;br /&gt;de la propia quemadura;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es no reír, porque hay algo&lt;br /&gt;de lágrima en la sonrisa;&lt;br /&gt;es no comer, porque sabe&lt;br /&gt;a corazón la comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es haber amanecido&lt;br /&gt;sin habernos explicado&lt;br /&gt;cómo sin haber dormido&lt;br /&gt;pudimos haber soñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo esto es querer y amar,&lt;br /&gt;y amar es más todavía,&lt;br /&gt;porque amar es la alegría&lt;br /&gt;De crearse y crear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es algo como una idea&lt;br /&gt;que inventa lo que se quiere,&lt;br /&gt;porque el quererlo lo crea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay un hombre que supere&lt;br /&gt;a la versión que de ese hombre&lt;br /&gt;da la mujer que lo quiere;&lt;br /&gt;ni existe mujer tan bella,&lt;br /&gt;ni existe mujer tan pura&lt;br /&gt;como la que se figura&lt;br /&gt;el hombre que piensa en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, al estarte amando,&lt;br /&gt;si con un amor te quiero,&lt;br /&gt;con otro te estoy creando,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y tú, en el amor que sientas,&lt;br /&gt;si con un querer me quieres,&lt;br /&gt;con otro querer me inventas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero allí no se detiene&lt;br /&gt;la creación del amor&lt;br /&gt;e inventa un mundo mejor&lt;br /&gt;para el que ni mundo tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el amor se vuelve afán&lt;br /&gt;de gritarle al pordiosero:&lt;br /&gt;-"Quiero, y porque quiero, quiero&lt;br /&gt;que nadie te quite el pan"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que nadie te quite el vino,&lt;br /&gt;que no te duela en los pies&lt;br /&gt;a limosna del camino;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te alces, alzado y frío&lt;br /&gt;el puño de tu derecho,&lt;br /&gt;prestado en rabia a tu pecho&lt;br /&gt;el amor que hay en el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del obrero y sus quereres&lt;br /&gt;todo el rescoldo se vea&lt;br /&gt;cuando haga la chimenea&lt;br /&gt;suspirar a los talleres,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en la voz del campesino&lt;br /&gt;vaya un poco de mi amor,&lt;br /&gt;como de savia en la flor,&lt;br /&gt;como de agua en el molino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así el amor es caricia&lt;br /&gt;que se nos va de las manos&lt;br /&gt;para servicio humanos&lt;br /&gt;en comisión de justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es querer mejor,&lt;br /&gt;y si le pones medida,&lt;br /&gt;te resulta que el amor&lt;br /&gt;es más ancho que la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es amar de suerte&lt;br /&gt;que al ponerle medidor&lt;br /&gt;te encuentras con que el amor&lt;br /&gt;es más largo que la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el querer lo estupendo,&lt;br /&gt;y en el amar lo profundo,&lt;br /&gt;es que algo le toque al mundo&lt;br /&gt;de lo que estamos queriendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrés Eloy Blanco&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7213918872102741606?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7213918872102741606/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7213918872102741606&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7213918872102741606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7213918872102741606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/12/pleito-de-amar-y-querer.html' title='Pleito de amar y querer'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-721126590769919396</id><published>2007-09-18T22:55:00.001-03:00</published><updated>2008-05-06T19:50:56.829-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oliverio Girondo'/><title type='text'>Hay que buscarlo</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:Verdana,Arial,Helvetica,Sans-serif;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana,Arial,Helvetica,Sans-serif;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;En la eropsiquis plena de húespedes entonces meandros de&lt;br /&gt;espera ausencia&lt;br /&gt;enlunadados muslos de estival epicentro&lt;br /&gt;tumultos extradérmicos&lt;br /&gt;excoriaciones fiebre de noche que burmua&lt;br /&gt;y aola aola aola&lt;br /&gt;al abrirse las venas&lt;br /&gt;con un pezlampo inmerso en la nuca del sueño hay que&lt;br /&gt;buscarlo&lt;br /&gt;al poema&lt;br /&gt;Hay que buscarlo dentro de los plesorbos de ocio&lt;br /&gt;desnudo&lt;br /&gt;desquejido&lt;br /&gt;sin raíces de amnesia&lt;br /&gt;en los lunihemisferios de reflujos de coágulos de espuma de&lt;br /&gt;medusas de arena de los senos o tal vez en andenes con&lt;br /&gt;aliento a zorrino&lt;br /&gt;y a rumiante distancia de santas madres vacas&lt;br /&gt;hincadas&lt;br /&gt;sin aureola&lt;br /&gt;ante charcos de lágrimas que cantan&lt;br /&gt;con un pezvelo en trance debajo de la lengua hay que buscarlo&lt;br /&gt;al poema&lt;br /&gt;Hay que buscarlo ignífero superimpuro leso&lt;br /&gt;lúcido beodo&lt;br /&gt;inobvio&lt;br /&gt;entre epitelios de alba o resacas insomnes de soledad en creciente&lt;br /&gt;antes que se dilate la pupila del cero&lt;br /&gt;mientras lo endoinefable encandece los labios de subvoces que&lt;br /&gt;brotan del intrafondo eufónico&lt;br /&gt;con un pezgrifo arco iris en la mínima plaza de la frente&lt;br /&gt;hay que buscarlo&lt;br /&gt;al poema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 0);"&gt;Oliverio Girondo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-721126590769919396?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/721126590769919396/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=721126590769919396&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/721126590769919396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/721126590769919396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/09/hay-que-buscarlo.html' title='Hay que buscarlo'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-4794853173211009555</id><published>2007-09-18T22:39:00.000-03:00</published><updated>2007-09-18T22:42:28.198-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Olga Orozco'/><title type='text'>Esa es tu pena</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/RvB-LlLaPlI/AAAAAAAAABk/uhOZGzGwSPU/s1600-h/lagrima.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/RvB-LlLaPlI/AAAAAAAAABk/uhOZGzGwSPU/s200/lagrima.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111724314489142866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa es tu pena.&lt;br /&gt;Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras&lt;br /&gt;y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.&lt;br /&gt;Colócala a la altura de tus ojos&lt;br /&gt;y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,&lt;br /&gt;o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,&lt;br /&gt;o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.&lt;br /&gt;Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.&lt;br /&gt;Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,&lt;br /&gt;un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso del cielo.&lt;br /&gt;Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama&lt;br /&gt;y se retrae como ciertas flores si las roza cualquier sombra extranjera.&lt;br /&gt;No la dejes caer ni la sometas al hambre ni al veneno;&lt;br /&gt;sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido.&lt;br /&gt;Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.&lt;br /&gt;No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olga Orozco&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-4794853173211009555?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/4794853173211009555/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=4794853173211009555&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4794853173211009555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/4794853173211009555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/09/esa-es-tu-pena.html' title='Esa es tu pena'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/RvB-LlLaPlI/AAAAAAAAABk/uhOZGzGwSPU/s72-c/lagrima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-2258665530868688682</id><published>2007-08-01T20:46:00.002-03:00</published><updated>2008-05-06T19:51:19.422-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oliverio Girondo'/><title type='text'>Vuelo sin orillas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/RrEcRyvPdfI/AAAAAAAAABc/ADVSC1sqS90/s1600-h/volar.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/RrEcRyvPdfI/AAAAAAAAABc/ADVSC1sqS90/s200/volar.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093883745536013810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Abandoné las sombras,&lt;br /&gt;las espesas paredes,&lt;br /&gt;los ruidos familiares,&lt;br /&gt;la amistad de los libros,&lt;br /&gt;el tabaco, las plumas,&lt;br /&gt;los secos cielorrasos;&lt;br /&gt;para salir volando,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abajo: en la penumbra,&lt;br /&gt;las amargas cornisas,&lt;br /&gt;las calles desoladas,&lt;br /&gt;los faroles sonámbulos,&lt;br /&gt;las muertas chimeneas&lt;br /&gt;los rumores cansados,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya todo era silencio,&lt;br /&gt;simuladas catástrofes,&lt;br /&gt;grandes charcos de sombra,&lt;br /&gt;aguaceros, relámpagos,&lt;br /&gt;vagabundos islotes&lt;br /&gt;de inestable riberas;&lt;br /&gt;pero seguí volando,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un resplandor desnudo,&lt;br /&gt;una luz calcinante&lt;br /&gt;se interpuso en mi ruta,&lt;br /&gt;me fascinó de muerte,&lt;br /&gt;pero logré evadirme&lt;br /&gt;de su letal influjo,&lt;br /&gt;para seguir volando,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía el destino&lt;br /&gt;de mundos fenecidos,&lt;br /&gt;desorientó mi vuelo&lt;br /&gt;-de sideral constancia-&lt;br /&gt;con sus vanas parábolas&lt;br /&gt;y sus aureolas falsas;&lt;br /&gt;pero seguí volando,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me oprimía lo flúido,&lt;br /&gt;la limpidez maciza,&lt;br /&gt;el vacío escarchado,&lt;br /&gt;la inaudible distancia,&lt;br /&gt;la oquedad insonora,&lt;br /&gt;el reposo asfixiante;&lt;br /&gt;pero seguía volando,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no existía nada,&lt;br /&gt;la nada estaba ausente;&lt;br /&gt;ni oscuridad, ni lumbre,&lt;br /&gt;-ni unas manos celestes-&lt;br /&gt;ni vida, ni destino,&lt;br /&gt;ni misterio, ni muerte;&lt;br /&gt;pero seguía volando,&lt;br /&gt;desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:100%;" &gt;&lt;b  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 204, 0);"&gt;Oliverio Girondo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-2258665530868688682?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/2258665530868688682/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=2258665530868688682&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2258665530868688682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/2258665530868688682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/08/vuelo-sin-orillas.html' title='Vuelo sin orillas'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/RrEcRyvPdfI/AAAAAAAAABc/ADVSC1sqS90/s72-c/volar.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-7299542685043336545</id><published>2007-07-21T13:19:00.000-03:00</published><updated>2007-07-21T13:21:07.325-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Benedetti'/><title type='text'>Análisis del regreso</title><content type='html'>Claro que ya me voy&lt;br /&gt;uno regresa siempre&lt;br /&gt;pero entendámonos&lt;br /&gt;vuelvo porque me sufro&lt;br /&gt;y no porque me encante&lt;br /&gt;vuelvo porque me cuesta&lt;br /&gt;no volver&lt;br /&gt;vuelvo porque estas ganas&lt;br /&gt;de dejarme caer&lt;br /&gt;de un piso ciento cuatro&lt;br /&gt;pueden ser vértigo&lt;br /&gt;y también nostalgia&lt;br /&gt;de todos modos&lt;br /&gt;algo inesperado&lt;br /&gt;vuelvo porque fatiga&lt;br /&gt;mirar atrás&lt;br /&gt;y nunca&lt;br /&gt;reconocer la infancia&lt;br /&gt;vuelvo porque volvemos&lt;br /&gt;porque no vuelvo solo&lt;br /&gt;porque&lt;br /&gt;bueno&lt;br /&gt;algún día&lt;br /&gt;siempre volvemos todos&lt;br /&gt;porque de pronto uno&lt;br /&gt;decide&lt;br /&gt;y ya esta hecho&lt;br /&gt;porque un tango hay que zumba&lt;br /&gt;porfiado como mosca&lt;br /&gt;sobre el largo verano conocido&lt;br /&gt;vuelvo porque me pican&lt;br /&gt;las ganas de volver&lt;br /&gt;y además&lt;br /&gt;además&lt;br /&gt;que les importa a ustedes&lt;br /&gt;porque vuelvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-7299542685043336545?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/7299542685043336545/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=7299542685043336545&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7299542685043336545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/7299542685043336545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/07/anlisis-del-regreso.html' title='Análisis del regreso'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-5046021921554599109</id><published>2007-07-20T12:05:00.000-03:00</published><updated>2007-11-08T21:53:21.794-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Happy New Year</title><content type='html'>Mirá, no pido mucho,&lt;br /&gt;solamente tu mano, tenerla&lt;br /&gt;como un sapito que duerme así contento.&lt;br /&gt;Necesito esa puerta que me dabas&lt;br /&gt;para entrar a tu mundo, ese trocito&lt;br /&gt;de azúcar verde, de redondo alegre.&lt;br /&gt;¿No me prestás tu mano en esta noche&lt;br /&gt;de fín de año de lechuzas roncas?&lt;br /&gt;No puedes, por razones técnicas.&lt;br /&gt;Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,&lt;br /&gt;el durazno sedoso de la palma&lt;br /&gt;y el dorso, ese país de azules árboles.&lt;br /&gt;Así la tomo y la sostengo,&lt;br /&gt;como si de ello dependiera&lt;br /&gt;muchísimo de mi mundo,&lt;br /&gt;la sucesión de las cuatro estaciones,&lt;br /&gt;el canto de los gallos, el amor de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-5046021921554599109?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/5046021921554599109/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=5046021921554599109&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5046021921554599109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/5046021921554599109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/07/happy-new-year.html' title='Happy New Year'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-508343057360067145</id><published>2007-07-06T21:11:00.000-03:00</published><updated>2007-07-06T21:15:05.702-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paco Urondo'/><title type='text'>Dos líneas de fiebre, mareas y pronósticos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ro7bAjqtShI/AAAAAAAAAA0/WDZUtwtQ3WE/s1600-h/PaulKlee+obelisco.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ro7bAjqtShI/AAAAAAAAAA0/WDZUtwtQ3WE/s200/PaulKlee+obelisco.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084241831968721426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Oigo tu paso que se acerca o se&lt;br /&gt;despide; revolcar la sangre, el odio; conocer,&lt;br /&gt;reconocernos. Saber para qué sirven&lt;br /&gt;los fracasos, las victorias del amor. Dejar&lt;br /&gt;que a tu rincón se siente quien no debe sentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin poder iluminarte; embarazada, sepultada,&lt;br /&gt;mejor que valga la pena, que todo salga bien. Perdón&lt;br /&gt;y desconfianza: tu pesado calor&lt;br /&gt;es una muela de reproches&lt;br /&gt;y agradecimientos y ternuras y miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rastro luminoso y cálido, perdido&lt;br /&gt;para encontrarme. Rastro de la verdad que alcanzo&lt;br /&gt;a tocar, rescatado por mi flagrancia vacilante, hirviendo&lt;br /&gt;de terror. Rostro que levantamos para destrozar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una punta a la otra de la verdad,&lt;br /&gt;voy a levantar tu nombre, como si fuera mi brazo derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paco Urondo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-508343057360067145?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/508343057360067145/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=508343057360067145&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/508343057360067145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/508343057360067145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/07/dos-lneas-de-fiebre-mareas-y-pronsticos.html' title='Dos líneas de fiebre, mareas y pronósticos'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ro7bAjqtShI/AAAAAAAAAA0/WDZUtwtQ3WE/s72-c/PaulKlee+obelisco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3895942572465991190</id><published>2007-07-05T13:11:00.000-03:00</published><updated>2007-07-05T13:14:11.220-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'>Negro el Diez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ro0YgDqtSeI/AAAAAAAAAAc/hXE1om4Y0S8/s1600-h/noche+en+sombras.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ro0YgDqtSeI/AAAAAAAAAAc/hXE1om4Y0S8/s200/noche+en+sombras.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083746493390473698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;Empieza por no ser. Por ser no. El Caos es negro.&lt;br /&gt;Como es negra la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;Nace la claridad, su gallo triza el cielo, &lt;br /&gt;se esponjan los colores&lt;br /&gt;vanidosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el negro se ahínca primigenio. Toda luz&lt;br /&gt;en el carbón se abisma, en el basalto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;Les physiciens appellent corps noirs tous ceux&lt;br /&gt;qui absorbent intégralement les radiations reçues. &lt;br /&gt;E.U.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mejor lanzarlos al asalto&lt;br /&gt;del día. (Goya pudo decirlo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;Socavón en la sangre, en la memoria,&lt;br /&gt;lo negro sube a la palabra, es la tormenta&lt;br /&gt;rabiosa de los odios y los celos:&lt;br /&gt;Othello es blackamoor, el moro negro&lt;br /&gt;siempre, para el lívido Yago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;Padre profundo, pez abismal de los orígenes,&lt;br /&gt;retorno a qué comienzo,&lt;br /&gt;Estigia contra el sol y sus espejos,&lt;br /&gt;término de los cambios,&lt;br /&gt;última estela de las mutaciones, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;palabra del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;Su palacio nocturno: el sueño, el párpado&lt;br /&gt;sedosa guillotina del diurno pavorreal&lt;br /&gt;para que sólo las similitudes&lt;br /&gt;desplieguen sus tapices de morado, de púrpura y de óxidos,&lt;br /&gt;harem del negro, esperma de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7&lt;br /&gt;Se diría que le gusta que lo aplanen, lo espatulen,&lt;br /&gt;lo tiendan en&lt;br /&gt;lisas superficies, como se hace aquí. Se diría que ama&lt;br /&gt;ser el&lt;br /&gt;trampolín desde donde saltan los colores, su callado&lt;br /&gt;sostén.&lt;br /&gt;Todo es más contra el negro; todo es menos cuando falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8&lt;br /&gt;Cedes a estas metamorfosis que una mano enamorada&lt;br /&gt;cumple en ti, te llenas de ritmos, hendeduras, te&lt;br /&gt;vuelves tablero, reloj de luna, muralla de aspilleras&lt;br /&gt;abiertas a lo que acecha siempre del otro lado,&lt;br /&gt;máquina de contar cifras fuera de las cifras, astrolabio&lt;br /&gt;y portulano para tierras nunca abordadas, mar&lt;br /&gt;petrificado en el que resbala el pez de la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9&lt;br /&gt;Caballo negro de las pesadillas, hacha del&lt;br /&gt;sacrificio, tinta de la palabra escrita, pulmón&lt;br /&gt;del que diseña, serigrafía de la noche,&lt;br /&gt;negro el diez, ruleta de la muerte, que se&lt;br /&gt;juega viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10&lt;br /&gt;Tu sombra espera tras de toda luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Julio Cortázar&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3895942572465991190?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3895942572465991190/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3895942572465991190&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3895942572465991190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3895942572465991190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/07/negro-el-diez.html' title='Negro el Diez'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ro0YgDqtSeI/AAAAAAAAAAc/hXE1om4Y0S8/s72-c/noche+en+sombras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-3995167052284514923</id><published>2007-07-03T22:23:00.000-03:00</published><updated>2007-07-06T21:07:53.758-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Huidobro'/><title type='text'>Para llorar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ror35jqtScI/AAAAAAAAAAM/tICtZJKgvAk/s1600-h/lagrima.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ror35jqtScI/AAAAAAAAAAM/tICtZJKgvAk/s200/lagrima.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083147697639999938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es para llorar que buscamos nuestros ojos&lt;br /&gt;Para sostener nuestras lágrimas allá arriba&lt;br /&gt;En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día&lt;br /&gt;Y sobre nuestra memoria de carne&lt;br /&gt;Es para llorar que apreciamos nuestros huesos y a la muerte sentada&lt;br /&gt;                                                                                    [junto a la novia&lt;br /&gt;Escondemos nuestra voz de todas las noches&lt;br /&gt;Porque acarreamos la desgracia&lt;br /&gt;Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras&lt;br /&gt;Respiramos más suavemente que el cielo en el molino&lt;br /&gt;Tenemos miedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro cuerpo cruje en el silencio&lt;br /&gt;Como el esqueleto en el aniversario de su muerte&lt;br /&gt;Es para llorar que buscamos palabras en el corazón&lt;br /&gt;En el fondo del viento que hincha nuestro pecho&lt;br /&gt;En el milagro del viento lleno de nuestras palabras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte está atornillada a la vida&lt;br /&gt;Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar&lt;br /&gt;Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada&lt;br /&gt;Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria&lt;br /&gt;Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable&lt;br /&gt;El viento abre los ojos de los ciegos&lt;br /&gt;Es para llorar para llorar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie comprende nuestros signos y gestos de largas raíces&lt;br /&gt;Nadie comprende la paloma encerrada en nuestras palabras&lt;br /&gt;Paloma de nube y de noche&lt;br /&gt;De nube en nube y de noche en noche&lt;br /&gt;Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro&lt;br /&gt;Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios&lt;br /&gt;Es para poder llorar es para poder llorar&lt;br /&gt;Porque las lagrimas deben llover sobre las mejillas de la tarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es para llorar que la vida es tan corta&lt;br /&gt;Es para llorar que la vida es tan larga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alma salta de nuestro cuerpo&lt;br /&gt;Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes&lt;br /&gt;La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles&lt;br /&gt;La noche llega a paso de montaña&lt;br /&gt;Sobre el piano donde el árbol brota&lt;br /&gt;Con sus mercancías y sus signos amargos&lt;br /&gt;Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo&lt;br /&gt;La ciudad cae en el saco de la noche&lt;br /&gt;Desvestida de gloria y de prodigios&lt;br /&gt;El mar abre y cierra su puerta&lt;br /&gt;Es para llorar para llorar&lt;br /&gt;Porque nuestras lágrimas no deben separarse del buen camino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es para llorar que buscamos la cuna de la luz&lt;br /&gt;Y la cabellera ardiente de la dicha&lt;br /&gt;Es la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma&lt;br /&gt;Es para llorar que abandonamos los campos de las simientes&lt;br /&gt;En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatua del mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia&lt;br /&gt;Y que no apagamos el fuego del cerebro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es para llorar que la muerte es tan rápida&lt;br /&gt;Es para llorar que la muerte es tan lenta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Vicente Huidobro&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-3995167052284514923?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/3995167052284514923/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=3995167052284514923&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3995167052284514923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/3995167052284514923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/07/para-llorar.html' title='Para llorar'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ror35jqtScI/AAAAAAAAAAM/tICtZJKgvAk/s72-c/lagrima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-467129242341085875</id><published>2007-06-29T11:29:00.000-03:00</published><updated>2007-06-29T11:33:27.549-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alfonsina Storni'/><title type='text'>Yo en el fondo del mar</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;En el fondo del mar &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;hay una casa de cristal. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;A una avenida &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;de madréporas &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;da. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;Un gran pez de oro, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;a las cinco, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;me viene a saludar. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;Me trae &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;un rojo ramo &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;de flores de coral. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;Duermo en una cama &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;un poco más azul &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;que el mar. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;Un pulpo &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;me hace guiños &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;a través del cristal. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;En el bosque verde &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;que me circunda &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;—din don... din dan— &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;se balancean y cantan &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;las sirenas &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;de nácar verdemar. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;Y sobre mi cabeza &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;arden, en el crepúsculo, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-family:trebuchet ms;" &gt;las erizadas puntas del mar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 204, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;span style=""&gt;Alfonsina Storni&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8808094392838822205-467129242341085875?l=elmatedelospoetas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/feeds/467129242341085875/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8808094392838822205&amp;postID=467129242341085875&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/467129242341085875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8808094392838822205/posts/default/467129242341085875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmatedelospoetas.blogspot.com/2007/06/yo-en-el-fondo-del-mar.html' title='Yo en el fondo del mar'/><author><name>alguien que anda por ahí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17451171741398989068</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8808094392838822205.post-866321092780792057</id><published>2007-06-26T18:12:00.000-03:00</published><updated>2007-07-03T22:31:32.391-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juan Gelman'/><title type='text'>Mi Buenos Aires querido</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ror4ajqtSdI/AAAAAAAAAAU/O_n9jVIg-v0/s1600-h/calles+de+quinquela+martin.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tNC9JmH_D9o/Ror4ajqtSdI/AAAAAAAAAAU/O_n9jVIg-v0/s320/calles+de+quinquela+martin.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083148264575683026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sentado al borde de una silla desfondada,&lt;br /&gt;mareado, enfermo, casi vivo,&lt;br /&gt;escribo versos previamente llorados&lt;br /&gt;por la ciudad donde nací.&lt;/span&gt;&lt;p face="trebuchet ms" sty
